El mercado del transporte marítimo de gas natural licuado (GNL) comenzará a salir en 2026 del prolongado ciclo de debilidad que marcó los últimos años, según el más reciente análisis de Drewry. No obstante, el repunte será moderado y frágil, condicionado por una expansión de flota que sigue superando el crecimiento de la capacidad de licuefacción, además de un entorno geopolítico cada vez más incierto.
La consultora proyecta que “las tarifas de fletamento de buques de GNL mejorarán en 2026, impulsadas por la aceleración de la demanda y la expansión de la oferta”, aunque advierte que “un repunte significativo sigue siendo poco probable, ya que la expansión de la flota continúa superando el desarrollo de la capacidad de licuefacción”. La desalineación entre la flota y la capacidad por entregar queda reflejada en el calendario: más del 65% de las entregas de naves se concentrará en el primer semestre de 2026, mientras que el 60% del nuevo suministro de GNL llegará recién en el segundo semestre del año.
Tarifas: recuperación cautelosa
Tras tocar mínimos en 2025, las tarifas de transporte marítimo de GNL comenzarían a repuntar este año. Drewry recuerda que los buques TFDE promediaron US$25.000/dia en 2025 (–37% interanual), mientras que los XDF/MEGI alcanzaron US$40.500/dia (–25%). Sin embargo, la presión seguirá: “más de 100 metaneros están programados para ser entregados en 2026, tras 76 en 2025, lo que señala un persistente exceso de oferta”.
Comercio y demanda: Europa y Asia al frente
En términos de oferta, alrededor de 43 millones de toneladas anuales (mtpa) de nueva capacidad de licuefacción entrarán en operación en 2026, con proyectos como Qatar North Field Expansion, Golden Pass, y la expansión de Corpus Christi. Sin embargo, Drewry subraya que “el 60% del suministro previsto se materializará en 2S26”, retrasando el impacto pleno en el mercado naviero.
Europa se perfila como uno de los principales motores de la demanda. La región podría cerrar el invierno 2025-2026 con menos de 30% de sus inventarios, lo que “respaldará importaciones robustas este año”. A más largo plazo, las nuevas terminales de regasificación y los contratos de suministro sostendrán las compras en 2026.
En Asia, el panorama también es favorable. “La demanda asiática mejorará, apoyada por nuevos volúmenes, mayor consumo de gas y precios más bajos”, señala Drewry. China, en particular, volverá al mercado spot, luego de que su producción doméstica y los gasoductos hayan alcanzado su máxima capacidad en 2025.
Flota: más entregas, más chatarra
El exceso estructural de buques seguirá marcando el mercado. En 2026 se entregarán cerca de 100 naves, de las cuales 85 serán metaneros, mientras que el libro de órdenes asciende a 334 naves, equivalente al 40% de la flota existente. Drewry anticipa un renovado interés por buques “future-proof”, con altos estándares de eficiencia y emisiones.
Al mismo tiempo, el desguace alcanzará niveles récord. En 2025 se desguazaron 15 metaneros y “esperamos que entre 18 y 20 LNGCs sean desmantelados en 2026”. Aun así, la consultora reconoce que estas reducciones “no serán suficientes para equilibrar el superávit de buques”.
Geopolítica y segundo semestre decisivo
El punto de inflexión se espera hacia 2H26, cuando confluyan mayor oferta, demanda asiática estacional y el proceso de reposición de inventarios en Europa. “La mayoría del crecimiento se registrará en 2H26, cuando la demanda mejorada converja con la expansión de la oferta”, afirma Drewry.
No obstante, el entorno político añade riesgos: tensiones entre EE. UU. y China, el conflicto en Ucrania, la posible prohibición europea al GNL ruso y la limitada reapertura del Canal de Suez mantienen la incertidumbre. Para Drewry, la conclusión es clara: “aunque esperamos una recuperación de las tarifas, seguimos siendo cautelosos sobre cualquier corrección significativa en 2026, ya que la flota de GNL seguirá superando tanto a la oferta como a la demanda”.






