La exportación de energía se lleva a cabo mediante la línea de interconexión internacional Juana Azurduy de Padilla de 132 kilovoltios (kV); que conecta la Subestación Yaguacua en Bolivia con la Subestación Tartagal, ubicada en la provincia argentina de Salta.
La venta de energía eléctrica depende de las ofertas semanales que realiza la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) a precios competitivos; basados en los costos marginales del mercado energético argentino. Dado que este es un mercado de oportunidad, la demanda de energía varía según las necesidades de importación del país vecino.
Bolivia tiene la ambición de convertirse en un proveedor clave de energía eléctrica para Brasil. En este sentido, el país ha finalizado los estudios necesarios para la interconexión eléctrica entre Bolivia y Brasil; específicamente en la cuenca del Río Madera y sus afluentes. Esta interconexión incluye un proyecto de infraestructura eléctrica que va desde la provincia de Germán Busch, en Santa Cruz, hasta el Sistema Eléctrico de Brasil. La primera fase del proyecto conectará con el nodo de Corumbá y la segunda fase lo hará con el nodo de Jauru en Brasil, con una interconexión de 500 kV.
Además, en 2024, el Ministerio de Hidrocarburos coordinó con el Ministerio de Minas y Energía de Brasil y la Empresa de Pesquisa Energética (EPE); para la evaluación del intercambio energético de hasta 1.000 megavatios (MW). El estudio de esta interconexión comenzó en diciembre de 2024 y se espera que concluya en mayo de 2025.





