impoRTACIONES LEGALES BENEFICIAN AL PAÍS, EL CONTRABANDO LOS DESTRUYE

Ing. Limberg Menacho Ardaya

Gerente Técnico

 

Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE

Tomando en consideración la gran importancia que las importaciones tienen para la economía nacional, y para el futuro del país, el Consejo Editor de “Comercio Exterior” ha decidido dedicar la presente edición para describir detalladamente las importaciones bolivianas durante la gestión 2005. Asimismo, señalar que los cuadros, gráficos y estadísticas de esta Edición han sido extraídos del “Anuario Estadístico de Importaciones – Bolivia 2005”, producto de un esfuerzo sinérgico con dos connotadas entidades gubernamentales como son el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE).

En un contexto de apertura externa y complementariedad económica a escala internacional, resulta más eficiente importar bienes que se producen a menor costo en el exterior antes que producirlos en el país a mayor costo, insumiendo recursos que pueden destinarse a actividades económicas alternativas con mayor rentabilidad social.

Las importaciones son necesarias para Bolivia, pues por esta vía ingresan bienes de capital y materia prima que no se produce en el país o bien son más caros, pero que permiten manufacturar bienes destinados a la exportación con mayor valor agregado. De esta manera, la propia economía del país se ve fortalecida, ya que al gastar menos recursos en ciertos productos, permite optimizarlos y destinar el ahorro logrado a otros sectores.

Un bien de capital importado, que no es producido en Bolivia, impulsa el desarrollo tecnológico del país, pues permite que los procesos productivos sean más eficientes, y por ende, los costos de producción de las manufacturas bolivianas bajen considerablemente al aumentar la productividad. La importación constante de tecnología tiene la gran virtud de mantener al país con estándares de productividad aceptables, por lo que es necesario racionalizar y orientar las compras hacia bienes de capital y no tanto así a los bienes de consumo.

Las importaciones de bienes de consumo generalmente tienen un efecto positivo, pues aumentan la competencia interna, y los productores locales se ven obligados a incrementar su productividad para ser competitivos, lo que en definitiva tiende a bajar los precios para el consumidor final. Esta incursión de productos extranjeros en el mercado nacional, obliga también a los productores nacionales, a pensar en la exportación como una alternativa para la venta de sus productos, para lo cual, deben mejorar la calidad y productividad.

Es lógico pensar que este proceso de adaptación de la industria nacional a la presencia de productos importados toma tiempo, por lo cual, el Estado debe coadyuvar en este fortalecimiento de las empresas nacionales, otorgando y administrando políticas favorables para el incremento de productividad, y fortalecimiento de las unidades productivas que puedan verse afectadas. De igual forma, debe contar con las herramientas necesarias para proteger el mercado nacional de darse volúmenes de importación en una magnitud que sea peligrosa para la industria nacional.

Este incremento de la productividad nacional, forzada por la competencia de los productos extranjeros, y el ingreso de tecnología moderna, se convierten en una fortaleza de la industria nacional, lo que puede llevar al país a la creación de mayores fuentes de empleo. Sin embargo, es preciso señalar, que esto solo puede ser posible con adecuadas políticas nacionales, y el compromiso de los productores bolivianos. El cerrarse a los productos importados no es la solución para la preservación de nuestra industria, ya que ello, tradicionalmente ha significado una obsolescencia en la industria, precio caros, y escasez de bienes de consumo y capital.

Por tanto, podemos asegurar que la importación legal de bienes, no es mala, al contrario, es beneficiosa. Pero cuando el ingreso de productos se realiza descontroladamente y de forma ilegal, eso puede ser desastroso para la industria nacional. Bolivia sufre una invasión constante y sistemática de productos de contrabando, que en el 2005 se estimó en un monto superior a los 700 millones de dólares, y teniendo en cuenta que la importación legal fue de 2.343 millones de dólares, es posible apreciar el grave impacto que esto está significando para el país.

El comercio internacional tiene reglas claras, y para nadie es desconocido que tanto las importaciones como las exportaciones ilegales, constituyen una grave amenaza a la economía de las naciones, a la salud de su población, pero más preocupante aún, vulnera la institucionalidad por medio de la corrupción, distorsiona la distribución de riqueza al general poderosas elites de contrabandistas que no miden consecuencia en la destrucción de cientos de miles de empleos que su ilícita actividad ocasiona.

Bolivia debe aprovechar las oportunidades que brinda la importación legal de bienes, pues esto permite la creación de fuentes de empleo, e indudablemente contribuye a forjar una relación comercial mucho más fuerte con nuestros socios comerciales. El Gobierno debe luchar sin contemplación contra los contrabandistas, y a la vez, debe impedir el ingreso irracional de bienes, como la ropa usada, que está destruyendo la industria textil nacional. Debemos ver la importación legal de bienes como una herramienta de crecimiento, y no así estigmatizarla como la destructora de empleo, lo que todo boliviano debe condenar, son los bienes procedentes del contrabando, y hacer todo lo posible para evitar y denunciar su uso.

 

ANÁLISIS DE LAS IMPORTACIONES BOLIVIANAS - 2005

Introducción

Este análisis da continuidad a estudios anteriores similares sobre la importación y la exportación en Bolivia, ofreciendo una visión analítica del comportamiento de estas dos importantes variables que en sí mismas y en su interacción dentro del balance comercial, reflejan el comportamiento y los resultados del comercio exterior, que a su vez responde al patrón de inserción externa de Bolivia en el contexto económico internacional.

Ese patrón se ha caracterizado por una especialización productiva de la economía nacional, principalmente orientada a la extracción intensiva de recursos naturales para su exportación, bajo el modelo “primario-exportador”. La propia insurgencia del país se dio en torno a la producción y exportación de la plata en el occidente sur (Potosí), pasándose después a exportar salitre y guano, estaño, goma, soya y actualmente gas natural, entre otras materias primas, en función a la demanda externa específica, concentrando siempre la actividad productiva y exportadora en determinadas regiones y sectores extractivos como una suerte de “enclaves”, muy desarticulados del desenvolvimiento económico interno.

Actualmente, la exportación nacional tanto en valor como en volumen, aunque con mayor grado de diversificación en relación a los años setenta, previos al colapso de la minería estatal del estaño (1986) por la caída de su cotización internacional, continúa concentrada en productos básicos. En el año 2005, 91% del valor exportado se concentró en torno a esos productos, constituidos en un 49% por la exportación de hidrocarburos, donde sobresale el gas natural vendido a Brasil y Argentina, 20% por minerales y metales demandados especialmente por economías desarrolladas y emergentes, y 22% por productos agrícolas, donde se destacan la soya y sus derivados agro-industriales cuya exportación mayor va a Colombia y Venezuela; el saldo (9%) corresponde a la exportación de manufacturas.

Con su carácter primario-exportador, la economía boliviana no pudo desarrollar un aparato productivo diversificado en cuanto a ramas o sectores productivos, ni industrializarse logrando además mayor complementariedad y articulación entre los sectores existentes. Tampoco se consolidó el mercado interno, ampliando la capacidad real de compra que estimulase la generación creciente de empleo productivo y la producción, con la consiguiente expansión del ingreso, ahorro y la inversión, realizando así el círculo virtuoso y dinámico del desarrollo económico.

Esa situación aún persiste actualmente, pese a haber estado vigente el modelo de industrialización inducida y sustitución de importaciones desde los años 50s con la revolución nacional, cuyo agotamiento se dio a fines de los 70s, dando lugar al modelo que especialmente en los años 90s, liberalizó irrestrictamente la economía nacional, abriéndola a la economía internacional sin haber logrado superar de manera sustantiva el carácter primario-exportador de la economía nacional.

Bajo tal carácter primario-exportador, la importación se convirtió en el canal para satisfacer la demanda interna tanto de bienes de consumo final, elaborados y semielaborados, como de bienes de capital e insumos, fundamentales para la producción extractiva o la industrial, sustitutiva de las importaciones. Nótese que con el modelo de sustitución de importaciones e incluso en los años 90s, se generó en el país producción de bienes agro-industriales, alimentos elaborados, textiles, prendas de vestir y otros, producibles con tecnología accesible e intensiva en mano de obra, que junto a los bienes salario producidos por la economía campesina, satisfacen principalmente el consumo final; con ello se atenuó la alta propensión a importar.

Empero, la importación continúa como fuente importante de satisfacción de la demanda interna, especialmente de bienes elaborados de consumo final, como de bienes de capital e insumos, fundamentales para el sector productivo. Continúa la alta dependencia de los mismos, al punto que invertir y producir más implica importar más. Este aspecto se corrobora en el siguiente apartado que analiza las importaciones entre 1981 y 2005; posteriormente se efectúa también un análisis coyuntural de las importaciones correspondientes a la gestión 2005.


Las importaciones en el período 1981-2005

En cualquier economía, la importación responde a deficiencias de la oferta interna, cubriendo tanto la demanda intermedia (insumos y bienes de capital), como el consumo final. Empero, en un contexto de apertura externa y complementariedad económica a escala internacional, resulta más eficiente importar bienes que se producen a menor costo en el exterior antes que producirlos en el país a mayor costo, insumiendo recursos que pueden destinarse a actividades económicas alternativas con mayor rentabilidad social.

En el caso de la economía boliviana, por las limitaciones de tipo estructural que resultan del patrón primario-exportador, se mantiene una alta participación de las importaciones particularmente de insumos y bienes de capital, en el valor total importado( ). En efecto, en el período comprendido entre 1981 y 2005, las importaciones de insumos y bienes de capital representaron en promedio 43% y 34% del valor total importado, respectivamente, mientras que el 21% restante correspondió a bienes de consumo final. Ello se confirma al considerar el comportamiento de las importaciones de los últimos veinticinco años divididos en tres períodos que cuentan con características particulares y específicas.

El primer Período (1981-1990) corresponde a una de las etapas más críticas en la historia económica del siglo XX, con profundos desequilibrios macroeconómicos que amenazaron con el colapso del sistema productivo y posteriormente, con la aplicación de medidas “neoliberales” de ajuste estructural con la promulgación del Decreto Supremo 21060 (agosto de 1985) en procura de superar la crisis, dando inicio además a la llamada “nueva política económica” que eliminó el rol activo del Estado en el desarrollo, liberalizando amplia e irrestrictamente a la economía además de abrirla al comercio exterior y a influjos externos de capital.

En ese período se observó una acentuada caída en la tasa de crecimiento del valor total importado, tanto por la crisis como el ajuste estructural, resultante de la reducción significativa de la inversión y el nivel de actividad. Ello se evidencia al contrastar la tasa de crecimiento promedio de las importaciones correspondiente a 1983-1988 (3%), con la tasa para 1994-1999 (16%); cuando se dio una alta afluencia de inversión extranjera directa (IED) resultado de la “capitalización” de empresas públicas, entre otra para extraer y exportar hidrocarburos.

Sin embargo, tanto en dicho período como particularmente en el quinquenio 1981-1985, que corresponde a la etapa final de vigencia del modelo de industrialización inducida a través del proteccionismo y la sustitución de importaciones, se mantuvo prácticamente inalterada la estructura por tipos de bienes de las importaciones. Así, no obstante la caída en el período del valor importado en términos absolutos, éste estuvo constituido en 45% por importaciones de bienes intermedios, 33% de bienes de capital y 20% de consumo.

En el período 1991-1998 de estabilización post-crisis, el cambio en la propensión a importar a causa de la mayor apertura comercial, generó un incremento promedio del valor importado de 17%. Empero con la mayor IED, en la estructura de las importaciones se dio una participación promedio de 20% de bienes de consumo en el total importado y se mantuvieron los insumos y bienes de capital como las principales mercancías ingresadas al país, con una participación de 40% y 38%, respectivamente, revelando así una cierta recomposición entre ambos tipos de importación, es decir de bienes de consumo final y bienes de capital e intermedios, pero sesgada hacia estos últimos.

Debe notarse que una disminución relativa de las importaciones de insumos y bienes de consumo, refleja en cierta medida un cambio en el enfoque productivo que consiste en lograr mayor productividad en el aparato productivo nacional, que permite la sustitución competitiva de las importaciones de bienes de consumo e insumos.

La imposibilidad de lograr la sustitución de bienes de capital se explica por la ausencia de desarrollo tecnológico en la economía doméstica. Considerando este antecedente, el incremento de las importaciones de estos bienes es consecuencia de los mayores flujos de inversión( ) resultantes como se indicó antes, de reformas estructurales como la capitalización y privatización de empresas estatales desde 1994. Con ello, entre 1994-1998, el valor importado tuvo una tasa de crecimiento promedio de 16%.

Entre 1999 y 2005, el valor importado de bienes de consumo (22% del total) tuvo una participación mayor en dos puntos porcentuales a la observada en períodos anteriores; por su parte, las importaciones de bienes de capital (29%) nuevamente fueron inferiores a las de insumos (49%). Sin embargo, en promedio, el valor total importado se mantuvo prácticamente constante, ya que entre 1999 y 2001, el mismo cayó en 11%, ante la desaceleración del nivel de actividad resultante de la última crisis económica internacional y de la crisis política y social en Bolivia que se prolongó prácticamente hasta el 2003; en los últimos dos años nuevamente se dio una recuperación del nivel de actividad y de las importaciones.


Las importaciones en la gestión 2005

Durante el 2005, el valor total de las importaciones alcanzó 2.343 millones de dólares estadounidenses, que en términos de volumen equivalen a 2.355 miles de toneladas. Entre 2004 y 2005, en cuanto a valor y volumen, las importaciones registraron tasas de crecimiento de 24% y 10%, respectivamente; ello permite apreciar que la causa principal del incremento fue el encarecimiento de los bienes importados por el país, siendo el alza permanente del precio internacional del petróleo la causa principal.

Según la Clasificación CUODE (Uso o Destino Económico), en 2005 la estructura de las importaciones continuó concentrada en materias primas e insumos, y bienes de capital, que en conjunto representaron 78% del valor total de las importaciones. El restante 22% consistió en importaciones de bienes de consumo.

En el 2005, la estructura de las importaciones se mantuvo prácticamente constante. Ello corroborará que después de veinte años de vigencia del modelo de apertura externa, no se logró una diversificación del aparato productivo suficiente para poder sustituir competitivamente la importación especialmente de bienes intermedios y de consumo; así, esta sustitución continúa como uno de los principales objetivos del Plan Nacional de Desarrollo, que busca industrializar los recursos naturales.

Desde el punto de vista del origen de las importaciones, en 2005, Brasil fue el primer proveedor de mercancías con un valor de 514 millones de dólares estadounidenses (22% del total), seguido por Argentina, Estados Unidos, Chile, Perú, Japón y China (Gráfico 1.05).

Las importaciones desde Brasil no presentaron una concentración en mercancías específicas, siendo la más representativa “las demás habas de soya” (5%), seguido por barras de hierro (4,5%). En contraste, las importaciones de Argentina estuvieron concentradas en Diesel Oil, que llegó a representar el 28% de las importaciones totales desde ese país (109 millones de dólares estadounidenses); añadiendo las importaciones de harina de trigo y los demás trigos, dicho porcentaje se incrementa a 38%. Las importaciones desde Chile consistieron principalmente en Diesel, con un valor acumulado de 45 millones de dólares estadounidenses. Así, según la clasificación NANDINA, el Diesel fue el principal producto importado en 2005, representando alrededor del 8% del total de las importaciones.
Desde el punto de vista del volumen importado, Argentina y Brasil fueron los principales proveedores, con participaciones de 29% y 29%, respectivamente; le siguen en importancia Chile, Estados Unidos, China y Japón. Con ello, se concluye que el mercado de abastecimiento más importante para Bolivia fue el MERCOSUR, con una participación de 39,8% en el valor total de las importaciones; los mercados de Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) y la Comunidad Andina (CAN), tuvieron una importancia menor reflejada en participaciones de 17% y 11%, respectivamente.

Un análisis comparativo entre las gestiones 2005 y 2004 establece que los mayores incrementos corresponden a las importaciones desde Venezuela (288%), Chile (46%), Japón (36%), y Argentina (32%). El incremento en las importaciones desde Venezuela y Chile se debió fundamentalmente a las importaciones de Diesel Oil; Japón, a diferencia de los anteriores, fue proveedor de vehículos; y Argentina de Diesel Oil, harina de trigo y trigo.

A nivel de regiones económicas, las importaciones provenientes de la Unión Europea aumentaron en 38%, mientras que las importaciones de NAFTA, CAN y MERCOSUR observaron aumentos de 26,7%, 25,2% y 15,9%, respectivamente


Analizando las importaciones según modo de transporte, se tiene que el más utilizado fue el carretero, con una participación de 78% del valor total, contando con Tambo Quemado, Yacuiba, Puerto Suárez y Desaguadero como las vías de ingreso más importantes, y que en conjunto representaron cerca del 80% del volumen total importado.

Por último, a nivel departamental y en términos de valor, las importaciones estuvieron concentradas en Santa Cruz (41%), La Paz (27%), Tarija (10%) y Cochabamba (9%). Si bien esta distribución es similar a la del 2004, se presentó un crecimiento sustancial en las importaciones de Tarija (19%) con respecto a la gestión anterior, ubicando a este departamento como el tercer importador más importante del país.




BOLIVIA: PRINCIPALES INDICADORES DE COMERCIO EXTERIOR POR AÑO, 1981 - 2005 (p)

IMPORTACIONES POR DEPARTAMENTO Y PRINCIPALES PRODUCTOS

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA EL MERCOSUR - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA LA COMUNIDAD ANDINA - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA  GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

 

 

 

 

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA LA UNIÓN EUROPEA - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

 

 

 

 

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA JAPON  - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

 

 

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA CHILE - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)

 

 

 

 

BOLIVIA: PRINCIPALES 20 PRODUCTOS IMPORTADOS HACIA MÉXICO - GESTIÓN 2005 (Datos Preliminares)