Santa Cruz de la Sierra - Bolivia  · Enero - Febrero/2006 Año 14 · N° 139 · Publicación del Instituto Boliviano de Comercio Exterior

Sexta Cumbre Ministerial de la OMC: Hacia una Profundización de la Reforma Agrícola

“CCI UNCTAD/OMC:CUMBRE DE HONG KONG: avance lento, pero avance al fin...

Hans Hartmann Rivera
Presidente
Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE

Bolivia, al igual que otros 148 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se reunieron en Hong Kong, China, del 13 al 18 de diciembre de 2005, con el propósito de lograr avances importantes en las negociaciones de la Ronda de Doha, más conocida como la "Ronda para el Desarrollo". El punto neurálgico, una vez más, volvió a ser las negociaciones del sector agrícola, de supremo interés tanto para países en desarrollo, como para los industrializados, si bien desde diferentes ópticas.

Los primeros, tienen un interés especial en el sector agrícola, ya que gran parte de su economía está centrada en el agro, y los segundos, se enfrentan a grandes dificultades para ir desmantelando costosas políticas de proteccionismo que favorecen a sus agricultores. Y es que, pese a todos los avances en la liberación del comercio mundial, los países proteccionistas han causado por distintos medios, serias distorsiones en el intercambio agrícola, pese a los continuos reproches, duras críticas y exigencias de una mayor apertura de mercado por parte de los afectados.

Las negociaciones previas al Encuentro Ministerial de Hong Kong, se tornaron tensas e intensas, ya que previamente se había intentado en Ginebra un Proyecto de Declaración lo más consensuado posible, sin embargo, los intereses encontrados, particularmente de los países desarrollados, no permitieron lograr dicho objetivo, lo que hizo temer que, se repitiera en Hong Kong el fracaso de la Conferencia de Cancún del 2003.

El inicio de la VI Conferencia Ministerial de Hong Kong tuvo un mensaje claro por parte del anfitrión del país sede, quién señaló que los Ministros tenían "Una oportunidad única en una generación" para reforzar el sistema multilateral de comercio y "eliminar el dolor de la pobreza a millones de personas que viven en las regiones más pobres del mundo".

Esta exhortación refleja una lacerante realidad: millones de agricultores de países en desarrollo en el mundo están postergados en una situación de miseria, a causa del proteccionismo de los mercados agrícolas, particularmente en los países desarrollados. En el propio Banco Mundial se sumó a las críticas del proteccionismo, asegurando que las ayudas directas o indirectas que los Gobiernos del Primer Mundo otorgan a sus productores y exportaciones agrícolas, son causantes de postergación, pobreza y marginalidad en aquellas naciones en las que la posibilidad de generar empleo productivo e ingresos de manera sostenible, depende justamente de las ventas agrícolas.

El estimado es que, más de 100 millones de personas podrían salir de la extrema pobreza hasta 2015, si es que acabara el proteccionismo en los países ricos, lo que en términos de subsidios agrícolas abiertos o encubiertos según alcanza la fabulosa cifra de 300.000 millones de dólares por año, según estimados del OCDE.

La Declaración de Doha que lanzó la Ronda para el Desarrollo en al año 2001 se había considerado positiva, y ahora también, la de Hong Kong, dando esperanzas a los países pobres de que tan férreo proteccionismo podrá desmantelarse con el tiempo. Los países en desarrollo tuvieron una participación crucial en la adopción de esta Declaración, pues el rol y peso que demostraron a lo largo de las arduas sesiones fue preponderante para los resultados alcanzados.

La Declaración Ministerial de Hong Kong contiene resultados tangibles, en el sentido que las "subvenciones a la exportación y disciplinas sobre todas las medidas relativas a la exportación que tengan efecto equivalente" deberán eliminarse hasta el año 2013, fijando como fecha de finalización de la Ronda de Doha, el año 2006. Además, antes de finalizar este año, se deberán establecer las modalidades de los principales temas de negociación, en aspectos como: reducciones arancelarias; tratamiento de subsidios; compromisos en materia de servicios y Trato Especial y Diferenciado (TED).

Evidentemente, y no sin mucho esfuerzo, se ha logrado un avance en el camino correcto, pues los países en desarrollo, aunque a regañadientes y bajo presión, se han comprometido a avanzar en la eliminación de las distorsiones al comercio agrícola, abriendo un abanico de esperanza por un comercio mas justo y transparente en el campo agrícola.

En la Conferencia Ministerial de Hong Kong, los países en desarrollo no pidieron dádivas, sino lo que por justicia corresponde reclamar; como dijera el Gerente General del IBCE en un cónclave internacional llevado a cabo en Buenos Aires, días antes de la Sexta Cumbre Ministerial de la OMC: "Dadnos posibilidades de mercado, en lugar de más cooperación económica". ¿Quiere el Primer Mundo ayudar al empobrecido Tercer Mundo? De ser así, que abra sus mercados para que los productos agrícolas puedan llegar libremente desde los países en vías de desarrollo, generando riqueza y empleos productivos en estos últimos.

Bolivia, con un fuerte perfil agroexportador podrá beneficiarse de una mayor liberalización del comercio agrícola, pecuario y agroindustrial, en la medida que de ello derive una mejora de los precios internacionales, hoy por hoy deprimidos a causa del proteccionismo. Sin embargo, la liberalización comercial también traerá consigo el desafío de competir en mercados abiertos. Por tanto, el país debe prepararse para ser más competitivo, a lo cual debe coadyuvar necesariamente el Estado boliviano.

 

 

"DEFENSA DE LOS INTERESES COMERCIALES DEL EMPRESARIADO CON VISTA A HONG KONG Y MÁS ALLÁ"

(Taller Regional del CCI UNCTAD/OMC-Buenos Aires, Argentina, 1-2/NOV/2005)

 
Lic. Gary Antonio Rodríguez A
Gerente General
Instituto Boliviano de Comercio Exterior

Introducción

En Diciembre del 2005, se llevó a cabo la Sexta Cumbre Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Hong Kong tocándose temas como libre comercio siendo un instrumento para el desarrollo.

Se aguarda que dicho cónclave pueda arrojar los resultados que los países agroexportadores están esperando, con mayores compromisos concretos hacia una profundización de la reforma del sector agrícola en los países desarrollados, quienes continúan otorgando enormes cantidades de subsidios a la exportación y ayudas internas a sus productores, cuya contrapartida en el Tercer Mundo es la postergación de las posibilidades de desarrollo de vastos sectores agropecuarios.

Ciertamente, en Septiembre del 2003, supuso un fracaso  la declaración del “cuarto intermedio” en la Cumbre de Cancún, desarrollándose temas en materia agrícola, que hasta hoy no se han registrado nuevos avances en dicho ámbito, salvo a nivel de las propuestas que el G-20 y los EE.UU. han presentado, estando ausente sin embargo, a lo largo del presente milenio, nuevos esfuerzos por parte de los países desarrollados, haciendo que el libre comercio vuelva a ser cuestionado -no solo como concepto, sino como “instrumento para el desarrollo”- y cediendo el sistema multilateral, importantes espacios a favor del bilateralismo.

Existen negociaciones que han adelantado los Países Miembros de la OMC, sobre la base de los planteamientos del revitalizado Grupo de los Veinte (G-20, del cual Bolivia hace parte), han dado lugar a un “paquete de compromisos” logrado en julio pasado, a través del cual se ha ratificado la posibilidad de eliminar las subvenciones a las exportaciones agrícolas y lograr un avance en la  reducción de la ayuda interna, restando establecer aún, las modalidades (fórmulas y plazos) además del Tratamiento Especial y Diferenciado (TED), como importantes materias a discutirse en Hong Kong, hacia donde apunta ahora la esperanza de los países agroexportadores.

Bolivia: discusión de la temática con la sociedad civil

La coordinación en Bolivia para la construcción de la posición nacional en relación a los temas que se discuten en el marco de la OMC, se realiza en el seno de un “Grupo Interinstitucional” público-privado, conformado en oportunidad de la realización de trabajos internos para la adhesión de Bolivia al GATT y luego a la OMC. De este Grupo Interinstitucional, coordinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, como la entidad definida por Ley para la negociación de Acuerdos Internacionales, participan diversas entidades del sector público, además de diferentes expresiones de la sociedad civil, de quienes se recibe insumos de análisis que coadyuvan a forjar la posición nacional.

Como actores principales de la sociedad civil, cuentan las siguientes instituciones: la Asociación Boliviana de Economía Política de la Globalización (ABEPG); Instituto Boliviano de Comercio Exterior y otras expresiones del sector productivo boliviano; Comité Integrador de Organizaciones Económicas Campesinas de Bolivia (CIOEC); Central Obrera Boliviana (COB); Confederación de Campesinos de Bolivia, Universidades entre otros.

Constatación Empírica: cuestionamiento del libre   comercio

Es de destacar que la amplia apertura institucional que se ha dado en Bolivia para el debate de ideas sobre materias relacionadas al proceso de liberalización comercial, ha motivado una creciente participación de nuevos actores sociales, planteando al mismo tiempo nuevos desafíos para la construcción de una posición nacional de consenso en esta materia, fruto de nuevos escenarios políticos y sociales que se han sucedido.

Sin embargo, el concepto de “libre comercio” como un instrumento para lograr el desarrollo, se ha visto cuestionado desde diferentes entidades durante los últimos años, como natural consecuencia de los escasos resultados que para vastos sectores de la población han tenido las políticas públicas, muy alejadas de sus necesidades y realidades.

Tarea muy difícil, para el Gobierno, el pretender convencer a quienes no han percibido los beneficios de la liberalización y la integración comercial, sobre la necesidad de profundizar en estos aspectos en el espacio multilateral.

Otra constatación empírica en relación a esta materia, tiene que ver con el activo papel que han pasado a tener ciertas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) contrarias al libre comercio, contando con amplios presupuestos financiados desde países desarrollados, haciendo que vastos sectores de la población hayan adoptado un discurso “asistémico”, contagiándose de la consigna de que la liberalización comercial en el sector agrícola solamente beneficiará a las “transnacionales” y no así a los productores campesinos.

La experiencia boliviana en materia de liberalización

El libre comercio resulta más beneficioso para aquellos que están sumidos en la pobreza, pudiendo resultar un efectivo instrumento para el desarrollo económico. Cuando Bolivia avanzó unilateralmente por la senda de la liberalización económica y comercial y la integración, desde mediados del año 1985, sin que ello haya repercutido mayormente en la agricultura tradicional.

Ciertamente, la implementación de una apertura casi “ingenua” -sin un acompañamiento de políticas públicas- dejó en manos del sector privado la difícil tarea de generar empleos, mientras el Estado se retiraba a pasos agigantados de su incidencia sobre la economía.

En términos geográficos, solamente en el Oriente boliviano se dio un florecimiento de una moderna agricultura comercial orientada a los mercados externos, fundamentalmente a los países de la Comunidad Andina, con una fuerte concentración de ventas de oleaginosas (derivados de soya y girasol), azúcar, lácteos y ciertas leguminosas y cereales, además de pocos productos pecuarios.

Sin embargo, el resto del país -particularmente el sector pobre rural del Occidente- permaneció al margen de los beneficios de la liberalización y la integración comercial; si bien en los últimos años empezó a desarrollarse una vigorosa industria manufacturera en función del mercado estadounidense, particularmente en los sectores textil, joyería, maderero y de marroquinería.

En todo caso, el beneficio del libre comercio no ha llegado de manera contundente a la población boliviana, como hubiera sido deseable, por tanto, el cuestionamiento al modelo de apertura es frecuente, y persistentes las denuncias de las distorsiones existentes en materia agrícola.

Escepticismo por ausencia de nuevos compromisos en materia agrícola a nivel multilateral

¿Cómo convencer a quienes se ven afectados por las prácticas distorsionadoras del proteccionismo, los subsidios a las exportaciones y las ayudas internas en los países desarrollados, de que el libre comercio avanza, cuando ya van más de cinco años de ausencia de nuevos compromisos en materia de reforma agrícola?

¿Cómo hacer frente a los cuestionadores del libre comercio, cuando las negociaciones multilaterales para avanzar en el sentido esperado por los países agroexportadores se mantienen al borde del fracaso desde Seattle en 1999, pasando por Cancún en el 2003, hasta hoy, por la falta de acuerdos entre las grandes potencias?

Si bien el Acuerdo de julio constata un compromiso por realizar avances sustantivos en la materia de cara a Hong Kong, la indefinición de las modalidades del desmonte de subsidios y ayudas internas entre los principales actores como la Unión Europea y los Estados Unidos de América, coloca nuevamente en vilo a los países que, aglutinados en el G-20 y otros Grupos, han venido lanzando ambiciosas propuestas en materia de liberalización comercial.

El sistema multilateral versus el bilateralismo

Por un lado, empantanada la Ronda de Doha en Cancún, por el desencuentro en materia agrícola entre los EE.UU., la Unión Europea y los países en vías de desarrollo, por una diferencia de posiciones en cuanto al tratamiento de los Temas de Singapur -interés principal de la UE- frente a las expectativas de compromisos concretos en materia de liberalización agrícola -interés de los países agroexportadores- el efecto directo sobre la negociación de un Área de Libre Comercio en las Américas (ALCA) fue también el de su empantanamiento, después de diez años de lanzada tal iniciativa de alcance regional.

Por otro lado, sendos Tratados de Libre Comercio (TLC) promovidos por los EE.UU. en reemplazo del ALCA, se han ido concretando, en todos los casos, negociados sobre la base de la persistencia de los subsidios que dicho pais concede a sus sectores productivos en el sector agrícola. Asi, Chile y EE.UU. tienen en vigencia desde el 2004 un TLC. Otros cinco países (Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua) negociaron el CAFTA con EE.UU. en tiempo récord, con miras a entrar en vigencia en el 2006. A este Acuerdo se adhirió la República Dominicana en menos de tres meses de negociación. Colombia, Ecuador y Perú, al igual que Panamá, negocian también un TLC con EE.UU. desde el 2004, aguardando implementarlo en el 2006, mientras que Bolivia aspira también negociar un TLC, manteniéndose en condición de "país observador" por razones de índole política.

Discusión del libre comercio: peligro de ideologización

En ausencia de resultados concretos en materia de una mayor profundización del proceso de liberalización agrícola, surge el peligro de la ideologización de la discusión sobre las bondades del libre comercio. Este fenómeno está aconteciendo en Bolivia, alentado por los recurrentes tropiezos de la Ronda de Doha durante los últimos años.

Grupos interesados en denostar los avances logrados en la OMC, se están oponiendo sistemáticamente a toda iniciativa de alcance comercial de orden multilateral, regional o bilateral, postergando las posibilidades de desarrollo de vastos sectores productivos, abonando el terreno para una mayor pobreza.

Un fracaso en la Cumbre Ministerial de Hong Kong no haría sino revitalizar las expresiones de estos grupos que se oponen no solo al libre comercio sino a la propia “globalización”. Por tanto, la responsabilidad de quienes hoy detentan el mayor poder económico a nivel mundial, es la de avanzar por la senda de la racionalidad, deponiendo actitudes proteccionistas contrarias al concepto de “comercio justo”, puesto que ello no solamente perjudicaría mayores niveles de exportación en países como Bolivia, cuyas agroexportaciones están sujetas a fuertes oscilaciones de precios, sino -lo que es peor- a un posible retroceso en lo avanzado en materia de liberalización comercial y apertura externa.

En la medida que países desarrollados como los de la Unión Europea, Japón, Canadá y los EE.UU., tengan la voluntad para comprometerse a dar las respuestas que esperan una gran cantidad de países, el comercio podrá convertirse verdaderamente en un instrumento coadyuvante al desarrollo, como es la prédica de la OMC.

De no atacarse frontalmente las prácticas distorsionadoras del comercio (subsidios, barreras no arancelarias de protección) y las inequidades y brechas existentes en el intercambio comercial, haría insuficiente la sola liberalización arancelaria en la cual está comprometida la mayor parte de naciones del mundo, ya sea por convencimiento propio o por efecto de la globalización.

Por el contrario, si al proceso de desmonte tarifario se suma la eliminación de los factores distorsionadores del comercio y se abren de una manera sincera los mercados de los países más desarrollados, es posible que el comercio pueda tornarse más justo y equitativo, brindando la posibilidad de que países en vías de desarrollo como Bolivia, puedan aprovechar nuevas opciones de mercado para sus exportaciones, con posibilidades de generar empleo e ingresos, y así, disminuir la pobreza.

De cara a  Hong Kong: las expectativas bolivianas

Los países desarrollados deberían comprometerse por una cuestión de racionalidad económica a eliminar las distorsiones al comercio agrícola ocasionadas por el proteccionismo, parte importante del cual son los abiertamente criticados subsidios agrícolas.

Claramente, la expectativa mayor se centra en abatir una de las mayores preocupaciones en los países en vías de desarrollo, como son las ayudas directas o indirectas que los Gobiernos otorgan a sus productores y exportadores agrícolas en el “Primer Mundo”, ocasionando distorsiones al comercio internacional, y con ello, la postergación, la pobreza y la marginalidad en aquellas naciones en las que la posibilidad de generar empleo productivo y sustento de manera sostenible depende justamente de las ventas agrícolas.

El Banco Mundial ha criticado el proteccionismo en los países más desarrollados, señalando que más de 100 millones de personas podrían salir de su condición de extrema pobreza hasta el 2015, si es que acabara el proteccionismo en los países ricos, lo que en términos de subsidios agrícolas abiertos o encubiertos según estima el OCDE, alcanza a más de 300.000 millones de dólares por año. Por su parte, un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, daba cuenta que si los países industrializados procedieran a la liberalización de productos como el algodón, arroz, azúcar, trigo, carnes y leche, las ganancias globales podrían ascender a cien mil millones de dólares.

“Dadnos posibilidades de mercado, en lugar de más cooperación económica”, equivaldría más o menos al adagio que reza: “Permítannos pescar, y no nos den el pescado”.

De cara a Hong Kong, la posición de los productores agrícolas bolivianos tiene que ver con las siguientes expectativas:

a)    Compromiso de concluir satisfactoriamente la negociación de la actual ronda multilateral, hasta el año 2006.

b)    Siendo la agricultura de fundamental importancia, en el marco de una "Ronda para el desarrollo", se impone: i) un drástico recorte de las medidas de ayuda interna causantes de distorsión del comecio: ii) mayores recortes a productos con ayuda interna, que sean exportados; iii) mejora sustancial del acceso a los mercados, a través de una reducción arancelaria que privilegie la oferta exportable inmediata; iv) no aplicación de la salvaguardia especial para la agricultura, por parte de los países desarrollados; v) statu quo en materia de contingentes arancelarios y reducción de tipos arancelarios, para los países en vías de desarrollo; vi) acceso irrestricto para productos tropicales, en los países desarrollados; vii) abordar la cuestión de la erosión de las preferencias; viii) eliminar las subvenciones a la exportación; ix) disciplinar los créditos a la exportación y programas de garantía y seguro a las exportaciones, con apoyo oficial por plazos mayores a 180 días, y eliminar aquellos de menor término; x) disciplinar las operaciones de ayuda alimentaria, para impedir el desplazamiento del comercio.

c)    Temas como el desarrollo rural, seguridad alimentaria y preocupaciones inherentes al sustento, relacionados a la agricultura, deben ser consideradas, sin desalentar la reforma agrícola.

d)    Invocar a los países más desarrollados a un mayor esfuerzo en materia de acceso a los mercados, a fin de recuperar el tiempo perdido.

e)    Dar la posibilidad a los países en vías de desarrollo, de tomar provindencias inmediatas para enfrentar el dumping.

f)    No condicionar nuevamente el avance en la reforma agrícola, a los Temas de Singapur, como ocurrió en Cancún.

g)    El respeto del Trato Especial y Diferenciado (TED) para los países en desarrollo, según lo establecido en el Acuerdo de julio de 2005, y su cumplimiento de manera transversal e integral, lo que debería traducirse no solo en plazos más largos para la toma de compromisos, sino también, en asistencia para promover su desarrollo.

Corolario…

El libre comercio puede resultar un poderoso instrumento para el desarrollo económico de los países, en la medida que el mismo sea efectivamente: libre de aranceles, libre de subsidios y libre de trabas no arancelarias.

La apertura “real” de los mercados en los países desarrollados resulta un elemento central para posibilitar el despegue económico en naciones que, como Bolivia, pese a contar con un gran potencial productivo, la mayor parte de su población se halla sumida en la pobreza.

Contar con mercados transparentes para la libre competencia puede significar mayores agroexportaciones desde las naciones en vías de desarrollo, hacia los países más desarrollados. Al mismo tiempo, contar con mercados previsibles para la exportación, puede marcar la diferencia entre poder recibir o no, inversión extranjera que venga a llenar el vacío que deja la falta de ahorro interno.

Siendo el “rostro social” de las exportaciones agrícolas, la generación de empleo en el campo, urge contar con el compromiso de los países más desarrollados, ofreciendo sus mercados para la libre competencia, coadyuvando de esta manera a que las consignas de expresiones “asistémicas“ y populistas, puedan enfrentarse y vencerse de mejor manera.

Bolivia es un país que, apostando por la apertura económica y comercial desde mediados de los años ´80, ha realizado un enorme esfuerzo con un desarme arancelario unilateral frente al mundo, además de proceder a la desregulación de su economía. Bolivia ha apostado por integrarse al mundo, y participa activamente de los esfuerzos multilaterales y plurilaterales para avanzar hacia el libre comercio, cifrando sus expectativas en sus exportaciones, principalmente agrícolas, como elemento generador de empleo y efectos multiplicadores para sus habitantes.

Como país, Bolivia tiene la moral suficiente como para exigir un libre comercio, justo, leal y transparente; es un derecho que asiste al país, luego de que por casi 20 años ya, ha dado sobradas muestras de apertura, con un mercado ciertamente más abierto que cualquier país desarrollado en el mundo.

La existencia de subsidios y distorsiones al comercio contribuyen a la depresión de los precios agrícolas y se constituyen en un escollo para los países que, como Bolivia, la única dádiva que piden es que les dejen competir en un mercado global, en igualdad de condiciones.

LO QUE DECIDIERON LOS MINISTROS DE LOS PAISES MIEMBROS DE LA OMC EN HONG KONG

Lic. Geovana E. Miranda V.
Directora de Acuerdos Bilaterales y Multilaterales
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia

Con posterioridad a la adopción del llamado “Paquete de julio”, el 2 de agosto de 2004 y con miras a la VI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), para diciembre de 2005, las negociaciones en el marco de la Ronda Doha para el Desarrollo, se tornaron intensas y tensas en Ginebra, puesto que el propósito era contar con un Proyecto de Declaración lo más consensuado posible. Sin embargo, los intereses de los países Miembros, particularmente de los países desarrollados, no permitieron lograr dicho objetivo e incluso se llegó a temer que la Conferencia Ministerial tuviera el mismo resultado que la Conferencia de Cancún el año 2003.

La Unión Europea dejó saber a los demás Miembros que la VI Conferencia serviría para adoptar un “paquete para el desarrollo”, especialmente para los Países Menos Adelantados (PMA) y posiblemente otros pequeños países, en ella se establecería la eliminación de aranceles y cuotas para todos los productos de esos países, la flexibilización de las reglas o normas de la OMC, el permitirles el acceso a medicamentos genéricos baratos, entre otros, dado que no podía asumir compromisos claros en materia de modalidades para la continuación de las negociaciones.

Con este panorama y con la necesidad de contar con lineamientos más claros que permitan el avance de la Ronda Doha para el Desarrollo, los 149 países Miembros de la OMC, se reunieron del 13 al 18 de diciembre de 2005, en Hong Kong - China, para lograr el avance de las negociaciones, cuyo punto neurálgico son las negociaciones del sector agrícola que es de interés especial de los países en desarrollo que tienen gran parte de su economía centrada en el agro.

El inicio de la VI Conferencia Ministerial tuvo un mensaje claro por parte del anfitrión del país sede, Señor Donald Tsang1, quién señaló que los Ministros tenían "una oportunidad única en una generación" de reforzar el sistema de comercio mundial y "eliminar el dolor de la pobreza a millones de personas que viven en las regiones más pobres del mundo". Palabras que deberían servir para que los países Miembros adopten una Declaración que permita la continuación y conclusión de las negociaciones iniciadas el año 2001.

En este contexto y después de seis días de intensas negociaciones de los países Miembros, coadyuvadas por seis Ministros que actuaron como “facilitadores”2  para ayudar en las negociaciones sobre los diversos temas que hacen a este proceso, los países Miembros iniciaron reuniones específicas, en principio a nivel de grupos de interés, sesiones plenarias y de las denominadas “green room”,  donde los países en desarrollo tuvieron una participación crucial en la adopción de la Declaración de Hong Kong, pues el rol y peso que demostraron a lo largo de la sesiones fue preponderante para los resultados alcanzados.

La Declaración Ministerial de Hong Kong - El Programa de Trabajo de Doha, contiene resultados tangibles, como es el que las “subvenciones a la exportación y disciplinas sobre todas las medidas relativas a la exportación que tengan efecto equivalente” de productos agropecuarios deben eliminarse el año 2013, fija como finalización de la Ronda el año 2006 y fechas como el 30 de abril de 2006 para establecer las modalidades de los principales temas de negociación, como son las reducciones arancelarias y el tratamiento de los subsidios (definición de disciplinas sobre créditos, garantías de créditos a la exportación, entre otras); entre febrero y octubre se deberán presentar peticiones plurilaterales y listas finales de compromisos en materia de servicios y hasta el 31 de julio de 2006 se debe contar con proyectos de listas globales sobre las cuestiones abordadas en el área agrícola, así como recomendaciones y respuestas a los lineamientos establecidos como Trato Especial y Diferenciado (TED).

Por otra parte, la Declaración no establece números concretos del cómo serían los coeficientes y otros que hacen a la eliminación y/o reducción de las medidas arancelarias y no arancelarias que obstaculizan el comercio de los productos, lo que sí definieron los Ministros son fechas que permitan la adopción de modalidades plenas en las negociaciones agrícolas, como en el caso del algodón a finales del año 2006 deben eliminarse las subvenciones.

Revisando los diferentes temas de negociación objeto de mandatos más claros,  la Declaración señala que los países Miembros deben en:

Agricultura

El mandato es que se debe desarrollar disciplinas claras para el recorte de la ayuda interna y para la Medida Global de la Ayuda - MGA “Total Final Consolidada”, definiéndose tres bandas para el recorte de ambas, en el nivel más alto se encontrará la Unión Europea, en la del medio Estados Unidos y Japón y en la banda inferior los demás países.

En lo que corresponde al pilar acceso a mercados, se adoptan cuatro bandas3 que permitirán estructurar las reducciones arancelarias y para ello se reconoce la necesidad de converger en los umbrales correspondientes tanto para países desarrollados como para los países en desarrollo; en este ámbito también se reitera la flexibilidad que se deberá tener con lo que será trato para los productos sensibles y en el marco del TED los productos especiales y los elementos del mecanismo de salvaguardia especial (MSE) que será activado tanto por cantidad como por precio, este último indicador es de mayor factibilidad para el control de los países en desarrollo.

Algodón

Dada la sensibilidad de este producto en particular y por la vehemencia en las negociaciones emprendidas por cuatro países africanos PMA4, para la eliminación de todo tipo de subsidios a la exportación, apoyos internos y aranceles y, congruente con el mandato del Consejo General en el paquete de julio, los países Miembros adoptan en el marco de las negociaciones sobre la agricultura que los países desarrollados eliminen las subvenciones a la exportación de algodón el 2006, así como otorgar acceso libre de aranceles y de contingentes a las exportaciones de los PMA, al inicio del período de aplicación y, que las “subvenciones internas a la producción de algodón causantes de distorsión del comercio sean reducidas más ambiciosamente que en virtud de cualquier fórmula general que se acuerde y se aplicará en el período más breve que el generalmente aplicado” .

Acceso a Mercados de Productos No Agrícolas (NAMA)

La definición del mandato para la reducción de los niveles arancelarios de productos no agrícolas tuvo dificultades por las diferencias existentes entre los países Miembros respecto a los niveles de ambición que debería tener la apertura de mercados y la flexibilidad que se debería acordar para los países en desarrollo y los PMA. La declaración establece la aplicación de la fórmula suiza6 con más de un coeficiente que permitirá la reducción o eliminación de los aranceles, particularmente de las crestas arancelarias, su aplicación deberá considerar las necesidades e intereses de los países en desarrollo y para ello inclusive se considerará la no reciprocidad plena en este tipo de compromisos.

Asimismo, la Declaración reconoce que no tendrá carácter obligatorio las negociaciones sectoriales que los Miembros lleven adelante y si bien la OMC no reconoce la subcategoría de economías pequeñas y vulnerables, encomienda a este grupo de negociación establecer flexibilidades para estos Miembros.

En este contexto también se encuentra el equilibrio que debe tomarse en cuenta ente la agricultura y el grupo de negociación de NAMA, al destacarse que se debe asegurar un nivel de ambición en el acceso a mercados en agricultura y NAMA de una forma equilibrada y proporcionada en el marco del TED.

Servicios

El grupo de negociación sobre el comercio de servicios, particularmente en lo que respecta a la modalidad para su liberalización, fue un tema de mucha controversia entre los países Miembros, lo que llevó inclusive a que muchos países en desarrollo no acepten el contenido del anexo C del Proyecto de Declaración que fue a Hong Kong. Lo señalado se debió a que el proyecto de declaración contaba con un lenguaje demasiado vinculante, prescriptivo y exigente, los objetivos eran cuantitativos, sectoriales y hacían referencia a negociaciones  plurilaterales basadas en demandas y ofertas; por consiguiente no se encontraba en el marco de lo establecido en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) y el mandato de negociación de la Declaración de Doha.

La Declaración de Hong Kong, después de consultas por parte del facilitador, se logra suavizar el mandato obligatorio y prescriptivo que tenía el anexo C del proyecto, al incluir en el párrafo 7, inciso b)  sobre enfoques, que “Los Miembros a los que se hayan dirigido tales peticiones (se refiere a las plurilaterales) las considerarán de conformidad con los párrafos 27 y 4 del Artículo XIX del AGCS y el párrafo 11 de las Directrices y procedimientos para las negociaciones sobre el comercio de servicios.

El anexo C también establece que se deberá considerar  “las propuestas sobre las preocupaciones relacionadas con el comercio de las pequeñas economías”, asimismo, establece plazos para la conclusión de las negociaciones como la del 28 de febrero de 2006 para las peticiones plurilaterales, el 31 de julio de 2006 para la presentación de una segunda serie de ofertas revisadas y el 31 de octubre de 2006 para los proyectos de listas finales.

El texto que finalmente se aprobó representó la frustración de los países desarrollados que buscaban mayores niveles de ambición para la liberalización de los servicios y lo mismo pasó con los países en desarrollo que ven en estas disposiciones el debilitamiento de sus demandas de apertura del modo 48 de prestación de servicios.

Medio Ambiente

En Hong Kong no se pudieron poner de acuerdo los Miembros sobre el enfoque que se debería seguir la negociación, es decir, si estaba basado en un enfoque de listas o como proponía la India de un enfoque basado en un proyecto ambiental que era apoyado por países en desarrollo. Al no existir consenso la Declaración se limita a reafirmar el mandato establecido en el párrafo 31 de Doha y encomienda a los países Miembros a que complementen de manera rápida los trabajos en el marco del inciso iii) del párrafo 31 que cuenta con numerosas comunicaciones por parte de los Miembros.

Normas

El texto adoptado en Hong Kong es el mismo que contenía el proyecto de declaración, sin modificaciones y en su anexo D se recuerda los mandatos de Doha reafirmándolos, además de reconocer el logro de resultados sustanciales en los todos los aspectos de los mandatos relativos a normas, como las enmiendas que se deberán hacer al Acuerdo Antidumping y el de Subvenciones y Medidas Compensatorias, debido a la importancia que representan para el desarrollo del sistema multilateral de comercio que esta basado justamente en normas y por supuesto para encontrar equilibrio en los resultados de estas negociaciones que están orientadas para el desarrollo.

Facilitación de Comercio

La Declaración en lo que respecta a la facilitación de comercio, incluidos los problemas de los países sin litoral, se reafirma el mandato y las modalidades establecidas en el anexo D del paquete de julio de 2004 y se destaca que fue el único informe de los grupos de negociación presentados a la VI Conferencia Ministerial que contó con consenso de los países Miembros, lo que significa que las negociaciones en este ámbito avanzaron en la identificación concreta de aspectos que podrían implementarse. También, existen problemas de asistencia técnica y financiera para los países en desarrollo para que puedan cumplir con los resultados de la negociación.

EL RUMBO DE LAS NEGOCIACIONES AGRÍCOLAS MULTILATERALES POST - HONG KONG

Lic. Guadalupe Palomenque De la Cruz
Ministro Consejero
Representante alterna ante la OMC

Desde el inicio de la Novena Ronda de negociaciones multilaterales de la OMC, en noviembre de 2001, “el motor” que imprime el impulso y la velocidad de la negociación de los temas del “todo único” o single undertaking (en la jerga OMC) es la AGRICULTURA.

La Declaración Ministerial emitida en Doha, Qatar (noviembre de 2001), establece mandatos para la negociación de los tres pilares del Acuerdo sobre la Agricultura (acuerdo resultante de la Ronda Uruguay y vigente desde el 1ro de enero de 1995, cuyo artículo 20 contiene disposiciones para el proceso de la reforma agrícola), consistente en “celebrar negociaciones globales encaminadas a lograr:  mejoras sustanciales del acceso a los mercados; reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su remoción progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda interna causante de distorsión del comercio”.

Bajo esos mandatos, se realizaron intensas negociaciones lográndose adoptar el Anexo A de la Decisión 579 del Consejo General de 1ro de agosto de 2004, conocido como “el paquete de julio”, en el que, como una etapa de avance, se incluyó medidas para los tres pilares y que son la guía de las negociaciones actuales.

Como parte de esas guías y para efectos de secuencia, se destaca:

En ayuda interna, se preconizó el elemento de armonización en la fórmula estratificada (a acordar en las modalidades de negociación) de  reducciones, lo que implica que los niveles más altos de ayuda doméstica permitida, causante de distorsión del comercio sería objeto de recortes más profundos.

En competencia de las exportaciones, se convino en “establecer modalidades detalladas que aseguren la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a la exportación y disciplinas sobre todas las medidas relativas a la exportación que tengan efecto equivalente para una fecha final creíble”.

En acceso a los mercados,  se acordó que la reducción arancelaria se realizará mediante una fórmula estratificada, bajo un enfoque de bandas (como lo propuso en su momento el G-20)9 que tome en cuenta las diferentes estructuras de los aranceles o tipos consolidados.  La progresividad de la reducción se realizará a través de recortes  más profundos de los aranceles más elevados, con flexibilidades en el caso de productos sensibles.

En el paquete de julio (también denominado “documento marco”), se acordó para el tratamiento de este pilar, la posibilidad de que todos los Miembros puedan designar un número apropiado de productos sensibles, bajo un tratamiento inicial específico.

El trato especial y diferenciado (en adelanteTED) para los países en desarrollo como es el caso de Bolivia, será parte integrante de todos los elementos de la negociación, vale decir, en la fórmula de reducción arancelaria que se acuerde, en el número y el trato de los productos sensibles, en la ampliación proporcionalidad” mediante menores compromisos de reducción arancelaria de los contingentes arancelarios y en el periodo de aplicación, teniendo en cuenta la “proporcionalidad” mediante menores compromisos de reducción arancelaria,

Mediante este principio (del TED), sólo los países en desarrollo, así como los países menos adelantados, dispondrán de la flexibilidad para designar un número apropiado de productos especiales, con base en criterios relativos a las necesidades de seguridad alimentaria, seguridad de los medios de subsistencia y desarrollo rural.

También se establecerá un mecanismo de salvaguardia especial sólo para uso de los países en desarrollo.

Como parte del TED, el Grupo Informal de productos tropicales (del que Bolivia forma parte), logró la incorporación del párrafo 43 del  Anexo A, en el que se rescataron dos tareas pendientes de larga data y que se encuentran en el preámbulo del Acuerdo sobre la Agricultura, cuales son:  la aplicación plena del compromiso de lograr “la más completa liberalización del comercio de productos agropecuarios tropicales y para los productos de particular importancia para una diversificación de la producción que permita abandonar los cultivos de los que se obtienen estupefacientes ilícitos” que se abordará de manera efectiva en las negociaciones sobre el acceso a los mercados.

Durante el 2005, se realizaron periódicas e intensas reuniones en Ginebra (sede de las negociaciones), así como Miniministeriales en distintos países del mundo, de las diferentes agrupaciones que desde el 2003 se conformaron para las negociaciones agrícolas, con la finalidad de impulsar el proceso y culminar la Ronda oportunamente. 

En el primer semestre de 2005, el G-20 (del que Bolivia es parte, desde su creación en agosto de 2003), propuso elementos para la negociación en materia de: ayuda doméstica, tratamiento de la “caja azul” (las medidas más distorsionantes del comercio), acceso a mercados y competencia a las exportaciones.

Dichas propuestas se constituyeron en lo sucesivo en gran parte de la base de las negociaciones multilaterales agrícolas y que se reflejan en la Declaración Ministerial adoptada el 18 de diciembre de 2005, en Hong Kong, China (WT/MIN (05)/DEC).

Esta declaración que se enmarca en el “Programa de Trabajo de Doha” (el cual culminará una vez finalizada la Ronda), reafirma los mandatos adoptados en Doha, así como el contenido del “paquete de julio”, con miras a concluir las negociaciones el 2006.  Estos elementos que a cualquier lector podría parecerle formal o hasta obvio, constituyen para los negociadores en Ginebra un refuerzo a la plataforma de lo que resta del proceso negociador, porque previo a la VI Conferencia Ministerial, en varias ocasiones algunas delegaciones deseaban revisar, reinterpretar o cambiar las prioridades incluidas en los referidos mandatos de negociación.

Es así, que se definieron 3 bandas para las reducciones de la Medida Global de Ayuda Total Final Consolidada y para el recorte global de la ayuda interna causante de distorsión del comercio, debiendo hacerse mayores recortes lineales en las bandas superiores, además de que se convino en la ubicación de los Miembros en las respectivas bandas.  Para efectos ilustrativos o indicativos deberá tenerse en cuenta el Anexo A de la Declaración de Hong Kong (informe del presidente de la Sesión Especial del Comité de Agricultura), que si bien no está acordado, en la misma declaración se acoge “con satisfacción los progresos realizados...desde 2004 que consta en dicho informe”.

En lo referente al pilar de competencia a las exportaciones, se convino en que la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a la exportación y disciplinas sobre todas las medidas relativas a la exportación que tengan efecto equivalente (como señalaba el paquete de julio), deberá completarse para fines de 2013 (la fijación de la fecha “creíble” que se buscaba), labor que se deberá realizar en forma progresiva y paralela.  Una parte sustancial deberá realizarse para fines de la primera mitad del periodo de aplicación.

La negociación de las disciplinas de este pilar, tal el caso de la ayuda alimentaria (Bolivia es país receptor) y créditos a la exportación, entre otros, deberá completarse el 30 de abril de 2006.  El principal objetivo de esta tarea será eliminar el desplazamiento del comercio.

Como es de conocimiento público, Bolivia no otorga ayudas internas ni subvenciones a las exportaciones, que en su mayoría son aplicados por los países desarrollados como una forma de proteger sus sectores agrícolas, por lo que el mayor interés boliviano está en su reducción y eliminación, respectiva, lo cual se enmarca en un enfoque ofensivo de las negociaciones para esos dos pilares del Acuerdo.

Por lo señalado nuestro mayor esfuerzo en los últimos años, se ha centrado en concretar el mandato de “mejora sustancial del acceso a los mercados”, cuyos progresos y contribuciones se detallan a continuación.

En Hong Kong se acordaron 4 bandas para estructurar la reducción arancelaria de los tipos consolidados (en el caso de Bolivia el tipo final consolidado para los productos del sector agrícola es de 40%).

La estructura de las 4 bandas se usará para las 3 categorías de países (desarrollados PD, en desarrollo PED y para los menos adelantados PMAs).  En la elaboración de las modalidades de negociación, labor que deberá realizarse hasta el 30 de abril de  2006, tendrá que definirse los productos que se colocarán en cada banda, para esto se deberán convenir los “umbrales” correspondientes, es decir que según el nivel porcentual al que fueron consolidados en la OMC, se ubicarán en cada banda, para el inicio de su desmonte o reducción.  Para este efecto, se tomará en cuenta las diferentes estructuras arancelarias consolidadas, el TED correspondiente, según la categoría de los Miembros, lo que podría implicar por ejemplo que para los PD se aplique umbrales más altos que para los PED.  También forma parte de la discusión periodos más largos para la aplicación de la reducción arancelaria a favor de los PED, sin perjuicio de flexibilidades adicionales que algunos Miembros como las economías pequeñas y vulnerables plantean (entre ellos Bolivia).

En la  Declaración de Hong Kong, los Ministros también reconocen “la  necesidad de convenir en el trato de los “productos sensibles” (que deviene desde el paquete de julio).  Recuérdese que todos los Miembros tendrán derecho a presentar esta nómina, bajo el principio de “mejora sustancial”.  Hasta ahora no existe acuerdo en el porcentaje de líneas arancelarias que cubriría esta lista que en definitiva representará el interés defensivo de los Miembros (enfoque de protección).  La complejidad se incrementa desde el momento en que buena parte de los productos sensibles, principalmente en los PD están sujetos actualmente a contingentes, además de contar con niveles arancelarios altos, por lo que la “mejora sustancial” deberá lograrse mediante una combinación de compromisos de  ambos aspectos, a aplicarse a cada producto. El TED para los PED formará parte de esta negociación.

En la misma declaración, siempre en el pilar de acceso a mercados, los Ministros también acordaron que los PED “tendrán la flexibilidad de designar por sí mismos un número apropiado de líneas arancelarias como “productos especiales”.  Esta nómina que también será parte integrante de las modalidades de negociación (es decir que los criterios adicionales e indicadores específicos, si fuera el caso, deberán ser complementados para abril 2006).  Por lo pronto deberá tenerse presente que para la designación de este listado de productos, las propuestas en mesa apuntan a que las líneas arancelarias que se incluyan (queda por definir el porcentaje o el número absoluto), serán objeto de menores reducciones arancelarias a las que se acuerden en la fórmula estratificada y posiblemente en algunos casos estén exentos de recortes, siempre y cuando se basen en los tres principios rectores acordados en el paquete de julio y reiterados en la Declaración de Hong Kong (seguridad alimentaria, seguridad de los medios de subsistencia y desarrollo rural).

Según lo acordado en Hong Kong, los PED también tendrán derecho “a recurrir a un mecanismo de salvaguardia especial basado en activaciones por la cantidad y el precio  de las importaciones”, cuyas disposiciones deberán definirse como parte de las modalidades de negociación (abril 2006).

Una vez culminado el proceso de elaboración de modalidades se ingresará a la etapa de presentación de proyectos de listas globales, ejercicio que según lo acordado, tendrá que realizarse no más tarde del 31 de julio de 2006.

Es importante destacar que en la Declaración de Hong Kong se reafirman los compromisos asumidos en el paquete de julio sobre cuatro temas, de los cuales los países en desarrollo son propulsores, aunque con intereses contrapuestos, a saber:

  • Productos tropicales,

  • Productos de particular importancia para una diversificación de la producción que permita abandonar los cultivos de los que se obtienen estupefacientes ilícitos

  • Preferencias de larga data y,

  • Erosión de las preferencias.

Los dos primeros temas (como se ha mencionado antes) están inscritos en el preámbulo del Acuerdo sobre la Agricultura, para los cuales se estableció el compromiso de lograr la más completa liberalización del comercio.  Sobre estas tareas de larga data, Bolivia junto a otros países latinoamericanos de Sud y Centroamérica, como miembros del “Grupo Informal  de productos tropicales”, liderado por Costa Rica, han logrado incorporarlos en la agenda de negociaciones de esta Ronda del Desarrollo.  Como parte de este proceso se resalta la propuesta realizada por el G-20, en octubre de 2005, con base en la formulación realizada por  Bolivia y Guatemala, para los dos temas mencionados y que plantea:

Su tratamiento como parte integral del TED (es decir que la liberalización deberá realizarse por los PD a favor de los PED).

Los PD deberán otorgar a los PED acceso libre de contingentes y aranceles a los productos tropicales primarios y eliminar la “progresividad arancelaria” (aplicación de aranceles más altos para productos elaborados, ej. al zumo de naranja que para su correspondiente producto primario, en el ejemplo para la naranja) en los productos tropicales procesados.

El tratamiento deberá incluir la eliminación de barreras no arancelarias que afectan a los productos tropicales.

Los PD deberán asegurar el acceso a los productos de interés de los PED no incluyendo dichos productos en sus listas de productos sensibles.

La designación de los productos sustitutos de cultivos ilícitos (para señalarlo de manera resumida) se basaría en programas de diversificación de la producción.  El tratamiento sugerido para los productos tropicales también se aplicará a estos productos.

En la reunión de Hong Kong, por iniciativa boliviana, los Ministros de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú emitieron un Comunicado por el que reafirman la urgencia de cumplir con estos compromisos, rescatando, que dichos productos no deben formar parte de las listas de productos sensibles de los PD, la necesidad de que prevalezca el enfoque ofensivo del desarrollo y del TED, a través de un acceso sustancial a los mercados.

En el mismo comunicado, se enfatiza en que el mandato de máxima liberalización para estos productos no se contrapone a lo dispuesto en el paquete de julio, en materia de erosión de preferencias, pues el reconocimiento en el “documento marco”, a las preferencias de larga data, “no se podría interpretar en el sentido que, como resultado de la Ronda, éstas no se erosionen, ni que la desgravación deberá ser menor o que los periodos de aplicación de los compromisos sobre acceso a los mercados deberán ser más largos”.

Este tipo de especificaciones se realizaron oportunamente porque, como se ha mencionado antes, existen otros países en desarrollo, tal el caso de los que pertenecen al grupo de los ACP (African Caribean Pacific Group of States) que preconizan el statuo quo del comercio agrícola para aquéllos productos en los que tienen exención de derechos (preferencias de larga data) en mercados de PD, otorgados mediante sistemas preferenciales unilaterales, que como podrá inducirse, en gran parte coinciden con los intereses ofensivos de la oferta agrícola latinoamericana con el mismo interés de mercado.

Lo anterior a grosso modo, es lo que se ha juzgado útil destacar para contextualizar el actual proceso de negociación agrícola multilateral, incidiendo en los elementos en que nuestro país ha contribuido recientemente y en los que deberá profundizarse más, teniendo en cuenta el calendario que se acordó en Hong Kong, con miras a terminar la negociación de la Ronda de Doha el 2006.

EL EPISODIO DE HONG KONG Y EL FUTURO CURSO DE LAS NEGOCIACIONES  DE ACCESO A MERCADOS PARA PRODUCTOS NO AGRICOLAS10 (NAMA)

 

Lic. Zandra Rodríguez Campoy
Primer Secretario
Misión Permanente de Bolivia en Ginebra

 

Como resultado de la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 14 de noviembre de 2001, en Doha, Qatar, los Ministros de más de 130 países adoptaron la Declaración Ministerial y el programa de trabajo de la Novena Ronda de negociaciones comerciales multilaterales, denominado “Programa de Doha para el Desarrollo”.

Como resultado de la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 14 de noviembre de 2001, en Doha, Qatar, los Ministros de más de 130 países adoptaron la Declaración Ministerial y el programa de trabajo de la Novena Ronda de negociaciones comerciales multilaterales, denominado “Programa de Doha para el Desarrollo”.

El párrafo 16 del indicado programa se refiere al acceso a mercados para productos industriales (no agrícolas), acordándose “celebrar negociaciones que tendrán por finalidad reducir o eliminar los aranceles, incluida la reducción o eliminación de las crestas arancelarias, los aranceles elevados y la progresividad arancelaria, así como los obstáculos no arancelarios, en particular respecto de los productos cuya exportación interesa a los países en desarrollo”. Adicionalmente, se establece que “en las negociaciones se tendrán plenamente en cuenta las necesidades e intereses especiales de los países en desarrollo y menos adelantados participantes, incluso mediante compromisos de reducción que no conlleven una reciprocidad plena,...”

Luego de innumerables reuniones de negociación y del fracaso de la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Cancún, México, el 2 de agosto de 2004, el Consejo General de esta organización adoptó el denominado “Paquete de Julio” o “Documento Marco”11, que constituye el programa de trabajo de Doha, dando lugar a las guías y lineamientos para profundizar la negociación comercial multilateral; para el caso de las negociaciones de productos industriales éstas guías figuran en su Anexo B.

Tomando en cuenta el curso de las negociaciones hasta esa fecha, el Consejo General reconoce que el enfoque de una fórmula no lineal es el adecuado para reducir o eliminar aranceles, crestas arancelarias, aranceles elevados y la progresividad arancelaria, mediante compromisos de reducción que no conlleven una reciprocidad plena, y que dicha fórmula se aplicaría línea por línea (arancelaria), de modo que además tome en cuenta las necesidades e intereses de los países en desarrollo y menos adelantados, incluso mediante compromisos de reducción que no conlleven a una reciprocidad plena.

Entre los elementos que dicha fórmula debe considerar adicionalmente, se encuentran los siguientes: la reducción arancelaria de los productos industriales (no agrícolas) se aplicará sobre el nivel arancelario consolidado o tipo consolidado12; no existirán exclusiones a priori para dicha reducción, los aranceles específicos se convertirían en aranceles ad-valorem; el Sistema Armonizado - SA 1996 o SA 2002 - constituye la nomenclatura arancelaria utilizarse para las negociaciones; se atribuiría crédito por la liberalización autónoma bajo ciertas condiciones; se adopta como año base para los aranceles el 2001 y para las importaciones el período de referencia el de 1999 a 2001.

Quedó acordado, asimismo, que las flexibilidades para los países en desarrollo (PED´s) consistirían en períodos más largos para la reducción arancelaria, aplicar reducciones inferiores a la fórmula o no realizar reducciones para cierto número de productos a ser concretado durante las negociaciones, estas dos últimas opciones sujetas a determinadas condiciones.

Respecto a los Obstáculos No Arancelarios, en el indicado Anexo B del Paquete de Julio se alienta a que los países Miembros de la OMC a presentar sus notificaciones sobre ellos, para proceder a identificar, examinar y clasificar por categorías a dichas medidas y, en último término, celebrar negociaciones que conlleven a su eliminación.

El Documento Marco en su Anexo B, aborda adicionalmente, otros lineamientos para orientar las discusiones sobre los temas listados a continuación, que están directamente relacionados a los puntos centrales de negociación y que, en algunos casos, podrían incidir en la consecución de los objetivos, dando lugar a resultados menores a los esperados de la Ronda para el Desarrollo, pero que al mismo tiempo dejan en descubierto la disparidad de los intereses entre los Miembros de la OMC, particularmente entre los países en desarrollo, tal como se podrá observar más adelante.

Reconocimiento de los desafíos que deben enfrentar los países beneficiarios de preferencias arancelarias no recíprocas de larga data y de aquellos que actualmente dependen de los ingresos provenientes de sus aranceles. Recomendación para tomar en consideración estas necesidades particulares.

Tratamiento al cual tendrían que sujetarse los países que no tienen todo su universo arancelario consolidado en el GATT-94.

Apertura para las iniciativas de la liberalización sectorial.

Excepción de adopción de compromisos de reducción arancelaria o de cualquier iniciativa de liberalización sectorial para los países menos adelantados (PMA´s).

Exhortación a los países desarrollados (PD´s) y otros que así lo decidan, a otorgar acceso libre de derechos y cuotas a los productos industriales originarios de los PMA´s en una fecha a acordar.

Reconocimiento para que los países de reciente adhesión puedan recurrir a disposiciones especiales, a ser acordadas, para las reducciones arancelarias, a fin de tomar en cuenta los amplios compromisos en materia de acceso a mercados que adoptaron al momento de su adhesión.

Considerar la eliminación de derechos arancelarios bajos por parte de los PD´s y otros que así lo decidan.

Desde la adopción del Paquete de Julio en 2004, las negociaciones para el acceso a mercados de los productos industriales (no agrícolas) se intensificaron, y a la fecha se cuenta con ocho propuestas sobre la metodología de reducción arancelaria, cuatro de ellas presentadas tanto por países desarrollados (PD´s) como por países en desarrollo (PED´s)13, se concentran en la fórmula Suiza simple14, la primera considera un sólo coeficiente y flexibilidades15; la segunda, dos coeficientes sin flexibilidades; la tercera, dos coeficientes más flexibilidades y mecanismos de créditos por la liberalización autónoma realizada por los países en desarrollo; la cuarta es similar a la tercera con la diferencia en la forma y metodología en el mecanismo de créditos. 

Las cuatro propuestas adicionales responden a fórmulas tipo Suiza y fueron presentadas por  grupos informales de países en desarrollo. La fórmula ABI (Argentina, Brasil e India) consiste en reducir los niveles arancelarios utilizando promedios ponderados que se calculan según la estructura arancelaria de cada país. El Grupo Africano y los ACP´s, por su parte, adoptan esta metodología e incluyen un coeficiente de corrección para evitar la erosión de preferencias no recíprocas de larga data de las que son beneficiarios, condicionando el uso de dicha corrección a índices de vulnerabilidad. La propuesta del Caribe, toma esta última metodología, tratando de concretar en los criterios para los indicadores de vulnerabilidad y adiciona un mecanismo de crédito por el grado de consolidación de los aranceles en el GATT-94 . Las Economías Pequeñas y Vulnerables, grupo informal en el que participa Bolivia, van más allá de las guías del Documento Marco y proponen reducciones fijas en un determinado nivel porcentual, a ser negociado, para los países que tienen una participación pequeña en el comercio mundial de exportaciones de mercancías.

De las propuestas del Grupo Africano y ACP´s18 y del Grupo Caribe, surge con fuerza la negociación sobre el tratamiento para evitar la erosión derivada de la reducción arancelaria a acordar, de las preferencias no recíprocas de larga data de las que son beneficiarios estos países, y que son otorgadas por la Unión Europea y Estados Unidos.  En ese contexto, estos Miembros presentaron las siguientes soluciones de carácter comercial: plazos más largos para la reducción arancelaria y reducciones menores para los productos contenidos en las 170 partidas arancelarias que se benefician de tales preferencias, lo que resulta en 4531 subpartidas del SA 2002, entre las que se encuentran las confecciones de textiles y de cuero, joyería y productos de la madera, que son de interés exportable de Bolivia y otros países.

Las soluciones comerciales planteadas para abordar este tema, implican la violación del principio de Nación más Favorecida del GATT-94, que establece que cualquier concesión arancelaria otorgada por un país Miembro a otro, debe ser extendida automáticamente a los demás países Miembros, las excepciones se presentan con los Acuerdos Regionales pero la norma no permite perpetuar esas excepciones como es la expectativa de los ACP´s y Grupo Africano.

Adicionalmente, este hecho implicaría una flexibilidad concreta para los países desarrollados (Estados Unidos y Unión Europea), toda vez que tendrían períodos más largos y reducciones menores para un determinado porcentaje del total de sus importaciones de productos industriales.

Cabe señalar que las preferencias no recíprocas de las cuales se beneficia Bolivia (SGP+ de la Unión Europea y ATPDEA), no son de larga data, están sujetos a condicionamientos de origen, gradualidad y a evaluaciones periódicas sobre su funcionamiento, además de que responden al principio de responsabilidad compartida en la lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes.

Asimismo, resalta el hecho que países con los que compartimos similares vulnerabilidades económicas y sociales por lo que nos autodenominamos Pequeñas y Vulnerables Economías, como los del Caribe, República Dominicana, Mauricio y otros, resultarían con un acceso a mercados de productos industriales mayor al que Bolivia y otros países en desarrollo obtendrían de ésta negociación, por lo que se conformó el Grupo Informal de Países amigos del Principio de Nación más Favorecida, en el que participa Bolivia. 

Por otra parte, el avance de las tareas encomendadas en materia de Obstáculos No Arancelarios, se refleja en la magnitud de las notificaciones sobre estas medidas que fueron presentadas, la depuración de las mismas y las propuestas de tratamiento para superar los obstáculos no arancelarios en sectores determinados.

Adicionalmente, las negociaciones también avanzaron en temas como la cobertura de productos, habiéndose coincidido en la nomenclatura arancelaria y la descripción de los productos de la pesca y derivados de la pesca, y quedando pendiente la definición para determinar cuáles corresponden a los productos agrícolas y cuales a los industriales, así como si se considerará está lista como única para la reducción arancelaria o si quedará como referencia. Otro avance queda reflejado en la metodología acordada para la conversión de aranceles específicos a aranceles ad-valorem. Cabe destacar que en el transcurso de las negociaciones se realizaron varias reuniones informales entre los países interesados en avanzar en iniciativas de liberalización sectorial.

Finalmente, el episodio de Hong Kong para la negociación de productos no agrícolas (industriales), claramente marcó el paso intermedio en el curso de las negociaciones de la Ronda para el Desarrollo y nos dejó los siguientes nuevos desafíos que seguirán en curso en esta nueva etapa post-Hong Kong:

  • EL equilibrio entre las negociaciones de productos agrícolas y productos no agrícolas, también denominado "paralelismo", párrafo 25 de la Declaración Ministerial de Hong Kong, por el que se recomienda asegurar "un nivel de ambición en el acceso a los mercados para la agricultura y productos no agrícolas (industriales) comparablemente elevado, objetivo a alcanzarse de manera equilibrada y proporcionada, compatible con el principio de trato especial y diferenciado ".

  • Las modalidades para la negociación se tienen que contemplar no mas tarde del 30 de abril de 2006 y la presentación de los proyectos de Listas Globales basadas en estas modalidades debe realizarse no más tarde del 31 de julio de 2006, párrafo 23 de la Declaración Ministerial de Hong Kong.

  • Reconocimiento del principio de Nación Mas Favorecida en la futura atención a las preferencias no reciprocas de larga data; así como la atención a las preocupaciones de las economías pequeñas y vulnerables, párrafos 20 y 21 de la Declaración Ministerial de Hong Kong.

  • La estructura  y los detalles de la formula para la reducción arancelaria tendrán que finalizarse tan pronto como sea posible, párrafo 14 de la Declaración Ministerial.

hay vientos de cambio en la negociaciones del comercio de servicios, pero aun son debiles

Lic. Susanne Köhler Stetefeldt
Directora Ejecutiva de la Asociacion Boliviana
De Economia Politica de la Globalizacion (ABEPG)

 

1. Antes de Hong Kong

El tema de servicios se ha convertido, conjuntamente con el tema de acceso a mercados para productos no agrícolas (NAMA por sus siglas en inglés), en un rehén de las negociaciones agrícolas. Se enfrentan la Unión Europea (UE), por un lado, y Brasil e India, como representantes de los países pobres por el otro, que rechazaron rotundamente las demandas europeas en estos dos temas, considerando que están desproporcionadas respecto a las ofertas que hace la UE en agricultura.

Hasta el momento, las negociaciones multilaterales sobre la liberalización del comercio de servicios, se han desarrollado de dos formas:

a)    A través de demandas y ofertas bilaterales para acceder a los mercados. Los resultados se extienden a todos los Miembros de la OMC sobre la base del principio de la Nación más favorecida (NMF). Los resultados son los compromisos específicos que se consignan en listas, según los cuatro modos de suministro de los servicios que contempla el Acuerdo General de Comercio de Servicios (AGCS).

b)    A través de negociaciones multilaterales de las normas y disciplinas que deben cumplir los Miembros, como por ejemplo la transparencia, la reglamentación nacional respecto a licencias, títulos, las excepciones, subvenciones, monopolios etcétera. Los países pobres están interesados en los temas de subsidios y salvaguardias, porque temen tener que competir con servicios subvencionados, al igual que en el comercio de bienes.

Varios Miembros de la OMC, especialmente los países desarrollados, pero también algunos países en desarrollo como la India, Chile o México, consideran que el mecanismo de demandas y ofertas bilaterales para la liberalización del comercio de servicios, ha llegado a un punto muerto y han hecho diferentes propuestas para agilizar y dinamizar este proceso.

Entre estas propuestas se encuentra la evaluación de las ofertas presentadas, midiendo por ejemplo el número de los sectores y subsectores consignados en las listas o la calidad de la apertura, tomando en cuenta si existen limitaciones al acceso a mercados y al trato nacional.

Otra propuesta fue la de complementar las negociaciones del acceso a mercados por negociaciones plurilaterales, como contempla el párrafo 4 del artículo XIX del AGCS. Un grupo de países interesados en acceder al mercado de un sector de otro país, puede invitar a éste de iniciar negociaciones sobre el sector en cuestión, por ejemplo servicios de distribución.

Si ya el proceso bilateral tenía desventajas para los países pequeños por estar expuestos a diversas presiones de países desarrollados quienes presentaron largas listas de demandas, el proceso plurilateral propuesto sería más desventajoso aún, porque países pequeños, como Bolivia, por ejemplo, recibirían invitaciones de todo un grupo de países desarrollados, como los EE. UU. o la UE para iniciar negociaciones sobre servicios medioambientales o servicios energéticos, por ejemplo. ¿Qué posibilidades tendría este país pequeño? ¿Aceptar o eludir la invitación?

2. El Anexo C

La Declaración adoptada por los Ministros en Hong Kong, el 18 de diciembre, contiene tres párrafos sobre el comercio de servicios, donde se reafirman los objetivos y principios que se establecieron en los principales documentos que rigen las negociaciones de este tema. Los objetivos, enfoques y plazos de la presente ronda de negociación de servicios se encuentran en el anexo C de la Declaración Ministerial.

Este anexo fue el más controvertido, puesto que era más específico incluso que los anexos de agricultura y de NAMA, por la inclusión de las propuestas anteriormente nombradas. Pero sobre las mismas no había aún ningún consenso previo entre los 149 Miembros de la OMC. Más al contrario, la gran mayoría de los países en desarrollo (PED) consideraba que el texto era demasiado ambicioso y no lo podían aceptar, especialmente porque, en el primer borrador obligaba a los Miembros a iniciar las negociaciones plurilaterales, si eran invitados por un grupo de países.

Fueron especialmente los países del G 90 (África, Caribe, Pacífico - ACP, países menos adelantados - PMA's y el resto de África) y de la Asociación del Sudeste Asiático (ASEAN) que se opusieron al lenguaje utilizado.

El G90 incluso hizo circular un texto alternativo del anexo, lo que causó gran revuelo y reacciones de los países desarrollados, quienes en cambio querían reforzar aún más el texto y ejercieron gran presión sobre los países en desarrollo (PED), inclusive en sus capitales para evitar la modificación de su texto, amenazando con el fracaso de la Reunión, lo que nos recordó mucho a Cancún, donde ciertos países ricos culparon al G 20 por el fracaso.

Finalmente, quedó establecido que las negociaciones plurilaterales complementarían las bilaterales y se realizarían de la siguiente manera:

a)   Cualquier Miembro o grupo de Miembros podrá presentar peticiones o peticiones colectivas a otros Miembros respecto de cualquier sector o modo de suministro específico, identificando sus objetivos para las negociaciones en ese sector o modo de suministro.

b)    Los Miembros a los que se hayan dirigido tales peticiones las considerarán de conformidad con los párrafos 2 y 4 del artículo XIX del AGCS y el párrafo 11 de las Directrices y procedimientos para las negociaciones sobre el comercio de servicios.

c)    Las negociaciones plurilaterales deberán organizarse con miras a facilitar la participación de todos los Miembros, teniendo en cuenta la capacidad limitada de los países en desarrollo y las delegaciones pequeñas para participar en esas negociaciones.”19

La inclusión de las negociaciones plurilaterales es un avance para los países desarrollados (PD), especialmente para la UE y los EE.UU., ellos lograron que esa modalidad de negociaciones se realice en concordancia con el Acuerdo General del Comercio de Servicios (AGCS) y las modalidades adoptadas en marzo de 2001.

Los países en desarrollo (PED), por el otro lado, lograron que se respeten sus derechos establecidos en esas mismas directrices y modalidades de la negociación del comercio de servicios que rigen el proceso actual de negociaciones, y donde se contempla por ejemplo:

Conseguir un equilibrio global entre derechos y obligaciones

Flexibilidad para los países en desarrollo (PED)

El respeto a los objetivos de las políticas nacionales, el nivel de desarrollo y el tamaño de las economías de cada Miembro, tanto en general como en los distintos sectores.  Se deberá prestar la debida consideración a las necesidades de los proveedores de servicios pequeños y medianos, en particular los de los países en desarrollo.

Se prestará especial atención a los sectores y modos de suministro que sean de interés para las exportaciones de los países en desarrollo.

En el anexo sobre comercio de servicios se establecieron varios plazos relativamente cortos que deben cumplir los países Miembros y serán nuevamente los países pobres los que tendrán dificultades de cumplirlas. Se espera que sean los países grandes que puedan presentar sus peticiones plurilaterales en el plazo de poco más de un mes.

En el párrafo 11 del Anexo C se establecen los siguientes plazos:

“a)   Las ofertas iniciales que sigan pendientes se presentarán lo antes posible.

b)    Los grupos de Miembros que presenten peticiones plurilaterales a otros Miembros deberán hacerlo a más tardar el 28 de febrero de 2006 o lo antes posible después de entonces.

c)    A más tardar el 31 de julio de 2006 se presentará una segunda serie de ofertas revisadas.

d)    Los proyectos de listas finales de compromisos se presentarán a más tardar el 31 de octubre de 2006.

e)    Los Miembros se esforzarán por cumplir lo prescrito en el apartado a) del párrafo 9 antes de la fecha establecida en el apartado c) del párrafo 11.”20