Los bloqueos carreteros registrados durante las últimas tres semanas en Bolivia están generando un fuerte impacto sobre el transporte pesado y la cadena logística de comercio exterior. La Cámara Departamental de Transporte de La Paz (Cadetran) informó que el sector acumula pérdidas estimadas en más de US$13 millones, mientras más de 7.000 camiones permanecen detenidos en distintos puntos del país.
Según el presidente de Cadetran, Álvaro Ayllón, las pérdidas directas alcanzan aproximadamente US$13,02 millones, producto de la paralización de vehículos, incumplimientos de rutas, tiempos muertos, combustible, alimentación de conductores y retrasos en operaciones de carga. La situación se agrava a medida que los bloqueos impiden la circulación normal de mercancías hacia centros de consumo, zonas industriales y corredores de comercio exterior.
Uno de los puntos más críticos está en los contenedores retenidos. El gremio advirtió que más de 1.200 contenedores no han podido completar sus trayectos o ser devueltos dentro de los plazos establecidos, lo que ya genera cobros por demurrage o sobreestadía aplicados por navieras. Estos cargos sumarían cerca de US$2,17 millones, elevando todavía más el costo de la crisis logística.
El demurrage es una penalidad que se aplica cuando un contenedor permanece más tiempo del permitido fuera del circuito pactado con la línea naviera. En este caso, los transportistas sostienen que los retrasos no responden a una falla operativa del sector, sino a una situación extraordinaria provocada por bloqueos carreteros que impiden avanzar o retornar los equipos.
Ante este escenario, Cadetran solicitó al Gobierno gestionar una ampliación de plazos para los contenedores afectados y adoptar medidas que reduzcan el impacto sobre el transporte pesado. El sector pide que se considere la situación como un caso de fuerza mayor, con el objetivo de evitar que los cargos sigan acumulándose y terminen afectando a importadores, exportadores y consumidores.
Ayllón también denunció la falta de mecanismos efectivos de flexibilización para permitir el desplazamiento de los vehículos detenidos. Aunque se han mencionado corredores humanitarios para el paso de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales, los transportistas advierten que esas medidas no han resuelto el problema de fondo ni han permitido liberar de forma significativa la carga pesada atrapada.
El impacto supera al sector transporte. Bolivia, al ser un país sin litoral, depende fuertemente de corredores terrestres para conectar su comercio exterior con puertos de Chile, Perú, Brasil, Argentina y Paraguay. Cuando las carreteras se bloquean, el efecto se multiplica sobre exportaciones, importaciones, cadenas de abastecimiento, plazos aduaneros y costos portuarios.
Para Cadetran, la prioridad es restablecer la circulación y evitar que las pérdidas sigan escalando. Para el comercio exterior boliviano, el desafío es mayor: construir mecanismos de contingencia que permitan mantener operativos los flujos logísticos incluso en escenarios de conflicto interno.





