La propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un "peaje" a los buques que transiten por el Estrecho de Ormuz, en medio del recrudecimiento de las hostilidades con Irán a comienzos de la semana, desencadenó un rápido rechazo de la industria naviera, operadores portuarios y gobiernos, lo que finalmente llevó al mandatario a retirar la iniciativa.
Trump propuso aplicar un cobro equivalente al 20% del valor de la carga transportada por los buques que naveguen por la vía marítima con la intención de financiar las operaciones estadounidenses destinadas a resguardar el estrecho. Sin embargo, retiró la iniciativa tras conversaciones con líderes de los Estados del Golfo Pérsico y optó por privilegiar acuerdos comerciales y de inversión con la región.
No obstante, mantuvo las restricciones a la navegación vinculada con Irán, en un corredor estratégico por donde antes del conflicto transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
Rechazo del sector
La propuesta de Trump del de un posible peaje no es novedosa, ya que a los largo del conflicto Irán ha reiterado su voluntad de cobrar por el tránsito en la estratégica vía. De hecho fue una de los puntos, sin resolver durante la breve tregua que se extendió entre el 8 de abril y el 7 de julio de este año.
Hapag-Lloyd al referirse a la iniciativa propuesta por Trump, indicó que "sería fundamentalmente incorrecto imponer tarifas por el tránsito a través de aguas internacionales", agregando que, aunque existen precedentes de cobros para financiar infraestructuras como los canales de Panamá y Suez, ese argumento no es aplicable al Estrecho de Ormuz.
Además, indicó que, si bien no puede cuantificar el impacto financiero que la crisis en el Golfo Pérsico podría tener sobre su negocio, actualmente no observa efectos inmediatos en sus operaciones debido a que reorganizó su red de servicios para evitar el paso por la zona.
La Asociación de Armadores Alemanes (VDR) también rechazó la propuesta estadounidense, señalando que sería jurídicamente inadmisible y atentaría contra el principio de libre navegación en aguas internacionales.
Su director, Martin Kroeger, advirtió que aceptar un precedente de este tipo podría extender medidas similares a otros pasos estratégicos. "Hoy es el Estrecho de Ormuz, mañana el Estrecho de Malaca y pasado mañana el siguiente estrecho internacional. ¿Dónde terminará esto?", cuestionó.
Por su parte, China, principal importador mundial de petróleo y gas, hizo un llamado a restablecer cuanto antes la navegación normal por el Estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, expresó la preocupación de Beijing por la reanudación del conflicto militar en el Golfo e instó a las partes involucradas a preservar el alto al fuego, actuar con moderación y evitar una nueva escalada.
Aunque China no anunció medidas concretas para intervenir, sostuvo que restablecer un tránsito seguro constituye una aspiración compartida por la comunidad internacional. Japón y Corea del Sur también manifestaron preocupación por el deterioro de la situación, considerando su elevada dependencia de los suministros energéticos provenientes de Medio Oriente.
Alternativas de paso
Mientras aumenta la incertidumbre, algunos actores ya comienzan a adaptar su infraestructura. Según informó Financial Times, DP World evalúa desarrollar un nuevo puerto multipropósito y una terminal de contenedores en Fujairah, en la costa oriental de los Emiratos Árabes Unidos, una ubicación que permitiría reducir la dependencia del puerto de Jebel Ali y evitar el tránsito por el Estrecho de Ormuz.
En paralelo, Irán volvió a recurrir al uso de "tránsitos en la sombra", apagando los sistemas AIS de sus tanqueros para movilizar exportaciones de crudo. Datos de seguimiento marítimo recopilados por Bloomberg muestran que seis tanqueros de grandes dimensiones sancionados por Estados Unidos, con capacidad conjunta para transportar 12 millones de barriles, cruzaron recientemente el estrecho con sus transpondedores desconectados.
Ataques con resultado fatal
Paralelamente, los tanqueros "Mombasa B" y "Al Bahyah", operados por ADNOC Logistics & Services, fueron alcanzados en la madrugada del 14 de julio por misiles de crucero iraníes mientras navegaban por la ruta sur del Estrecho de Ormuz, dejando un tripulante indio fallecido y ocho ciudadanos de India y Ucrania heridos, cuatro de ellos de gravedad, según informó el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos, dando cuenta de la amenaza que representa para los buques mercantes y sus tripulantes exponerse a navegar por la zona en conflicto.





