Tras años de disrupciones, las prioridades son anticipar riesgos y mantener la operación en escenarios cambiantes
La logística en América Latina al 2025 está marcada por la experiencia acumulada en medio de una secuencia de crisis que expusieron debilidades y aceleraron las transformaciones. Como resume un reciente reporte de Maersk, los últimos años “han puesto de manifiesto las vulnerabilidades en los modelos tradicionales de la cadena de suministro y han acelerado la necesidad de transformación”. Con geografías complejas, marcos normativos heterogéneos y un e-commerce en expansión, las compañías debieron replantear estrategias, invertir en tecnología y rediseñar redes más robustas.
El legado de las disrupciones
Los efectos combinados de pandemia, tensiones geopolíticas, inflación y eventos climáticos dieron forma a un periodo que alteró definitivamente la forma en que los equipos se preparan para la temporada alta.
En esa línea, la pandemia representó la mayor prueba de estrés para las cadenas de suministro en décadas. Con confinamientos, falta de mano de obra y congestión portuaria, los inventarios quedaron desalineados. El reporte recuerda que “el 62% de las empresas… informaron de interrupciones… que afectaban entre el 20% y el 80% de su volumen total”. En América Latina esto evidenció la vulnerabilidad de los modelos just-in-time y la dependencia de proveedores remotos, impulsando la adopción de herramientas digitales y relaciones más sólidas con proveedores locales.
El escenario pospandemia estuvo marcado por el resurgimiento del proteccionismo, tensiones comerciales y primas de riesgo crecientes. El análisis destaca que el acceso a insumos críticos “se ha vuelto un tema más sensible en el plano político”. A ello se suma un crecimiento económico frágil: CEPAL proyecta apenas 2,2% para 2025, lo que ha obligado a planificar contingencias y diversificar redes de abastecimiento.
Por otra parte, el cambio climático dejó de ser una externalidad para convertirse en una amenaza estructural: Inundaciones, sequías y huracanes afectan puertos, rutas y hubs de distribución. Maersk subraya que, a diferencia de la pandemia, “la disrupción relacionada con el clima continuará y requerirá cambios fundamentales”.
¿Qué será diferente en 2025?
Tras años de turbulencia, la región ingresa a un ciclo donde la agilidad se convierte en ventaja competitiva. El documento explica que las estrategias reactivas “están dando paso a enfoques proactivos y basados en datos”.
Planificación más temprana e inteligente: La integración de Modelos de Lenguaje a Gran Escala (LLM) y analítica avanzada permite simular escenarios, anticipar cuellos de botella y optimizar inventarios. Países como Chile y Brasil lideran esta adopción: según el Índice de Inteligencia Artificial de América Latina (ILIA) 2025, la IA está “acelerando la integración del aprendizaje automático en la planificación”.
Operaciones basadas en tecnología: La tecnología pasa al centro de la operación logística. El uso de IA, robótica y gemelos digitales permite automatizar, monitorear en tiempo real y probar contingencias sin interrumpir procesos. Maersk destaca que los gemelos digitales “permiten… evaluar el impacto de las disrupciones externas… sin interrumpir las operaciones reales”.
Asociación con integradores logísticos: Durante peaks estacionales, la coordinación débil entre proveedores genera errores y retrasos. Por ello, crece la adopción de integradores, que ofrecen visibilidad de punta a punta y servicios centralizados. Estas alianzas fortalecen el nearshoring y mejoran tiempos de respuesta.
Resiliencia a través de la diversificación: La resiliencia desplaza a la eficiencia como prioridad estratégica. El e-book “Más allá de lo básico” afirma que las cadenas latinoamericanas deben volverse “antifrágiles”. El nearshoring gana peso en México y América Central, mientras la modelización predictiva ayuda a simular fallas de proveedores o congestión portuaria.
Un punto de inflexión
La temporada alta de 2025 encuentra a la región mejor preparada. Con tecnología, asociaciones estratégicas y planificación anticipada, las compañías están listas no solo para sostener la demanda, sino para convertir la complejidad en ventaja. Como concluye el reporte, los equipos ya no operan “en modo de supervivencia, sino que lideran con estrategia, tecnología y resiliencia”.





