La posibilidad de una nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán comienza a introducir un elemento de alivio en los mercados energéticos y financieros internacionales, en medio de una crisis aún aguda en el Estrecho de Ormuz, eje clave del transporte marítimo de hidrocarburos.
De acuerdo con información de Bloomberg, ambos países buscan concretar “una segunda ronda de conversaciones de paz en los próximos días”, incluso antes de que expire el alto al fuego vigente. Sin embargo, estas gestiones diplomáticas conviven con una escalada operativa en la zona (imagen US Navy), donde Washington mantiene un bloqueo naval destinado a restringir las exportaciones petroleras iraníes.
El operativo contempla “más de una docena de buques” desplegados con vigilancia permanente, apoyados por aeronaves y unidades de abordaje, en un esquema que apunta a interceptar o desviar el tránsito marítimo vinculado a Irán. Según WSJ, la estrategia incluye la posibilidad de abordar buques comerciales en alta mar, lo que añade presión directa sobre el transporte marítimo energético.
En la práctica, el bloqueo ya ha tenido efectos inmediatos: al menos seis buques mercantes fueron obligados a revertir su curso en las primeras 24 horas, mientras que otros, como el tanquero sancionado “Rich Starry”, optaron por regresar tras intentar cruzar el estrecho, evidenciando el alto nivel de disuasión sobre la navegación vinculada a puertos iraníes.
En esa línea, el flujo de naves por el Estrecho de Ormuz ha sufrido una fuerte contracción, pasando de 19 buques el domingo 12 de abril a solo cuatro al día siguiente, reflejando el alto nivel de riesgo operativo. Incluso se advierte que algunas naves podrían estar apagando sistemas de identificación y seguimiento (AIS) para evitar ser detectadas.
Caen precios del petróleo
Pese a este escenario, las señales de un posible acercamiento diplomático han tenido un impacto inmediato en los precios del petróleo. Según Reuters, el precio del Brent a futuro cayó 4,6% hasta los US$94,79 por barril, mientras que del WTI retrocedió 7,87% a US$91,20 por barril. Este ajuste responde a lo que analistas describen como una mejora en las expectativas: “Parece haber esperanza en el mercado de que habrá un mejor resultado”, señaló John Kilduff, socio de la firma estadounidense de inversión y asesoría financiera, Again Capital.
En la misma línea, desde la empresa financiera estadounidense, Interactive Brokers, se subraya que el factor clave es la percepción de avance más que resultados concretos: “No se trata de si hay progreso en las negociaciones de paz, sino de si podemos razonablemente esperar que lo haya”.
No obstante, el mercado spot sigue reflejando escasez severa, con referencias como el Dated Brent (Brent físico de entrega a corto plazo) por sobre los US$120 el barril. Además, analistas advierten que la baja reciente “ignora la pérdida de barriles físicos que no se están movilizando”, en alusión directa a la disrupción logística en el estrecho.
Transporte marítimo energético y mercado bursátil
Antes del conflicto, cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado (GNL) del mundo transitaba por Ormuz. Hoy, la combinación de bloqueo, riesgos de interceptación y posibles represalias iraníes —incluyendo amenazas de atacar puertos en el Golfo Pérsico— ha elevado los costos y la incertidumbre para navieras, operadores y traders.
En paralelo, Irán evalúa incluso una pausa temporal en sus embarques para evitar una confrontación directa que frustre las negociaciones, lo que podría profundizar aún más la restricción de oferta en el corto plazo.
A nivel global, los efectos son mixtos. Por un lado, los mercados bursátiles han reaccionado positivamente: el S&P 500 se acerca a máximos históricos y el Nasdaq encadena diez jornadas al alza, impulsados por el optimismo de las negociaciones diplomáticas.
Por otro, la economía real sigue bajo presión. La Agencia Internacional de Energía advierte que el encarecimiento de combustibles como la gasolina y el jet fuel ya está afectando a los consumidores y podría derivar en la primera caída anual de la demanda petrolera desde 2020.
Asimismo, el Fondo Monetario Internacional ha recortado sus proyecciones de crecimiento global, alertando sobre el riesgo de una desaceleración si el conflicto se prolonga y continúa afectando la infraestructura energética.





