La interrupción causada por la guerra en Irán está obligando a la industria energética a replantearse su enfoque de cadenas de suministro eficientes, las que están basadas en el modelo justo a tiempo, debiendo considerar inversiones en rutas alternativas que eviten el Golfo Pérsico y el mar Rojo.
Los ataques a la navegación marítima en las inmediaciones del estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb han reducido las exportaciones de energía, lo que ha impulsado al alza los precios y la inflación a nivel global.
“La mayor lección de esta crisis es que no solo debemos pensar en producir, sino también en exportar”, afirmó Patrick Pouyanné, director ejecutivo de TotalEnergies, añadiendo que la industria debe pasar de una mentalidad de “justo a tiempo” a una de “por si acaso”.
Pouyanné reiteró los planes de TotalEnergies de participar en un oleoducto de Irak a Siria e invertir en duplicar la capacidad de un sistema de oleoductos hacia el Puerto de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, para evitar el estrecho de Ormuz. “Para mí es evidente que debo participar en esta infraestructura”, afirmó.
El desarrollo del campo petrolífero de Kirkuk por parte de BP, junto con ConocoPhillips y la empresa estatal turca TPAO, ha abierto la opción de nuevas rutas de exportación hacia el norte, según dio cuenta la directora ejecutiva de BP, Meg O’Neill. Sabemos que el Gobierno iraquí está trabajando muy intensamente en rutas de exportación alternativas”, afirmó.
Sin embargo, expresó sus dudas sobre si eso representaría un uso adecuado del dinero de los accionistas de BP, aunque sugirió que podría ser un proyecto idóneo para otros inversionistas. BP, que está intentando reducir su deuda, ha estado vendiendo participaciones en algunos de sus oleoductos.
El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, se mostró optimista respecto a las negociaciones de la compañía estadounidense con el Gobierno iraquí para ingresar a los campos petrolíferos de West Qurna 2 y Nassiriya.
A principios de este año, Chevron firmó un acuerdo inicial con Irak para estudiar la construcción de posibles nuevos oleoductos que transporten petróleo hacia los puertos del Mediterráneo en Ceyhan (Turquía) o Baniyas (Siria).
Sin embargo, advirtió que otras partes podrían tener que aportar la mayor parte del financiamiento. “No es el tipo de proyecto en el que solamos invertir una gran cantidad de capital propio. Creo que seríamos un actor más dentro de un consorcio multiparte que podría llevar a cabo algo así”, afirmó Wirth.
Por su parte, el director ejecutivo de Kuwait Petroleum Corporation, Nawaf Saud Al-Sabah, señaló que mantiene conversaciones con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos sobre nuevos oleoductos hacia sus puertos, aunque enfatizó que los países importadores de petróleo tienen la responsabilidad de contribuir al financiamiento.
“No podemos trasladar toda la responsabilidad a los productores y decirles que deben realizar todas las inversiones y tener todo a nuestra disposición. Existe una responsabilidad compartida”, afirmó el jeque.





