La ingeniera marina Ilya Espino asumió la administración del paso interoceánico.
Ilya Espino de Marotta, la líder del gran proyecto de ampliación del Canal de Panamá que supervisaba las obras con un casco y chaleco rosa, es desde este lunes la primera mujer al frente de la empresa autónoma estatal que gestiona entre el 3% y el 5% del comercio mundial, y lo hace consciente de que ha roto otro techo de cristal.
Espino de Marotta tendrá que desarrollar un programa de inversiones que involucra más de 8.500 millones de dólares y la construcción de un nuevo embalse -ya hay dos- que alimente el Canal, el único de agua dulce del mundo, además de un gasoducto, dos puertos y un corredor logístico.
Nuevos proyectos
Se espera que la puesta en marcha de estos proyectos eleve hasta en un 25% los ingresos del Canal, que en el año fiscal 2025 alcanzaron los 5.705 millones de dólares, 14,4% más respecto al año anterior.
El casco rosa, símbolo “de la mujer empoderada” Asumir la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) por los próximos siete años no es más “que una continuidad de ese casco rosado” que comenzó en el 2012, cuando tomó las riendas de la megaobra de ensanche iniciada en el 2007, declaró Espino de Marotta en mayo pasado, tras ser designada en el máximo cargo de la vía que une el Atlántico y el Pacífico.
Espino de Marotta, de 64 años, fue la primera mujer en llegar a la Vicepresidencia Ejecutiva de Ingeniería del Canal, la posición desde la cual lideró la ejecución de la ampliación, una obra de unos 5.500 millones de dólares que entró en operaciones en junio de 2016 y representa ahora más del 50% de los ingresos del paso navegable, que tiene a Estados Unidos como su principal usuario, seguido de China y Japón.
Liderar la ampliación del canal
“Cuando me tocó liderar la ampliación, fue la primera vez que sentí que sí había un techo de cristal, porque hubo algunas dudas de que yo, siendo mujer, pudiera liderar la obra. Y ahí fue donde me compré el casco rosado”, con la idea de que fuera “un símbolo de motivación para que las mujeres se sientan empoderadas”, declaró Espino de Marotta en una entrevista con Efe poco antes de asumir la jefatura de la ACP.
Licenciada en Ingeniería Marina por la Universidad de Texas A&M (EE. UU.) con una maestría en Ingeniería Económica de la Universidad Santa María la Antigua (Panamá) y madre de tres hijos, Espino de Marotta comenzó su carrera en el Canal en 1985 como la única ingeniera en el astillero de la División Industrial.
Capacidad profesional
Ascender por la capacidad profesional y técnica Considera que “siempre” ascendió por su “capacidad profesional y técnica”, aunque, en retrospectiva, “a lo mejor” sí tuvo que “trabajar más duro” que sus compañeros hombres, que son la gran mayoría en el Canal -solo el 10% de la nómina son mujeres-, aunque “nunca” lo sintió así.
“¿Y por qué no lo sentí? Porque yo hago el trabajo para mí, yo soy muy responsable y muy comprometida y no me mido con nadie. Entonces para mí eso no fue un tema (...) Y como siempre reemplacé a un hombre y el que me dio la oportunidad fue un hombre, pues era hasta menos obvio”, expresó.
Espino de Marotta volvía a romper en el 2019 otro techo al ser nombrada como la primera mujer subadministradora del Canal, un cargo que asumió en enero de 2020.
Al ser nombrada nueva administradora de la ACP, la Junta Directiva destacó que Espino de Marotta “cuenta con la experiencia, el criterio y las capacidades para liderar el Canal ante desafíos de primera magnitud: la sostenibilidad hídrica, la competitividad de la ruta, la modernización institucional, la eficiencia operativa y la preservación del aporte del Canal al desarrollo nacional”.
Los retos que debe asumir
El reto más importante de la ingeniera marina Ilya Espino es el cambio climático, que aunque es un fenómeno mundial, impacta significativamente al Canal de Panamá, porque depende del agua y de la lluvia.
Al Canal de Panamá lo alimentan los lagos artificiales de Gatún (1913) y Alhajuela (1935), y en las últimas décadas su cuenca hidrográfica ha enfrentado fuertes sequías a causa de
El Niño, que ha obligado a reducir tránsitos de buques y calado -la parte sumergida del barco-, con impactos en el comercio mundial y en las cuentas de la vía.
Ahora mismo en la vía interoceánica hay una restricción de tránsito vigente - 34 diarios de una media de 36 - y de calado - 48 pies de un máximo de 50 - debido a un déficit de lluvias del 34 % en la cuenca hidrográfica del Canal entre mayo y agosto pasados.