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Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Agosto 2005, Año 14, No. 135


CONTENIDO

EL DESAFÍO DE LAS PEQUEÑAS ECONOMÍAS EN LA OMC:
LOS PAÍSES NO TIENEN LO  QUE SE MERECEN, SINO LO QUE NEGOCIAN
 

Editorial: PAÍSES DE PEQUEÑAS ECONOMÍAS: SU RETO EN EL CONTEXTO DEL COMERCIO INTERNACIONAL

Cotización del Dólar: JULIO/agosto 2005

EL TRATO ESPECIAL Y DIFERENCIADO EN LOS FOROS ECONÓMICOS INTERNACIONALES

El debate internacional sobre las pequeñas economías

 Ecuador – Una Economía Pequeña
 Facilitación de Comercio – Nueva oportunidad perdida o un gran reto para Bolivia

Programa de Trabajo de Doha

CUADRO SINÓPTICO DE LAS PRINCIPALES MEDIDAS PROPUESTAS

PAÍSES DE PEQUEÑAS ECONOMÍAS: SU RETO EN EL CONTEXTO DEL COMERCIO INTERNACIONAL
 

Hans Hartmann Rivera, Presidente del IBCEHans Hartmann Rivera
Presidente
Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE

El Consejo Editor de “Comercio Exterior” -en el marco del Proyecto 1B que lleva adelante el IBCE dentro del Programa de Cooperación Comercial a Bolivia (PCC) que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Economía (SECO) de la Confederación Suiza, decidió dedicar la presente edición a un tema muy importante para el país: ¿cómo un país con una economía pequeña y vulnerable como la boliviana, puede lograr una inserción favorable en el contexto del comercio internacional sin quedar relegado, y sin tener que aceptar de manera pasiva las decisiones tomadas por los países de grandes economías, en las reuniones de la Organización Mundial del Comercio (OMC)?

Algunos expertos en negociación, insertos en la presente edición, opinan que: “Los países no tienen lo que se merecen, sino lo que negocian”. Desde esta perspectiva Bolivia, debe tomar muy en serio que el país no puede, ni debe, estar ausente de las negociaciones en la OMC, ya que en muchas de éstas, dependerá lo que el país tendrá que asumir como compromisos por muchos años.

Bolivia es sin duda, un país de economía pequeña, y esto hace que sea vulnerable frente a los constantes cambios de la situación económica internacional. Sin embargo, al ser un país con una economía pequeña, ello le posibilita contar con algunas ventajas en las negociaciones comerciales internacionales en el seno la OMC.

Bolivia se beneficia, por ejemplo, del “Trato Especial y Diferenciado” previsto en los Acuerdos de la OMC, los cuales contienen disposiciones especiales que confieren a los “países en desarrollo” (incluye “economías pequeñas”) una serie de derechos relacionados a tales normativas, como ser: a) períodos más prolongados para la aplicación de los Acuerdos y compromisos; b) medidas para aumentar las oportunidades comerciales de los países en desarrollo; c) medidas para proteger los mercados internos de los países en desarrollo; d) disposiciones que exigen a los Países Miembros de la OMC, que salvaguarden los intereses comerciales de los países en desarrollo.

Pero no solamente basta con que nuestro país participe en dichas negociaciones, sino que, más importante aún, tenga la capacidad de aprovechar los beneficios obtenidos. Bolivia no ha sabido y no ha podido beneficiarse de estos acuerdos comerciales por su reducida oferta exportable y las barreras no arancelarias en contra de sus productos de exportación; y, en muchos casos, tampoco ha sabido implementar políticas nacionales de mejora de la la competitividad durante el periodo de adaptación que estos Acuerdos han otorgado al país, para preparar al aparato productivo nacional, frente a la paulatina apertura comercial a la que los sucesivos Gobiernos Nacionales han ido comprometiendo al país.

Sin adecuadas providencias, existe el riesgo real de marginación de los países que no han estado en condiciones de aprovechar estas nuevas oportunidades comerciales, especialmente los menos adelantados y con economías estructuralmente débiles. En tal sentido, Bolivia debería identificar sus intereses y negociar sobre esa base, preparándose para competir con las nuevas reglas de juego que se vayan tomando y que seguramente tornarán más competitivo el escenario mundial en los próximos años.

En el plano de las negociaciones multilaterales, Bolivia debe negociar de la solución a las afectaciones que en el contexto internacional se dan en contra de esta “economía pequeña”, a saber: i) restricción del acceso a los mercados de los países desarrollados, dado los elevados aranceles, sobre todo en el sector agrícola, las cuotas de importación y obstáculos técnicos; ii) pérdida de oportunidades de exportación, a consecuencia de las prácticas de dumping efectuadas en países desarrollados; iii) repercusión negativa en sus niveles de exportación, por la caída de los precios mundiales a consecuencia de los subsidios en los países desarrollados; iv) limitación al potenciamiento del sector industrial en los países en desarrollo, por la otorgación de beneficios vía cuotas para materias primas y no así para productos con mayor valor agregado, por cuenta de los países desarrollados; etc. Dicho esfuerzo debe ir acompañado de “propuestas de acciones” tendientes a un mejor aprovechamiento del “Trato Especial y Diferenciado”, como su principal medio para conseguir una mejor inserción en la economía internacional.


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EL TRATO ESPECIAL Y DIFERENCIADO EN LOS FOROS ECONÓMICOS INTERNACIONALES

 Lic. Geovana E. Miranda Villarreal*

El trato especial y diferenciado (TED) es un tema que toma importancia debido a las diferencias que se dan en la participación de los países en desarrollo en el comercio internacional y el objetivo que establece la normativa mundial del comercio de “asegurar a los países en desarrollo y en especial a los Países Menos Adelantados una participación creciente del comercio internacional, proporcional a sus necesidades de desarrollo económico”.

 La liberalización del comercio no significa que los países que adoptan este tipo de política económica – comercial, se constituya automáticamente en un instrumento de desarrollo y equidad en la distribución de los beneficios[1], es más este enfoque se sustenta en los desequilibrios estructurales que se dan entre países desarrollados y países en desarrollo, pues solo basta observar las estadística donde se puede constatar que alrededor del 89 por ciento del comercio mundial es realizado por países desarrollados y que el restante 11 por ciento por los países en desarrollo, de que estos no cuentan con facilidades para el acceso al financiamiento que les permita desarrollar actividades productivas con mayor valor agregado; no tienen acceso a la tecnología de punta; tienen debilidades en su infraestructura interna, a esto se añade las limitaciones en la capacidad institucional y en los recursos humanos los que por falta de recursos financieros no están acordes con el dinamismo de la mundialización.

Dadas las características estructurales de los países en desarrollo y su escasa participación en el comercio internacional y por la dinámica de los procesos de liberalización del comercio, los países en desarrollo que no tienen la misma capacidad de industrialización para beneficiarse de ella es que plantean que la normativa de comercio contemple el Trato Especial y Diferenciado.

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO - OMC

La normativa del GATT  hasta el año 1964 solo contemplaba un trato diferente para los países en desarrollo en los artículos referidos a la “Ayuda del Estado para favorecer el desarrollo económico, Sección B” que es al que acuden estos países cuando tienen problemas de Balanza de Pagos, este artículo es más flexible, que el establecido para los países desarrollados[2],  porque permite a los países en desarrollo la aplicación de aranceles adicionales y/o cuotas; también está la disposición referida a las “Negociaciones arancelarias”, en las que se reconoce que debe darse mayor flexibilidad a los países poco desarrollados, es decir, las reducciones serán acordes con sus necesidades especiales de mantener derechos arancelarios con fines fiscales[3].

A medida que se desarrollaban las diferentes rondas multilaterales de negociación, para el desmonte de los niveles arancelarios, un aspecto significativo de esas negociaciones para el tema que se desarrolla es la introducción en el marco jurídico del GATT, con el fin de hacerlo más sensible a las necesidades de los países en desarrollo, es la incorporación en 1965 de la parte IV “Comercio y Desarrollo al texto del GATT, que da un reconocimiento a los especiales problemas comerciales que enfrentan estos países, con la introducción del principio de no reciprocidad en las negociaciones, aspecto que es coincidente con el nacimiento de la UNCTAD en 1964.

Posteriormente, a la conclusión de la Ronda Tokio se efectiviza el Trato Especial y Diferenciado para los países en desarrollo, al adoptarse, en 1979, la Decisión L/4903 “Trato Diferenciado y Más Favorable, Reciprocidad y Mayor Participación de los Países en Desarrollo”, más conocida como “Cláusula de Habilitación”,  la que permite que se dé  TED en esperas con las preferencias arancelarias concedidas de conformidad al SGP; preferencias arancelarias y ciertas condiciones no arancelarias concedidas mutuamente entre países en desarrollo en el marco de acuerdos regionales o subregionales de integración económica.

En las negociaciones de la Ronda Uruguay, el TED es concebido como un mecanismo de ajuste, debido a que la agenda se centraba en las medidas domésticas y en las obligaciones relacionadas con el comercio, por tanto, el TED estaba centrado en la forma de cumplimiento de los acuerdos a los que se llegaron y a los límites dentro de los cuales se deberían establecer las correspondientes políticas e instrumentos de desarrollo nacional de los Miembros.

El TED a la conclusión de la Ronda Uruguay se tradujo en períodos de transición más largos para los países en desarrollo a objeto de adaptar las instituciones y la legislación nacional; determinadas excepciones, exenciones o flexibilidades principalmente a favor de estos países y  asistencia técnica para estos países[4].

En la actual ronda de negociaciones “Ronda Doha para el Desarrollo” el párrafo 35 hace referencia a las pequeñas economías que tienen problemas en participar en el comercio mundial, por ello el Consejo General debe examinar los problemas de estos países y deberá formular recomendaciones a la siguiente Conferencia Ministerial, para la adopción de mecanismos que permitan que los países con pequeñas economías puedan mejora su participación en el comercio mundial y el párrafo 44 señala que se deben examinar todas las disposiciones sobre TED con el objeto de reforzarlas y hacerlas más precisas.

La necesidad de TED en los Acuerdos de la OMC se encuentran plasmados en distintas formas, tales como las distintas necesidades de los países importadores y exportadores en el tema agrícola; la formulación de solicitudes de apertura de mercados en el sector de servicios que sean acordes con los objetivos de desarrollo de estos países; las dificultades que se ven en la implementación de las disposiciones sobre TED en el Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC); qué o como hacer con la erosión de las preferencias arancelarias en materia de mercancías no agrícolas, entre otros.

En este contexto, el TED debe constituirse en un instrumento que sea vinculante, pues de esta forma los países en desarrollo estarán garantizados de que, lo que se señala en los Preámbulos, Declaraciones, Decisiones y notas de pie de página serán cumplidos, en caso contrario, serán pasibles de ser llevadas al  Mecanismo de Solución de Controversias para su cumplimiento. 

CONFERENCIA DE LA NACIONES UNIDAS SOBRE COMERCIO Y DESARROLLO – UNCTAD.

Entre los objetivos de la creación de la UNCTAD está la de promover y aumentar las oportunidades de comercio de los países en desarrollo; en este marco en 1968, cuando se realiza la Segunda Conferencia de este organismo se establece el Sistema Generalizado de Preferencias – SGP-, como un acuerdo intergubernamental por el cual los países desarrollados otorgan preferencias arancelarias a los países en desarrollo, con el objeto de que estos puedan incrementar el ingreso de divisas, se de mayor industrialización en sus economías y, se acelere su crecimiento económico.

Los principios que deben regir al SGP son la no discriminación, es decir que todos los países en desarrollo deberán beneficiarse de las preferencias unilaterales que otorgan los países desarrollados y por la no reciprocidad de las preferencias.

Este mecanismo de preferencias está vigente desde 1970, hasta la fecha, durante de las más de tres décadas de aplicación, los países desarrollados fueron modificando la forma de otorgar preferencias, entre ellas se puede citar al ATPDEA de los Estados Unidos cuya vigencia es hasta el 31 de diciembre de 2006, el  SGP Plus  de la Unión Europea que entro en vigencia el 1 de julio de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2008; el SGP del Japón cuya vigencia hasta el 2011, entre otros.

ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE INTEGRACIÓN – ALADI

El Tratado de Montevideo de 1980, establece en su capítulo III un “Sistema de Apoyo a los Países de Menor Desarrollo Económico Relativo”, con el objeto de establecer condiciones favorables para la participación de Bolivia, Ecuador y Paraguay (PMDER) en el proceso de integración económica regional, para ello establece principios de no reciprocidad y cooperación comunitaria.

Estos objetivos son plasmados en los acuerdos de alcance regional y parcial como:

-    La Preferencia Arancelaria Regional –PAR- donde los PMDER deben otorgar menores preferencias arancelarias y contar con listas de excepciones más amplias que las que tienen los países de desarrollo intermedio y los ABRAMEX.

La Nómina de Apertura de Mercados –NAM- por la cual los PMDER reciben preferencias  del 100 por ciento, de los restantes países miembros de la ALADI, sin reciprocidad, para una nómina de productos de su interés.

Acuerdos Alcance Parcial de Complementación Económica, donde los PMDER se benefician de mayores preferencias arancelarias, plazos más largos para la reducción de aranceles a productos sensibles y trato diferente en cuanto a porcentajes en el caso de normas de origen.

En acciones de cooperación colectiva y parcial, que tienen por finalidad compensar la mediterraneidad de Bolivia y Paraguay[5].

Extensión por parte de los países de desarrollo intermedio y ABRAMEX de preferencias arancelarias que negocien con terceros países latinoamericanos a los PMDER[6].

Establecimiento e implementación  de un Programa Especial de Cooperación a favor de los PMDER, a través del Departamento de Promoción Económica (DPE), que elabora y desarrolla programas y proyectos relacionados con el comercio exterior, tales como estudios de mercado, ruedas de negocios, misiones empresariales, asistencia técnica en planta para mejorar la productividad y competitividad de los PMDER, entre otros.

COMUNIDAD ANDINA – CAN

El Acuerdo de Cartagena establece en su capítulo XV, artículos 109 al 120 un “Régimen Especial para Bolivia y Ecuador como Países de Menor Desarrollo Económico Relativo, con la finalidad de disminuir gradualmente las diferencias de desarrollo que existe entre los Países Miembros de la CAN.

El mayor desarrollo de estos países se daría mediante la armonización de políticas económicas y de la coordinación de planes de desarrollo, que contienen trato diferencial para la movilización y asignación de recursos para los PMDER de la Comunidad Andina, la deberá concretarse a través de una política industrial que considere la situación de estos países, este mecanismo no tuvo los resultados esperados.

Otro de los mecanismos propuestos en el Acuerdo de Cartagena está en el capítulo referido a la política comercial, donde se establece que en caso de que un país aplique medidas de salvaguardia a productos agropecuarios, está no podrá ser aplicada a Bolivia y Ecuador sino se comprueba que son las importaciones de estos países las que están causando la perturbación.

Entre otras de las disposiciones sobre trato especial y diferenciado está la cooperación financiera y asistencia técnica que brindará la Corporación Andina de Fomento -CAF- a estos países.

El TED en la Comunidad Andina también está en la normativa que se establece, tal es el caso de la Decisión 416 sobre Normas de Origen donde los PMDER tienen mayor porcentaje de insumos importados en el producto final, la Decisión 439 sobre servicios establece mayores plazos y excepciones temporales para el cumplimiento de las obligaciones que adoptaron los Países Miembros para el comercio de servicios intra andino[7].

MERCADO COMÚN DEL SUR –MERCOSUR

El Tratado de Asunción de 1991 que crea el MERCOSUR no contempla el trato especial y diferenciado para el Paraguay, por lo que este país renuncia al tratamiento que tiene en el marco de la ALADI, por tanto el MERCOSUR se constituye en un Acuerdo único de esta forma de enfoque, debido a que no existe  excepciones a los principios de reciprocidad de los derechos y obligaciones.

El tratamiento diferente que se da a Uruguay y Paraguay consiste en plazos más largos para  

El cumplimiento de las disciplinas comunes que se adoptan en el marco de este proceso subregional de integración. Este enfoque único de ausencia de medidas especiales para los socios de menor desarrollo económico, se constituyó en un elemento que dificultó de alguna manera la implementación de  políticas de convergencia basadas en la transferencia de recursos financieros[8];  por tanto no se produce el perfeccionamiento y profundización del proceso de integración del MERCOSUR, en los tiempos previstos por el Tratado de Asunción.

Este retraso puede ser atribuido a que Uruguay y Paraguay no tienen un acceso real al mercado ampliado debido a que la adopción de reglamentos y normas que no pueden ser implementadas por estos países por los costos que representas, se constituyen en barreras no arancelarias importantes;  lo mismo se puede señalar cuando se dan perforaciones en el Arancel Externo Común - AEC; la infraestructura que aún no es la adecuada; la tendencia de los socios de adoptar medidas unilaterales, entre otras, debilitan el proceso de construcción de un mercado común perfecto.

Dado este contexto, el MERCOSUR adoptó el tratamiento especial y diferenciado a favor de los países de economías más pequeñas, como son las excepciones al AEC, aspecto que se constituye en un instrumento que dificulta la armonización de la política comercial de este bloque de integración frente a terceros.

En conclusión el hecho de no reconocer la asimetría que existe entre los socios de este proceso, por no contar con disposiciones que establezcan el TED, conduce a que no se logre el objetivo central del MERCOSUR de ser un Mercado Común.

 *Economista con especialización en Comercio Exterior


[1] De la presentación “programa de Diplomacia Comercial” Manuela Tortora.

[2] Artículo XII ““Restricciones para proteger el equilibrio de la Balanza de Pagos” del GATT-94

[3] Artículo XXVIII Bis, párrafo 3 inciso a) y b) del GATT-94

[4] El esqueleto en el Closet “Manuela Tortora” – UNCTAD.

[5] Artículos 22 y 23 del Tratado de Montevideo de 1980

[6] Artículo 25 del Tratado de Montevideo de 1980.

[7] Artículo 22 de la Decisión 439 de la Comisión de la Comunidad Andina.

[8] “El tratamiento de las asimetrías en los acuerdos regionales”  P Giordano, M Mesquita M, F Quevedo.


El debate internacional sobre las pequeñas economías

Lic. Julio G. Alvarado A[1]

 1. Antecedentes históricos

El tema de las pequeñas economías, es uno de los resultados de las asimetrías existentes en la economía mundial y de las diferentes formas y grados de inserción de los países en la economía mundial, especialmente desde mediados de la década de los años cuarenta del Siglo XX.  

Con el fin de estructurar un nuevo sistema económico mundial, las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial crearon el sistema de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).  Esta triada debía promover el libre comercio y un sistema internacional de pagos sin restricciones, dejando a las fuerzas del mercado que logren una división internacional del trabajo óptima y bienestar en los pueblos del mundo.  Sin embargo, se descuidó el papel del desarrollo económico y del comercio como un motor más del desarrollo, ya que quedó inconcluso el sistema de Bretton Woods por el fracaso en la creación de la Organización Internacional del Comercio.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y en las siguientes dos décadas, el número de países pobres se incrementó aceleradamente como producto del proceso de descolonización y comenzaron a plantear los problemas específicos que enfrentaban en su desarrollo económico.  En ese periodo se dio un deterioro de las economías de los países pobres y el crecimiento de las economías de los países industrializados, lo que agudizó el debate internacional.  Los países desarrollados trataron de abordar esos temas a través de las instituciones de Bretón Woods, sin un resultado satisfactorio.

El debate internacional sobre el nivel de desarrollo económico de los países, se concentró principalmente en el marco de las Naciones Unidas, en particular las comisiones regionales económicas y sociales, entre las que se destacó la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).  Fruto de los estudios y reuniones internacionales, pero principalmente por la exigencia de los países pobres se convocó en 1964 a la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, más conocida como la UNCTAD por sus siglas en inglés.

A un principio se clasificó a los países en desarrollados (los industrializados) y los países en desarrollo (los pobres), y se consideraba que éstos últimos formaban un grupo homogéneo y que sus diferencias eran formales, concentradas especialmente en la estructura de la producción y exportación de sus productos básicos.  Sin embargo, desde el comienzo se vio la necesidad de desarrollar instrumentos para comprender mejor las diferencias entre los países en desarrollo.  En la II Conferencia de la UNCTAD, celebrada el año 1968, se aprobó la primera resolución sobre los países menos adelantados (resolución 24 (II)). Asimismo, en la Estrategia Internacional de Desarrollo para el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo se incluyeron medidas especiales en favor de los países menos adelantados[2]

Luego de varios años de estudio y debates políticos y técnicos, las Naciones Unidas aprobaron una lista de países, a los que se los denominó “países menos adelantados (PMA)”, desde el año 1971.  Los criterios para esa clasificación fueron los siguientes: i) producto interno bruto (PIB) per cápita igual o inferior a 100 dólares de los EEUU de 1968; ii) participación del sector manufacturero en el PIB igual o inferior al 10%; y iii) tasa de alfabetización de adultos igual o inferior al 20%.

Este fue un precedente muy importante en el proceso de diferenciación entre los países en desarrollo, posteriormente surgirían los países sin litoral, los países insulares, los países más endeudados, etc., hasta llegar a los países en desarrollo con economías pequeñas y vulnerables. 

2. Los países con economías pequeñas y vulnerables en la UNCTAD

La IX UNCTAD celebrada en Midrand, Sudáfrica en el año 1996, fue un importante hito en la introducción del tema de los países en desarrollo con economías pequeñas y vulnerables.  Si bien en el documento final de la X UNCTAD se hace referencia a “otras economías estructuralmente débiles”, ésta era un claro reconocimiento a las pronunciadas diferencias entre los países en desarrollo.  La introducción de esa nueva categoría de países fue un duro debate entre países en desarrollo.  En la Declaración, conocida como “Una asociación para el crecimiento y el desarrollo” los países miembros de la UNCTAD refiriéndose a los  “Retos derivados de la globalización y la liberalización entre países que hacen frente a circunstancias diferentes” expresaban que algunos países en desarrollo ya estaban recogiendo los frutos de las oportunidades de la globalización de la producción y la liberalización del comercio. Al mismo tiempo, expresaban su preocupación, porque otros países en desarrollo estaban en posición menos favorable para aprovechar estas oportunidades.

La UNCTAD subrayaba la necesidad que: “En principio, todos deben beneficiarse si los gobiernos crean las condiciones necesarias para promover el desarrollo sostenible, el crecimiento económico y la estabilidad.  Un apoyo internacional eficaz puede ayudar a los que se encuentran en peligro de exclusión, en particular los PMA y otras economías estructuralmente débiles, a hacer frente a los retos y beneficiarse de las oportunidades.”[3

En el mismo documento, la IX UNCTAD al referirse al comercio internacional de bienes y servicios y cuestiones relativas a los productos básicos, alertaba sobre el riesgo real de marginación de aquellos países que no habían estado en condiciones de aprovechar estas nuevas oportunidades comerciales.  Entre ellos mencionaba especialmente a los menos adelantados y otras economías estructuralmente débiles.  Asimismo, enfatizaba sobre la importancia de la producción y el comercio de productos básicos como “la principal fuente de ingresos de centenares de millones de agricultores y mineros generalmente pobres en los países en desarrollo, particularmente los menos adelantados y otras economías estructuralmente débiles”.[4]

Cuatro años más tarde, en la X UNCTAD, celebrada en Bangkok, Tailandia, se lanzó el “Plan de Acción de Bangkok”, en el que se subrayaba la importancia de “lograr la integración de los

países en desarrollo, incluidos los estructuralmente débiles, los vulnerables y las pequeñas economías y países en transición, en la economía mundial en proceso de mundialización, y reducir el riesgo de marginación.”[5]

Finalmente, en la XI UNCTAD celebrada en Sao Pablo, Brasil, en el año 2004, se redactó “El consenso de Sao Pablo”, en la que los países instruyen a la UNCTAD a: “Intensificar su labor sobre los problemas especiales de los PMA, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, y los problemas y retos especiales conexos que afrontan los países en desarrollo de tránsito y las economías pequeñas estructuralmente débiles y vulnerables.”[6]

El tema de las pequeñas economías está en la agenda de la UNCTAD, el debate en este importante foro internacional se centró en la cuestión de la vulnerabilidad, en la que los países en desarrollo con economías medianas y grandes resaltaron que todas las economías eran vulnerables en el proceso de la globalización. 

Sin embargo los trabajos al respecto son escasos, la causa se debe a la falta de recursos para que se lleven a cabo estudios, análisis y se elaboren propuestas en beneficio de estos países.  Una de las tareas importantes de los países que se consideran una economía pequeña y vulnerable, es la de dar mayor dinamismo al tema y lograr que la UNCTAD vuelva a ser el principal foro, en el que se lleve a cabo un estudio sobre la tipificación de estos países, así como lo hizo a finales de la década de los años sesenta del Siglo pasado respecto a los países menos adelantados.

3. Las pequeñas economías en el ALCA

El proceso del Área de Libre Comercio de las Américas se lanzó en Miami, Florida, diciembre de 1994, oportunidad en la que 34 Jefes de Estado y de Gobierno de los países americanos, con excepción de Cuba, decidieron iniciar las negociaciones para el establecimiento del "Área de Libre Comercio de las Américas" en el año 2006, eliminando progresivamente las barreras al comercio y a la inversión.

En ese importante evento de integración, se emitió una Declaración de principios, en la que se resalta las dificultades de la negociación por las asimetrías existentes entre las economías del Hemisferio. El texto de la Declaración manifiesta: “Reconocemos que la integración económica y la creación de un área de libre comercio serán tareas complejas, particularmente a la luz de las amplias diferencias en los niveles de desarrollo y en el tamaño de las economías de nuestro Hemisferio.[7] Permaneceremos conscientes de estas diferencias a medida que avancemos hacia la integración económica en el Hemisferio. Recurriremos a nuestros propios recursos, inventiva y capacidades individuales, así como a la comunidad internacional para que nos ayuden a lograr nuestros objetivos.”[8]

Desde el inicio hasta la Declaración de la VIII Reunión Ministerial de Comercio, celebrada en Miami, el 20 de noviembre de 2003, estuvo presente el tema de las asimetrías entre las economías del Hemisferio.  En esa oportunidad los Ministros declararon en el párrafo 6: “Estamos conscientes de que el objetivo de las negociaciones debe ser un acuerdo equilibrado que aborde la cuestión de las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías del Hemisferio[9], mediante varias disposiciones y mecanismos.”[10]

Como es de conocimiento público, el proceso del ALCA fue suspendido en febrero de 2004, sin que hasta la fecha se haya reiniciado por las diferencias entre Brasil y los EEUU.

3.1. El proceso negociador del ALCA y las pequeñas economías

En la I Reunión de Ministros de Comercio celebrada en Denver, Estados Unidos, en junio de 1995, se crearon siete grupos de trabajo, entre ellos el de las economías más pequeñas (EmP). Durante la IV Reunión Ministerial en San José de Costa Rica, en 1998, éste se convirtió en grupo consultivo con funciones específicas: dar seguimiento a las negociaciones, evaluar y recomendar al Comité de Negociaciones Comerciales sobre los temas de interés para las EmP.  En la práctica, fue muy difícil llevar a cabo las tareas encomendadas, dados los recursos limitados de los países pequeños y la ausencia de estudios. Ellos debían abordar el tema en cada una de las mesas de negociación, dejando el discurso político y concentrándose en propuestas específicas.

En 2002, el Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA acordó lineamientos para un trato diferenciado, según el nivel de desarrollo y el tamaño económico. Estas directrices contienen:

·         Las medidas se determinarán en cada Grupo de Negociación o en el CNC cuando se trate de temas “transversales”

·         Las medidas se determinarán caso por caso, incluyendo tratamientos por productos, sectores y temas.

·         Posible inclusión de medidas de transición apoyadas por programas de cooperación técnica.

·         Las medidas tomarán en cuenta las condiciones vigentes de acceso a mercados entre los países del hemisferio.

·         Períodos más prolongados para el cumplimiento de las obligaciones emergentes del Acuerdo.

El Grupo Consultivo sobre las Pequeñas Economías además de monitorear directamente las disposiciones comerciales, genera iniciativas de apoyo financiero en el marco del Programa Hemisférico de Cooperación.

Los países negociadores del ALCA que se consideran pequeñas economías, están anotados en una lista que asciende a 25 países, a saber: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Costa Rica, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Grenada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, St. Kitts and Nevis, St. Lucia, St. Vincent y Grenadines, Surinam, Trinidad y Tobago y Uruguay.

3.2. Las dificultades de las pequeñas economías en las negociaciones del ALCA

Las dificultades que se enfrentaron en el tratamiento de las pequeñas economías en el marco del ALCA, se las puede sintetizar en los siguientes puntos:

En un estudio de impacto sobre Bolivia y las negociaciones del ALCA, se resaltan tres aspectos a ser tenidos en cuanto al impacto que la liberalización comercial tendrá en las economías pequeñas respecto a las otras economías del Hemisferio.

El primero es el efecto de la erosión de preferencias en aquellos sectores en los cuales muchos de estos países gozan hoy de preferencias unilaterales (casos del Sistema Generalizado de Preferencias, la Iniciativa de la Cuenca del Caribe o el Acta de Preferencias Comerciales de los Países Andinos): una desgravación arancelaria equivalente para los 34 países eliminaría aceleradamente la preferencia relativa que los sectores de esos países tienen - fundamentalmente - en el mercado estadounidense y, en varios de ellos, este factor es un determinante de sus flujos de exportación.

El segundo se relaciona con la pérdida de ingresos fiscales que muchas de estas economías experimentarán al reducirse los aranceles nominales, en los casos en que los gravámenes al comercio exterior son la base de la recaudación tributaria y, por ende, del sostenimiento del gasto público. La transición de estos países hacia un sistema tributario basado en otros gravámenes es no sólo un problema económico-financiero sino también de asistencia técnica.

Tercero, el clásico y ya detectado y enunciado problema de la asistencia técnica para la implementación de los compromisos del acuerdo. A este respecto, el mayor problema es el tiempo. Según algunas opiniones, aún existiendo los recursos financieros, la instrumentación de programas de asistencia requiere tiempo, no solamente para su formulación sino también para su implementación en los países destinatarios. Los cambios institucionales que se requieren en algunos países de la región, que implican la incorporación de tecnología pero también la capacitación de recursos humanos, tienen una magnitud que claramente trasciende los plazos que están establecidos para la negociación y la vigencia del ALCA.[11]

A pesar de todas estas falencias, la experiencia negociadora de los países que se consideran pequeñas economías fue muy valiosa, ya que sirvió para que se de un enfoque diferente  al tema en otros foros internacionales, especialmente en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

4. El tema de las pequeñas economías en la OMC

A pesar que en el Sistema de las Naciones Unidas se reconocen otros grupos de países en desarrollo, como los países en desarrollo sin litoral o pequeños Estados insulares en desarrollo, en la OMC no se consideran esas características que inciden en su inserción en la economía y comercio mundiales, y lo más importante en su proceso de desarrollo.

En el GATT se mencionaban a tres tipos de Miembros: los desarrollados, los en desarrollo y los menos adelantados.  Con la Ronda Uruguay (1986 – 1994) se introdujeron nuevas categorías, como la de los países en desarrollo importadores netos de alimentos

4.1. Introducción del tema de las pequeñas economías en la agenda de trabajo de la OMC

Recién en la II Conferencia Ministerial de Ginebra de 1998[12], la OMC decidió iniciar trabajos relativos a “las pequeñas economías”, situación que continúa hasta la fecha sin resultados concretos ni medidas adecuadas para atender las necesidades específicas de esos países.

Un párrafo de la Declaración Ministerial expresa: “Sigue preocupándonos profundamente la marginación de los países menos adelantados y de algunas economías pequeñas y reconocemos la urgente necesidad de abordar esta cuestión, que se ha visto agravada por el problema crónico de la deuda externa con que se enfrentan muchos de ellos.”

Esa preocupación recién pudo ser materializada en la IV Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada a finales del año 2001, en la que se tomó la decisión de lanzar un programa de trabajo, lo que se puede interpretar como una nueva etapa en el trato de esos países. En la Declaración Ministerial de Doha, en su párrafo 35, se dec