
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Enero-Febrero/2003, Año 11, No. 109
PALABRAS DE BIENVENIDA A LOS PARTICIPANTES DE LA MESA REDONDA
Ing. Oswaldo Barriga Cuéllar
PRESIDENTE
INSTITUTO BOLIVIANO DE COMERCIO EXTERIOR
CAMARA DE EXPORTADORES DE SANTA CRUZ
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La idea de realizar esta Mesa Redonda es precisamente la de obtener el mayor número de expresiones de la sociedad civil tanto en cuanto a sus preocupaciones como en lo que respecta a recomendaciones y propuestas que puedan surgir para entregarlas al Gobierno Nacional. |
Señor Ministro de Comercio Exterior e
Inversión, Lic. Juan Carlos Virreira, Ilustres participantes de la Mesa
Redonda,
Señor Moderador del evento, Ing. Carlos Kempff Bruno,
amigos de la prensa oral y escrita,
Señoras y señores:
En mi condición de Presidente de la Cámara de
Exportadores de Santa Cruz y del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, tengo
la enorme satisfacción de hacer uso de la palabra para, en primer término, dar
la más cordial bienvenida a tan distinguidas personalidades que han respondido
satisfactoriamente a la convocatoria de IBCE y CADEX para
debatir sobre el Area de Libre Comercio de las Américas.
Ciertamente, cuando nos propusimos llevar a cabo esta Mesa Redonda, teníamos una visión ..., la de reunir al mayor número de expresiones vivas de la Sociedad Civil boliviana para tratar un tema que consideramos fundamental para el futuro del país; y hoy nos regocijamos de tener el concurso de verdaderos representantes de los sectores empresarial, obrero, campesino, eclesiásitico, profesional, de la academia y la prensa.
Quiero destacar, asimismo, la presencia del Gobierno en este Acto de Inauguración, a través del Ministro de Comercio Exterior e Inversión, Lic. Juan Carlos Virreira, y del Canciller de la República, Lic. Carlos Saavedra, quien nos acompañará al final de esta media jornada de reflexión, para recibir las conclusiones a las que arribe este grupo humano de trabajo.
La negociación de un Area de Libre Comercio en las Américas, como se pretende, comprendiendo 34 países desde Alaska hasta Tierra de Fuego, implicando el libre intercambio no solo de bienes sino también de servicios, y comprendiendo temas vitales como la agricultura, la inversión, las compras públicas y la propiedad intelectual, como no podía ser de otra manera, ha despertado opiniones a favor y en contra sobre las oportunidades y amenazas que ello representa.
Con un marco humano cercano a los 800 millones de habitantes, el espacio del ALCA está caracterizado por su heterogeneidad económica, demográfica, idiomática, cultural e histórica, constituyéndose sin embargo en el mayor intento de integración mundial con un PIB de 11,7 billones de dólares, muy desigualmente repartido entre los países.
Es necesario advertir que los tres países del NAFTA (EE.UU., México y Canadá) suman casi 400 millones de habitantes, y que con los 4 países del MERCOSUR (poco más de 200 millones de personas), absorben en conjunto el 77% de la población del ALCA.
Estos mismos 7 países, en términos económicos, concentran el 96% del Producto Interno Bruto del futuro ALCA, llamando poderosamente la atención que los 27 países restantes representan una población cercana a los 190 millones de personas, aunque sólo el 4% de su PIB...
Frente a este faraónico proyecto, Bolivia viene a significar el 1% de la población y el 0,07% del PIB, y las exportaciones nacionales apenas son un 0,02% de los más de 1,2 billones de dólares de las del ALCA.
Debemos estar conscientes que los 34 países involucrados, entre estos Bolivia, han comprometido su voluntad política para llevar adelante la creación de este espacio ampliado, aunque -como reza uno de los principios de la negociación, "nada está negociado hasta que todo esté negociado"- y tenemos el proceso de negociación para realizar los planteamientos y los ajustes que se consideren pertinentes, como por ejemplo, el pedir un comercio libre, pero también justo, transparente y sin subsidios de ninguna índole.
La fecha de conclusión de las negociaciones
está fijada para enero del 2005. Tenemos muy poco tiempo para realizar el
trabajo. IBCE y CADEX se han propuesto no solamente informar sobre lo que
significa el ALCA, sino, fundamentalmente, conocer e interpretar el sentir de la
sociedad en su conjunto para buscar a través del comercio, el desarrollo
socioeconómico
que tánto precisa el país.
A tiempo de reiterar nuevamente nuestra más cordial bienvenida a los participantes, tengo a bien ceder la palabra al Sr. Ministro de Comercio Exterior e Inversión, para que dé por inaugurada la Mesa Redonda.
(Santa Cruz, 2 de diciembre de 2002)
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COTIZACION DEL DOLAR ESTADOUNIDENSE
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BOLIVIA ES LA ECONOMÍA MÁS ABIERTA DEL CONTINENTE
Lic. Juan Carlos Virreira
Méndez
MINISTRO DE COMERCIO EXTERIOR E INVERSION
Es gratificante observar que las relaciones internacionales cobran cada vez mayor importancia en la percepción ciudadana. Y cada vez nos damos cuenta que las relaciones comerciales con el exterior son de responsabilidad de todos. No es sólo tema de los exportadores e importadores, es un tema de todos. Y por este motivo las relaciones comerciales con el exterior deben ser responsabilidad de todos los bolivianos. Felicitamos a los organizadores, CADEX, IBCE por esta gran iniciativa, es algo que debe ser repetido a escala nacional.
Por esto, el Gobierno de Responsabilidad Nacional considera de primer orden el democratizar y transparentar toda información hacia la sociedad sobre asuntos del área internacional. No es justo ni constructivo que toda la responsabilidad se centre en los equipos negociadores, por más buenos que sean. En este entendido, consideramos al ALCA como un debate necesario entre sectores que buscan el bienestar nacional, pero no para los que buscan el rédito político.
Desde los inicios del tiempo, el hombre aprendió que la complementariedad con sus semejantes era algo más que una asociación para sobrevivir en paz, sino que era la única forma de alcanzar el desarrollo y prosperidad sostenibles. No se trataba de sumar, sino de multiplicar. Y la única forma fue la integración, la integración política, social y, sobre todo, económica. Es así que la evolución pasó de lo tribal y de las naciones hasta la era que estamos viviendo, de la globalización.
La virtual aproximación entre las 34 naciones del continente, entre sus culturas -muchas de las cuales tienen una misma raíz, es un proceso natural, irreversible y con potencial de lograr su objetivo: una gran zona de libre comercio de casi 800 millones de personas, dinámica y fuerte, capaz de generar actividades económicas que resuelven los problemas del desarrollo con equidad y menos pobreza. Su concreción no depende de lo que digamos o no los bolivianos.
Sabemos que no se debe ser maximalistas en esta encrucijada y concebir el ALCA con posiciones extremas, de ángel o demonio, ya que de alguna manera preexiste todo un esfuerzo desplegado por gobiernos, sectores empresariales y otros sectores de la sociedad civil de los países del ALCA para llegar al año 2005 con resultados satisfactorios para todos sus integrantes.
Sabemos, por supuesto, que en todo proceso político, social y económico existen intereses e interesados. Sin embargo, estamos convencidos que el ALCA es una gran oportunidad que depende de cómo sea planteada, gestionada, negociada y puesta en práctica. No pecamos de ingenuos. Buscamos el bienestar nacional en el ingreso del país al Area de Libre Comercio de Las Américas. Esa es nuestra premisa de trabajo.
El tamaño reducido del mercado interno muestra crudamente que para nuestro desarrollo, necesitamos apostar por mercados ampliados.
En este punto, yo me pregunto: ¿Por qué después de haber reclamado tanto que se nos abran los mercados, que correspondan a nuestra política de puertas abiertas, y justo cuando existe la voluntad de esos países existen algunos bolivianos que tenemos miedo?
Y creo que la respuesta está en la pérdida de credibilidad de la gente en su gobierno e instituciones. ¡Es que fueron tantas las promesas incumplidas y tantos engaños! Y Bolivia, aunque con algunas diferencias, sigue estancada como hace 20 años y sin fe en el futuro.
Sin embargo, en nuestro criterio, debo decir que en este caso existen dos constataciones:
Primero, Bolivia es la economía más abierta del continente. Desde hace varios años que tenemos las puertas abiertas para numerosos productos que actualmente se importan y sin embargo no sucumbimos. El trabajo, la creatividad y la competitividad nacionales lograron que podamos competir con muchas mercancías que vienen de otros lados.
Cuando Bolivia decidió abrir su economía al mundo, mediante la eliminación de restricciones a las importaciones y exportaciones, aparecieron voces discordantes que, por un lado, satanizaban y por el otro, alababan dichas medidas.
En rigor de verdad, no ocurrió ni uno ni lo
otro, es decir, el mercado no se inundó de productos extranjeros, pero tampoco
se
ampliaron exportaciones como hubiésemos pensado.
Y en segundo lugar, como se vienen dando los procesos de integración con la CAN, el MERCOSUR y tratados bilaterales (los Tratados de Libre Comercio, además del beneficio del ATPDEA), prácticamente ya estamos viviendo un ALCA un poco más chico. Ya no tenemos que esperar el 2005, pues ya lo estamos viviendo.
El ALCA permitirá que las mercancías circulen sin restricciones arancelarias y de otra índole. Se liberalizará el comercio de servicios, las inversiones se desplazarán sin trabas y se desarrollará el aparato productivo de los países.
No se trata de una mayor integración económica que compromete niveles arancelarios comunes frente a terceros países u otros temas propios de un mercado común o unión económica o política.
Hay que tener en cuenta que actualmente Bolivia, como país miembro de la Comunidad Andina, otorga la plena libertad arancelaria para el ingreso de la producción andina. Esto mismo ocurrirá en el 2004 para los productos mexicanos y en el 2006 para los productos del MERCOSUR, año en los que concluye la construcción de zonas de libre comercio con dichos países. Cabe recalcar que se han excluido productos sensibles para la economía nacional, cuya desgravación concluirá el 2014.
Es previsible que no serán productos de Centro América o del Caribe los que se importarán al mercado interno en el marco del ALCA; por la apertura del mercado nacional, se reducirá prácticamente la oferta exportable provenientes de los EE.UU. y Canadá.
Es previsible, también, que las importaciones a partir del año 2006, no sufran un drástico aumento, tomando en cuenta la actual estructura arancelaria del país cuya tasa efectiva promedio está alrededor del 85%.
Entonces, ¿por qué no vemos al ALCA como 33 amigos que nos extienden la mano? ¿Por qué no lo vemos como un desafío, que lógicamente requiere cautela, evitando las precipitaciones a fin de dar los pasos correctos en los tiempos correctos, buscando siempre el bienestar nacional?
En ese sentido es que trabajamos por un ALCA que genere empleos al interior de nuestro país, un ALCA que signifique más acceso a mercados, incentivo a la inversión, desarrollo de infraestructura y mayor presencia nacional en la región; que signifique un generador de empleo sostenible y digno para nuestra gente.
Sin embargo, cabe mencionar que la prioridad del gobierno boliviano no está centrada en negociar el ALCA, no está en profundizar el MERCOSUR, tampoco el Acuerdo con Chile o con México. La prioridad del Gobierno del Presidente Sánchez de Lozada está en preservar los mercados donde están destinadas nuestras exportaciones, y estos mercados son, sin duda, la Comunidad Andina y los Estados Unidos.
Ahora, ¿cómo podemos alcanzar estos objetivos, estas prioridades? Primero, para garantizar el mercado andino para nuestras exportaciones, debemos consolidar la Comunidad Andina, fortalecer el bloque comercial, mantener la negociación conjunta. Esa será la mejor forma de preservar nuestro mercado. No podemos no negociar el ALCA, porque Colombia, Perú, Venezuela, muy probablemente, van a ser parte de éste y el hecho que Bolivia se desmarque de este proceso nos va a dificultar el preservar nuestros mercados. No podemos exigir a los países andinos que mantengan su mercado para las exportaciones bolivianas si no participamos en el ALCA y ellos sí.
Para alcanzar nuestro objetivo, de mantener las preferencias de acceso a los Estados Unidos, no podríamos pensar en no negociar el ALCA, es una condicionante que no podemos olvidarla. Todo lo contrario, participar en las negociaciones del ALCA, nos da la posibilidad de conseguir la extensión del ATPDEA en el ALCA, eso es lo que buscamos. Pero no pensemos en no negociar el ALCA, porque así no conseguiremos nada.
La negociación del ALCA debe estar revestida de propuestas que garanticen los intereses de Bolivia, que demuestren y plasmen las diferencias en el tamaño de las economías, que se hagan efectivos los acuerdos tomando en cuenta las asimetrías existentes entre las economías, que se hagan efectivos los acuerdos tomando en cuenta las asimetrías existentes entre las economías de los 34 países.
Debemos garantizar que la desgravación arancelaria de los productos sensibles de la Comunidad Andina sea más allá de los 10 años previstos en el ALCA y que, por otro lado, los productos de exportación puedan ingresar al mercado de los Estados Unidos, con ventajas. De la misma forma, en los otros temas en los cuales se está negociando el ALCA: inversiones, servicios, compras de sector público, entre otros.
Como ustedes saben, el MERCOSUR y los países de la Comunidad Andina están a punto de firmar un Acuerdo marco por el cual estamos permitiendo a los países andinos negociar bilateralmente una Zona de Libre Comercio con el MERCOSUR; esto es preocupante porque podría amenazar las exportaciones bolivianas de azúcar y derivados de soya, a la Comunidad Andina.
Debemos insistir en que el Bloque Andino no puede resquebrajarse, debe más bien, consolidarse; debemos hacer todo lo posible para que este Acuerdo Marco, a ser firmado el 6 de diciembre en el Brasil, sea entre la CAN y el MERCOSUR, y Bolivia debe ser parte de este nuevo Acuerdo.
De la misma forma con Chile. Estamos convencidos en la necesidad de establecer una Zona de Libre Comercio para garantizar las exportaciones de azúcar, carnes y aceites de petróleo porque el resto de la oferta exportable de Bolivia ya cuenta con preferencia en ese mercado. Sin embargo, nuevamente, tenemos que ir con cautela porque podría interpretarse que Bolivia otorga preferencias unilaterales a Chile y esto estaría perforando a la CAN.
Hasta ahora me referí a la política comercial exterior. Pero, ¿cómo nos estamos preparando al interior del país? Debo decirles que trabajamos con ahínco para llegar a un consenso con el sector privado en desarrollar un reordenamiento necesario y urgente en el área, con reglas de juego claras y estimulantes a los procesos productivos con potencial exportador.
En ese camino, creamos una estrategia nacional de fomento a las exportaciones que va promover la seguridad jurídica, que crea que las condiciones para incentivar la inversión, que impulsa la producción de la oferta exportable, que recompensa y da trabajo a la mano creativa, que promueve la asociación entre pequeños y medianos productores, que capacita nuestra mano de obra, que difunde normas de calidad, que facilita la transferencia de tecnología y otros mecanismos orientados al crecimiento sostenible con equidad social.
Creemos que tenemos una cita ineludible con el futuro -pues sería irresponsable enterrar la cabeza en el suelo y aislarnos del mundo exterior- que debe ser tratada en un marco democrático, que dé cabida a las opiniones de todos los que buscan el bienestar nacional.
El inusitado interés de los bolivianos por
nuestras relaciones comerciales con el exterior es el mejor de los escenarios
para ponernos de acuerdo entre todos y sacar el país adelante. Aceptamos ese
desafío y, en ese marco, hablamos de la mejor
forma de incluir al país en este proceso regional.
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LAS OPORTUNIDADES QUE NOS OFRECE LA INTEGRACIÓN COMERCIAL SON INFINITAS
Sr. José Roig Justiniano
PRESIDENTE
CÁMARA FORESTAL DE BOLIVIA - CFB
Felicitamos al Instituto Boliviano de Comercio Exterior - IBCE, por la
iniciativa de reunirnos a este importante grupo de instituciones relacionadas al
quehacer económico y social de nuestra región, y por la oportunidad que nos
brinda para conocer sus opiniones sobre un tema de actualidad y de enorme
polémica, como lo es el Area de Libre Comercio de las Américas - ALCA.
La Cámara Forestal de Bolivia considera que el ALCA, como todo proceso de integración internacional, conlleva riesgos y oportunidades, los cuales, sin duda, incidirán de manera importante en el futuro económico, social y político de Bolivia.
Por ello, hemos realizado un análisis que se resume en los siguientes puntos:
1. Consideramos que la globalización económica y comercial es una realidad que se vive en la mayor parte de la actividad económica del mundo. Y es, además, un proceso irreversible. El ALCA se llevará a cabo con o sin Bolivia u otros países de la región, y tenemos la certeza que nuestra ausencia poco o nada influirá en el futuro de este proceso.
2. Para Bolivia, los procesos de integración no son novedosos. Participamos de varios acuerdos en los que hemos recibido ventajas y concesiones, muchas que no hemos podido o sabido aprovechar; y también hemos cedido beneficios a favor de nuestros socios comerciales para que accedan a nuestro mercado.
3. Por otro lado, Bolivia es hoy un país comercialmente libre. Aplicamos aranceles de 10 y 5% a las importaciones, tal vez los más bajos de la región, y no existen restricciones comerciales, salvo las aplicadas al narcotráfico y la seguridad nacional. Las puertas de Bolivia están abiertas al comercio con el mundo.
4. Las oportunidades que nos ofrece la integración comercial son infinitas. Gracias a los acuerdos comerciales podemos acceder a mercados de países desarrollados con alta capacidad de consumo. Esto es fundamental para el desarrollo de Bolivia por cuanto su mercado interno es pequeño y mayo- ritariamente pobre. Nuestro desarrollo, por tanto, esta fuera de nuestras fronteras, y más allá de nuestra región continental que padece similares problemas a los nuestros.
5. Asimismo, debemos aceptar que los acuerdos vigentes con Europa y América del Norte, tienen plazos y condiciones limitadas. Lo vivimos recientemente con el ATPDEA. Requerimos acuerdos durables en el tiempo que nos aseguren el acceso por tiempo indefinido a mercados potenciales para estimular inversiones, también de largo plazo para producir, exportar y generar empleos.
6. Los países que han ingresado en este proceso demuestran que los resultados son favorables. Es el caso de España y otros países considerados hasta hace poco pobres y atrasados de Europa; o México, en Norte América. Son muchas las naciones que deben su progreso económico, social y político a los procesos de integración o globalización.
7. Por todo ello, y por otros factores que sería largo enumerar, consideramos que Bolivia debe participar del ALCA y buscar que este acuerdo sea el instrumento que permita superar las barreras que limitan el libre acceso a los mercados. Para ello, debemos iniciar de inmediato un proceso que nos permita definir estrategias con miras a superar las distorsiones externas que limitan un verdadero proceso de integración, y las limitaciones internas que nos impiden aprovechar las enormes ventajas que nos ofrecen los mercados libres.
8. A nivel externo, una condición debe ser lograr que los mercadíos sean verdaderamente libres para todos los productos del universo arancelario.
Para que el ALCA sea tal, será fundamental eliminar las barreras arancelarias y no arancelarías que impiden el Libre Comercio de rubros como el agropecuario o el textil. Felizmente el sector forestal no sufre restricciones importantes, pero será vital que esta realidad se amplíe a todos los sectores.
9. A nivel interno, son muchos los problemas que en conjunto reducen nuestras posibilidades de competir dentro y fuera del país. Nuestra meta debe ser: hacer de Bolivia un país competitivo.
Si no logramos esta meta, seguiremos desperdiciando, como hasta ahora, las oportunidades que nos ofrecen los mercados externos. El reto es lograr que nuestra producción sea capaz de competir con sus similares extranjeros tanto en el mercado nacional como internacional.
10. Hacer de Bolivia un país competitivo es tarea de todos. Por lo lado, el Estado debe aplicar políticas de desarrollo especiales para cada sector productivo con acciones e incentivos que sean similares o mejores a las aplicadas en países competidores. Las políticas y normas del Estado deben ser internacionalmente competitivas. Es fundamental ofrecer seguridad jurídica a las inversiones, dotar al país de un sistema judicial transparente, infraestructura de transporte apropiada para aumentar velocidad y abaratar fletes, facilitar la disponibilidad y el acceso al financiamiento, contar con energía barata y abundante. El Estado debe acabar con la informalidad, el pirateo, el contrabando, las discriminaciones tributarias y la impunidad. Estos males menoscaban a la empresa formal y profundizan la incompetencia. Los países competitivos tienen Estados eficientes y honestos.
11. Los empresarios, por su parte, debemos esforzarnos por ser más eficientes. Debemos producir con mayor calidad, puntualidad y buenos precios. La administración de nuestras empresas debe estar en manos de los mejores. Capacitar nuestros recursos humanos debe ser una tarea permanente. Es importante modernizar nuestras empresas para tener acceso al capital mediante sistemas de valores e involucrarnos de manera aún más decidida en el desarrollo sostenible. El "Sello Verde" que permite al sector forestal penetrar a los mercados ambientales más exigentes, pronto podrá ser exigido a otros sectores y todos debemos estar preparados para ello. La permanencia de muchos de nuestros negocios dependerán de nuestra responsabilidad con el medio ambiente.
12. Finamente, la comunidad en general debe aportar a este proceso. Las Universidades formando profesionales capaces, honestos y con mentalidad competitiva. Su aporte en las tareas de investigación en las labores productivas es fundamental para aumentar la eficiencia y la productividad; las organizaciones obreras, contribuyendo a la formación de sus recursos humanos y permitiendo que las normas laborales sean similares a las aplicadas en países competitivos; la Iglesia, contribuyendo a mejorar las conductas morales y éticas de la población, sin las cuales tampoco hay progreso y bienestar.
La Cámara Forestal de Bolivia considera que el ALCA es una oportunidad que nos abrirá las puertas hasta hoy cerradas para muchos productos. De otros dependerá que la apertura sea total mediante la eliminación de subsidios y otras prácticas contrarias al comercio libre. Pero, sólo de nosotros, los bolivianos, dependerá la posibilidad de conquistar esos mercados y aumentar nuestras posibilidades de progreso. El reto es sólo nuestro.
Santa Cruz, 2 de diciembre de 2002
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DEBEMOS AVANZAR EN LA INTEGRACIÓN REGIONAL Y HEMISFÉRICA
Sr. Edgar Monroy Valda
PRESIDENTE
CAMARA REGIONAL DE DESPACHANTES DE ADUANA
¿ QUE IMPLICACIONES TENDRÍA PARA BOLIVIA SU INCORPORACIÓN AL ALCA?
La Cámara Regional de Despachantes de Aduana de Santa Cruz de la Sierra - CRDASC, se hace presente en esta importante mesa redonda, sobre el tema "ALCA".
Creemos que la mayoría de los bolivianos va a coincidir en algunas conclusiones que se han llegado, en anteriores foros dedicados al tema, analistas especializados y la opinión de la prensa, en sentido que sola y aislada Bolivia no tiene posibilidad de insertarse activamente y con posibilidades en el nuevo orden internacional que exigen alta eficiencia. Esto implica que debemos avanzar decididamente en la integración regional y hemisférica, superando conceptos nacionalistas que aún privan en algunos países incluyendo el nuestro.
Estamos asistiendo a profundas transformaciones en el escenario internacional caracterizado por la globalización económica y el surgimiento de los bloques económicos que compiten entre ellos, y determinan un nuevo orden económico.
Es una prioridad en la agenda del gobierno nacional -a pesar de que el "ALCA" se encuentra asentado sobre principios liberales terminantes y le asigna la más absoluta prioridad al comercio internacional, que también estará sometido a condicionamientos de orden político, social, del medio ambiente y de la seguridad nacional-, es decir, que la dimensión de la política comercial estará sujeta a otros condicionamientos distintos del comercial.
De otra parte, por lo dicho anteriormente, hay que reconocer que existe más de una zona gris entre la política exterior y la política de integración, así como también de los objetivos políticos "enfardelados" en el marco del desmonte arancelario.
Conceptualmente, los procesos de integración por el principio de la equidad e igualdad, deben beneficiar de la misma manera a toda la sociedad de los países que deciden integrarse como una expresión de libre voluntad, resultando ser los acuerdos verdaderos contratos jurídicos donde no puede prevalecer la presión de una de las partes, menos aún si esta tiene todas las ventajas frente a su contraparte.
Algo de ello sucede con el "ALCA", que intenta conciliar economías totalmente diferentes, resultando un desequilibrio entre ellas donde puede resultar que, lejos de integrar lo que se pretenda, crear un amplio y ancho mercado de consumo para productos producidos por países estratégicamente privilegiados, resultando a futuro la profundización de pobreza, marginalidad, desempleo, etc.
¿QUÉ VENTAJAS Y DESVENTAJAS TENDRÍA PARA EL SECTOR AL QUE REPRESENTA?
Para lograr alguna ventaja, el Estado, como ente regulador, debería crear estrategias de programas regionales para el desarrollo productivo con un marco normativo, moderno, acorde con las corrientes comerciales vigentes, diseñando políticas y acciones para el sector agrícola, agroindustrial manufactureras, de servicios y de otras áreas de igual importancia, que sin la participación del Estado serán difíciles de alcanzar. Nuestro sector de despachantes de aduana, que de acuerdo a la Ley 1990 estamos como auxiliares de la función pública, ejercer el papel de ministros de fe, prestamos asesoramiento al comercio legalmente establecido en el marco de integración comercial, clasificación arancelaria de acuerdo a la nomenclatura, manejo documental de certificados de normas de origen, certificados fitosanitarios, zoosanitarios, facilitadores en despachos aduaneros, zonas francas, transporte y depósitos de aduana, todo este servicio se realiza a través de la tecnología del Internet denominado Sidunea ++.
Las desventajas, que por supuesto son mayores, y uno de los principales problemas es la falta de controles más rígidos en nuestras fronteras para evitar el contrabando que tanto daño hace a todos los sectores industriales, comerciales de servicios, etc.
En sí, las desventajas en general ya están dadas, somos integrantes de una estructura de naciones con treinta y cuatro diferentes grados de desarrollo y crecimiento económico.
¿QUÉ HACER PARA ENFRENTAR EL "ALCA" CON RELATIVO ÉXITO?
Los desafíos que tenemos son de gran
envergadura que exigirán nuestra total concurrencia, el primero y el más
importante es un Arancel Externo Común dentro del área de los países andinos,
este es un factor indispensable de la integración andina y de las negociaciones
económicas con terceros países, especialmente el "ALCA". Disponer de
un Arancel Externo Común sin perforaciones ni reticencias para no perder su
sentido frente al avance inaplazable de las negociaciones
hemisféricas y de las relaciones bilaterales que pudieran surgir.
CUIDAR NUESTROS MERCADOS ACTUALES DE EXPORTACIÓN.
En definitiva, es urgente fortalecer a los sectores productivos y de servicios del país profundizando su dimensión económica y su capacidad exportadora para que construyamos constantemente todos los sectores que conforman el empresariado boliviano, un futuro sobre cimientos sólidos y evitar las políticas de parche técnicos y legales.
Muchas Gracias!!
Santa Cruz, 2 de diciembre de 2002
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LA DIGNIDAD HUMANA NOS VIENE DE SER IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
P. Mauricio Bacardit
Busquet, SJ,
DIRECTOR DE LA PASOC SANTA CRUZ
ARZOBISPADO DE SANTA CRUZ
Es importante aclarar que la Iglesia Católica, por su naturaleza y misión institucional, tiene el deber de pronunciarse sobre aspectos de la cuestión social desde una dimensión absolutamente ética y no técnica. Esto obedece al respeto que tiene de los asuntos temporales cuya resolución corresponde a los organismos estatales en concertación con las organizaciones de la sociedad civil.
Esto se funda, como indican los obispos en el Documento de Santo Domingo, a que la Evangelización tiene "vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos" (Doc. Santo Domingo, No 157).
Por otra parte, la intervención de la Iglesia se realiza desde una opción preferente que tiene su raíz en la misma proclamación de la misión de Jesús, "El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para traer buenas nuevas a los pobres, a anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver ..." (Lc., 4, 18). Por eso, la Iglesia en Bolivia, en la misma línea que la Iglesia Latinoamericana, opta preferencialmente por los pobres, no en una perspectiva demagógica y paternalista, sino en fidelidad en el seguimiento a Jesús y en el reconocimiento de las causas justas y legítimas de los pobres.
LOS NUEVOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS EN EL MUNDO Y EN BOLIVIA
Los nuevos signos de los tiempos nos llevan inexorablemente a una realidad de globalización, desde la lógica del libre mercado, cuyos principios fundamentales son el lucro y la competencia que, naturalmente, generan "ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres" (Doc. Puebla 30), y ganadores y perdedores en los ámbitos nacionales e internacionales.
Por eso, la globalización, desde esta lógica liberal, es dualización porque profundiza las brechas entre ricos y pobres, entre países del centro y países de afuera, entre privilegiados y excluidos. El Nuevo Orden Económico Internacional está centrado en una visión de desarrollo economicista y financiera, independiente de consideraciones éticas, protegiendo los intereses de los países más ricos y ahogando las aspiraciones de desarrollo en equidad de los países pobres y debilitados. Al respecto, el Papa Juan Pablo II sentenció "el desarrollo sin ética es salvaje".
El escenario nacional no está exento de las
corrientes globalizadoras. De hecho, el "Programa de Ajuste
Estructural" aplicado en Bolivia desde 1985, pretende adecuar la política
económica nacional concordante con la política económica internacional
impulsada
por los países más ricos del mundo.
Como indica el Evangelio "por sus frutos los conoceréis", es evidente que en diecisiete años de aplicación del "Programa de Ajuste Estructural", sus resultados, desde el punto de vista económico, son más negativos que positivos, y desde el punto de vista social, son más agudizantes de la pobreza y la exclusión.
Por eso, en su mensaje último, los Obispos de Bolivia señalan las situaciones de pobreza aún persistentes expresados en: la escandalosa desigualdad entre los que despilfarran y aquellos que no tienen lo indispensable para vivir, el creciente desempleo, la injusta distribución de la tierra, las graves limitaciones de la educación, la falta de respeto a la vida humana, violaciones, abortos, asesinatos, linchamientos, la corrupción generalizada, despidos injustificados, contrataciones sin calificación de méritos, aumento de la burocracia, sueldos desmesurados, mala utilización de los recursos de la condonación de la deuda externa, imposibilidad de ejercer eficientemente el control social, la inseguridad ciudadana, la violencia creciente y la desintegración familiar, (Asamblea CEB, Noviembre 2002). En este contexto, es que nos preguntamos si el vALCA es una buena o mala noticia para los pobres.
IMPLICANCIAS DEL ALCA
Como señalamos al principio, no le corresponde
a la Iglesia decir si se debe o no se debe firmar el ALCA. Sin embargo, puede y
está llamada a orientar, a la luz del Evangelio e interpretando las legítimas
aspiraciones del pueblo, para que este proceso tenga la mayor participación
posible de la sociedad civil en su análisis y deliberación, sea lo más
transparente posible y
corresponda a los intereses de todos y no solo de unos cuantos.
La Iglesia ha ido escuchando voces diferentes, unas a favor y otras en contra del ALCA, desde el entusiasmo -a veces ingenuo- de unos de creer ciegamente en el desarrollo acelerado de nuestro país por su incorporación a este acuerdo, hasta el vaticinio de otros de una muerte anunciada para el aparato productivo y soberanía nacional. Si sobre el mismo planteamiento hay diferentes percepciones, es necesario profundizar en su análisis, no solo técnico económico, sino ético-social.
Compartimos plenamente el cuestionamiento de
que la integración planteada sobre asimetrías, entre quienes se pretenden
integrar, conlleva irremediablemente a la concentración de beneficios en las
partes más fuertes y poderosas. Entendemos que esta constatación obvia ha sido
considerada en el proceso de negociaciones que siguen su curso para el ALCA, con
la creación del Grupo Consultivo Sobre Economías Más Pequeñas, que deberá
observar y garantizar el principio de equidad y preferencia en base a las
diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías del
hemisferio, para que los beneficios resultantes del acuerdo no profundicen las
brechas entre los países ricos y pobres, sino que permitan el principio
"ganar-ganar" creando y favoreciendo preferencias para los países en
vías de desarrollo. Naturalmente, esto es muy difícil creer que sea posible
considerando el afán de lucro de las empresas transnacionales interesadas y la
hegemonía del norte. En Brasil, y seguro que también en Bolivia, muchos están
convencidos de que el ALCA está pensado para el
beneficio unilateral de los Estados Unidos.
Sin embargo, es encandilante la oferta del ALCA: fortalecimiento de la democracia, creación de prosperidad y realización plena del potencial humano, tomando una amplia agenda económica y, también social, que teóricamente se expresaría en: elevados niveles de vida de la población, incremento de las posibilidades de empleo y mejoramiento de las condiciones laborales, mejoramiento de los niveles de salud y educación de la población y protección del medio ambiente.
Este planteamiento social, contradice la práctica en los términos de intercambio comercial injustos en la relación norte-sur y entre los países de la región. Entonces ¿cómo creer que dichos postulados sean viables en las políticas públicas de los países miembros? Mucho más si consideramos que el verdadero interés es el comercial cuyo centro rector subordinará cualquier otra consideración secundaria, pues, el mercado será el único regulador del comercio y las relaciones entre los países con sus características de exclusión y empobrecimiento de los más débiles. Los aproximadamente cinco millones de bolivianos en situación de pobreza, ¿tendrán su esperanza cifrada en el ALCA? O más bien, ¿su situación empeorará por sus bajos niveles de escolaridad y capacidad competitiva?
Otro tema central a considerar es la primacía de las soberanías nacionales respecto de los acuerdos internacionales. Organizaciones No Gubernamentales y personas con responsabilidad en sus expresiones, han manifestado su temor respecto a la amenaza de la pérdida de soberanía con la implementación del ALCA, ya que el cumplimiento de las cláusulas del acuerdo serán exigidas con severas sanciones a organismos internacionales, a pesar de la evidencia de que tales exigencias sean injustas y perjudiciales al desarrollo nacional. Nuestros gobiernos no podrán proteger ni dar preferencia a las empresas nacionales. Es muy revelador, por ejemplo, la aceptación de la coexistencia de acuerdos bilaterales y subregionales en la medida en que los derechos y obligaciones, bajo tales acuerdos, no excedan los derechos y obligaciones del ALCA. Así, se coloca al ALCA en una primacía negadora de la libre autodeterminación de los pueblos.
Las áreas sociales, aún en manos del Estado, tales como la educación y la salud, tenderán a su liberalización con el ALCA cuyo acceso dependerá de la capacidad económica que tengan los ciudadanos. (Obviamente, esto no es el deseo de nadie en Bolivia, pero será necesario a los intereses de un capitalismo salvaje).
Si bien la Declaración Ministerial de Quito, celebrado en noviembre del presente año, señalan el compromiso de transparencia y participación de la sociedad civil, "reafirmamos nuestro compromiso con el principio de transparencia en el proceso del ALCA y reconocemos la necesidad de una mayor y sostenida participación de los distintos sectores de la sociedad civil en la iniciativa hemisférica" (N/ 29, Declaración de Quito, VIl Reunión de Ministros de Comercio del Hemisferio); creemos que la misma no debe representar sólo una consulta formal y superficial, sino que debe convertirse en un verdadero diálogo nacional con todos los actores sociales desde la publicidad de toda la información que el Gobierno tenga sobre las negociaciones del ALCA y respetando la voluntad popular de todos los sectores sociales.
Ciertamente, Bolivia es uno de los países más ricos en sus recursos naturales y considerado uno de los que concentra mayor número de biodiversidad. Estos recursos naturales renovables y no renovables no deben perder su dimensión estratégica en las relaciones sociales, políticas y económicas del país. La sospecha de que el ALCA pueda mercantilizar tales recursos en una suerte de despojo de sus verdaderos dueños, debe tener algún asidero si consideramos los intereses manifiestos que tienen los países industrializados y sus transnacionales en nuestro gas, petróleo, agua y biodiversidad. No es gratuita la expresión del presidente norteamericano George W. Bush, "una buena política de energía es la que entiende que tenemos energía en nuestro hemisferio".
La interdependencia, que es sana y necesaria en la comunidad internacional, no debe significar la seguridad alimentaria de unos y el hambre de otros. Comprender la tierra como nuestra casa grande y, aún más, como nuestra madre que nos cuida y alimenta, es comprometerse en su protección de cualquier interés mercantilista que nos volcaría la naturaleza en contra de nosotros mismos.
PRINCIPIOS ÉTICOS QUE DEBEN SER CONSIDERADOS.
Desde la Doctrina Social de la Iglesia, nos permitimos recordar algunos principios básicos, que sin su consideración, no serían posibles el logro de los propósitos de una sociedad justa y solidaria:
a. PRIMACÍA E INVIOLABILIDAD DE LA DIGNIDAD
HUMANA
La dignidad humana nos viene de ser imagen y semejanza de Dios, cuyo valor
superior debe ser reconocido, promovido y respetado por toda sociedad
organizada;
b. EL BIEN COMÚN COMO HORIZONTE RECTOR
Dios no hizo a unos ricos y a otros pobres, ni entregó la tierra a unos
despojando a otros, Dios entregó todos los bienes de la tierra para beneficio
de todos y los Estados están llamados a garantizar ese principio, sin
entregarlos a la ambición voraz de la oferta y la demanda;
c. LA JUSTICIA SOCIAL ANTES QUE LA LEGALIDAD
La justicia es la aspiración máxima de toda norma positiva, pero no la
justicia conmutativa en la que se recibe en la medida que se da, sino la
distributiva en la medida que se necesita, independientemente de la capacidad de
aporte que se tenga en la sociedad.
Esa justicia social debe llegar al pobre, al trabajador asalariado cuyos derechos no sean vulnerados por la flexibilización laboral, al desempleado y subempleado, cuya capacidad productiva no dependa de su grado de escolaridad y competencia, sino de su derecho al trabajo; a los niños y jóvenes cuyos derechos a la educación y salud no dependan del bolsillo de sus padres, sino del deber y la función del Estado; a los campesinos e indígenas, cuya sobrevivencia no dependa del colonialismo interno y externo, sino de su derecho preferente a la tierra y el territorio;
d. LA ECONOMÍA AL SERVICIO DE LA PERSONA
HUMANA
La primacía de la persona humana sobre la economía puede dejar de ser un
postulado utópico para convertirse en una economía solidaria si primero se
observan los derechos fundamentales, sobre todo, económicos, sociales y
culturales. La Economía Social de Mercado puede tener cierta respuesta a este
principio, siempre y cuando coloque a la persona sus necesidades y pleno
desarrollo humano como horizonte de toda organización económica para y desde
la persona humana.
Finalmente, permítannos, en comunión con los Obispos de Bolivia, animarlos y llamarlos a la esperanza para que la decisión final sea del pueblo y del Gobierno, responsable y sabio. ¿Qué debemos hacer? (Lc. 3,10), preguntaban los que querían seguir la enseñanza de Jesús el Resucitado; la respuesta segura y tajante fue "cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su liberación" (Lc. 21, 28).
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BOLIVIA NO DEFINIÓ UNA ESTRATEGIA DE INSERCIÓN COMPETITIVA AL MUNDO
Lic. Osvaldo Gutiérrez Ortiz
PRESIDENTE
COLEGIO NACIONAL DE ECONOMISTAS DE BOLIVIA
¿Qué implicaciones tendría para Bolivia su incorporación al ALCA?
Al parecer, por los avances que se han dado a lo largo de estos 8 años, sobre todo en el plano de las decisiones de gobierno, después que en la Cumbre de las Américas realizada en Miami, Florida-EE.UU. en 1994, la implementación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a partir del 2005 es un proceso irreversible.
Esto se refuerza por lo acordado en la Declaración Ministerial de Quito-Ecuador en la Séptima Reunión de Ministros de Comercio del Hemisferio realizada el 1ro. de noviembre de 2002. Por ello y ante un proceso que se realizará, aún con la oposición de muchos países, como lo demuestra la reciente Cumbre Anti ALCA realizada en la Habana-Cuba a finales de noviembre de 2002. A los bolivianos no nos queda otra alternativa que ponernos de acuerdo para establecer una posición de consenso entre el Estado, la sociedad civil y los empresarios, para aprovechar las oportunidades que se abren en el ALCA.
Debemos señalar que pese a que el país ha suscrito y participa desde hace varios años en varios acuerdos de integración, hasta el año 2000 sólo en 2 de ellos ha obtenido superávit comercial como lo demuestran las estadísticas: con la Comunidad Andina y con la Comunidad Europea; mientras que en el conjunto de los demás acuerdos existen déficit comercial, es decir, compramos más de lo que vendemos, y el 88% del déficit comercial de Bolivia se origina en los países que conformarán el ALCA. Lo que sucede es que, hasta la fecha, Bolivia no definió una Estrategia de Inserción Competitiva al mundo y el modelo de libre mercado que se ha tratado de implementar desde 1995 con el D.S. 21060 ha sido demasiado aperturista o abierto, tanto así que Bolivia, desde el punto de vista comercial, ha sido catalogado como uno de los países más abiertos, no solo del continente americano si no del mundo.
En la economía globalizada que vivimos en la actualidad, consideramos que nadie podrá estar en desacuerdo que la integración económica americana, la ampliación de los mercados y la búsqueda de una mayor cooperación económica, financiera y técnica para nuestro país, puede mejor encontrarse en el ALCA que aislándonos y absteniéndonos de participar. Sin embargo, nuestro ingreso al ALCA debe ser producto de una evaluación profunda de los avances y retrocesos que hemos dado.
No podemos olvidar que nos integraremos con la economía más poderosa del planeta, y existen grandes asimetrías y diferencias entre los niveles y tamaños de desarrollo de nuestros países, y peor aún con países como Estados Unidos y Canadá; debemos competir, pues son productores y exportadores de productos agropecuarios y agroindustriales y, peor aún, muy subsidiados y protegidos como es el caso de EE.UU. que hace apenas unos meses aprobó subsidios al sector agropecuario estadounidense por $US. 180.000 millones para los próximos 10 años (es decir, $US 18.000 millones por año, casi 3 veces más que el PIB Boliviano).
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
En las condiciones actuales, podemos señalar claramente que existen más desventajas, pues Bolivia no consolidó un verdadero Estado Nacional por lo que no se estructuró un verdadero mercado interno, un sector privado fuerte que liderice junto al Estado el proceso de desarrollo económico y social, tampoco tenemos un país integrado física y económicamente, por lo que los costos para sacar nuestros productos de exportación son elevados y tecnológicamente estamos muy atrasados. En términos de competitividad, sólo algunos rubros de textiles e hidrocarburos podemos tener ventajas, en el resto estamos muy atrasados.
¿Qué hacer para enfrentar el ALCA con relativo éxito?
Primeramente, estudiar y conocer a profundidad las implicaciones de nuestro ingreso al ALCA, se menciona que existe ya un Borrador del Acuerdo, al parecer, elaborado por los Estados Unidos y seguramente detrás de ello están los intereses de las grandes multinacionales que son quienes gobiernan el mundo. Pregunto a los presentes si lo conocen?
En segundo lugar, concensuar una Estrategia Nacional de Competitividad, tal como fue señalado en el Foro ALCA-Bolivia, realizado el año pasado en Santa Cruz, que priorice los sectores donde tengamos ventajas competitivas y sostenibles en el largo plazo para dirigir nuestros esfuerzos en los años 2003-2005 y posteriores, en materia de infraestructura de transportes y comunicaciones, capacitación de recursos humanos, consecución de financiamientos y atracción de capitales para avanzar en la reconversión y transformación tecnológica de nuestras empresas, la búsqueda de una mayor seguridad jurídica que permita enfrentar rápidamente los embates del proteccionismo, subsidios y subvenciones que otorgan los países desarrollados a su producción, lograr una reforma tributaria que promueva la inversión y el desarrollo, y no la castigue como en la actualidad; convertir nuestras universidades (públicas y privadas) en verdaderos centros de investigación, creación y adaptación de tecnologías adecuadas a nuestra realidad y la formación de técnicos que requieren la empresa nacional.
En tercer lugar, participar activamente en los procesos de negociación con los demás países, en especial en el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC) que se ha estructurado, donde el sector privado, gobierno y representantes de la sociedad civil, estén incorporados para que nuestro país se beneficie efectivamente con el tratamiento especial y diferenciado para economías más pequeñas, que ha sido reconocida y recogida en la reunión de Ministros de Comercio realizada en Quito-Ecuador, y así no perdemos las condiciones de acceso comercial preferencial que tenemos, por ejemplo, en la Comunidad Andina y en el marco de ALADI.
Compartimos el criterio, ya definido, que nuestro ingreso al ALCA debe estar orientado hacia el desarrollo económico y social equilibrado y que, por tanto, nos ayude a luchar contra la pobreza, la marginalidad y el desempleo que en este momento enfrentamos, de ninguna manera sea para destruir nuestro aparato productivo y el incipiente desarrollo industrial y económico en general. La soberanía e independencia de nuestro país, la conservación de nuestra cultura, tradiciones, costumbres y el respeto a nuestra nación, también deben ser valores a preservar.
En verdad, tal vez económicamente no le haga daño a los impulsores del ALCA que Bolivia no participe del Area de Libre Comercio, pues apenas somos el 1% de la población total y, tan solo representamos el 0,07% del PIB, el 0,02% de las exportaciones y el 0,03% de las importaciones. Sin embargo, por nuestra posición estratégica en el corazón de América del Sur, por estar en el circuito del narcotráfico y tener diversidad de recursos naturales, así como otros factores que hacen atractivo a Bolivia, tengan interés en lograr nuestra participación y eso debemos aprovecharlo para conseguir mayores ventajas en las negociaciones.
Finalmente, en lo posible, debemos fijar una posición de los países de América Latina y el Caribe, que sea necesariamente son los mismos que buscan con los países del norte de América, incluyendo México que hoy forma parte del TLC y cuyos resultados debemos analizar como le ha ido a México, - aún con las diferencias significativas relativas que tenemos con Bolivia y México,como le ha ido con EE.UU., y sabemos en que condiciones está en este momento ese país-.
Para finalizar debo señalar que la discusión debe bajar del ambiente de los gobiernos y de los grupos de elite, que es la que ha sido hasta la fecha; y por eso vuelvo a concluir a felicitar a los organizadores de esta mesa redonda por que, en verdad, la discusión sobre nuestro ingreso al ALCA las ventajas y desventajas, implicaciones, etc. que vuelvo a decir, es un proceso irreversible, y por lo tanto es necesario hacer conciencia de lo que puede pasar y tratar de sacar las mayores ventajas posibles.
Muchas gracias…
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LATINOAMÉRICA DEBE MANTENER SU AFÁN TRADICIONAL DE NO DEPENDER DE UN SOCIO DOMINANTE ÚNICO
Dr. Germán Antelo Vaca
DIRECTOR
COMITE PRO SANTA CRUZ
ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), ambicioso proyecto integracionista en el continente americano que debe arrancar desde el año 2005, dando lugar a la formación de uno de los bloques comerciales más grandes del mundo, con una población de 800 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto de 11,7 billones de dólares en bienes y servicios, equivalente al 40% del comercio mundial.
El Occidente industrializado, presidido por EE.UU., triunfó en la guerra fría y, por fuerza de sus gobiernos y sus empresas transnacionales, impuso a los países en desarrollo un "nuevo orden mundial" de globalización y apertura económicas regido por la ideología neoliberal.
Después del fin de la guerra fría, se ha terminado el bi polarismo entre el capitalismo bajo la democracia de mercado para Estados Unidos y el comunismo bajo la democracia de estado para Rusia; pero aún se mantiene bi segmentado entre el norte y el sur con una brecha cada vez mayor entre el mundo industrializado y el sub desarrollado, y con proceso de dominación que cada día se está profundizando.
El sistema mundial actual tiende a ser imperial en lo estratégico militar, multipolar en lo económico a predominio de actores transnacionales.
Todo este panorama de la situación actual del mundo hace que los estados se agrupen o aglutinen en bloques combinando y sumando sus potencialidades militares y económicas, armonicen sus intereses, intercambien facilidades y concesiones y lleguen a cierto renunciamiento de su soberanía con el objeto de hacer más sólido el sistema de seguridad común que los proteja, tal es el caso de la Unión Europea y en menor escala el MERCOSUR.
Dentro de este razonamiento, se puede entender que la tendencia mundial es la de asociarse en bloques, por lo que muchos expertos coinciden en que el ALCA será una realidad, a pesar de las diferencias políticas que existen entre algunos de los países participantes.
No cabe ya duda de que el fenómeno de la globalización está referido a todos los campos de la economía. En Latinoamérica son ahora las reglas del mercado las que marcan fundamentalmente los lineamientos de las relaciones internacionales. Las principales decisiones de política económica, que otrora se suponía soberanas de los Estados, pasan ahora necesaria o fundamentalmente por contemplar los intereses de las grandes empresas económicas y por atender las necesidades de los grupos económicos transnacionales.
De ese modo, el entusiasta ingreso al proceso de la globalización ha terminado creando una serie de restricciones a la capacidad de los gobiernos para formular sus propias políticas fiscales y monetarias, dejando a éstos cada vez más escasos espacios de acción y autonomía. Este es el marco general de la realidad actual en el Nuevo Orden Internacional de Latinoamérica. Pero es también evidente que dentro esa realidad existe especificidades que tienen que ver no sólo con el desigual nivel de desarrollo económico de los países, sino, también, con las propias características socio - culturales y la idiosincrasia de las naciones.
Creo que en un nuevo orden multipolar, Latinoamérica tendría mejores posibilidades de desarrollo autónomo y de identidad nacional regional. Latinoamérica debe mantener su afán tradicional de no depender de un socio dominante único sino diversificar geográficamente las relaciones de interdependencia, para que la región tenga un espacio de maniobra.
Para poder realizar su integración y un desarrollo autónomo, Latinoamérica debe saber jugar la carta de que actualmente dispone en la negociación Norte Sur y, luego crear una cultura nacional regional inquebrantable buscando en última instancia una convivencia amistosa basada en la equidad y la simetría.
La situación actual de Latinoamérica es la de superar la actual etapa de políticas de desarrollo macroeconómico neoliberal, pero sin los adecuados mecanismos de defensa de las identidades nacionales y de lucha contra la pobreza. Este modelo esta engendrando crecientes disparidades de ingresos y contrastes sociales, y por ende, debilitando la coherencia y la soberanía de la región.
Habría que plantearse, tal vez, nuevas estrategias de desarrollo integral hacia una economía de mercado social y desarrollo sustentable, respetuoso de la identidad nacional Latinoamericana.
América Latina tiene dos posibilidades: la de constituirse en un ente autónomo dentro del sistema internacional, probablemente en un modelo internacional multipolar; pero igualmente, es posible que caiga en condiciones de dependencia o de subsidiaridad.
De acuerdo a las Naciones Unidas, el Orden Mundial "es la visión global de unas sociedades edificadas en torno a las autenticas necesidades de su población". Ello exige, como mínimo, cinco nuevos pilares de un orden mundial centrado en el pueblo:
o Nuevo concepto de la Seguridad humana.
o Nuevos modelos de desarrollo humano sostenible.
o Nuevas relaciones entre el Estado y los mercados.
o Nuevas pautas de gobernación nacional y mundial.
o Nuevas formas de cooperación internacional.
Mientras el debate y la formulación de nuevos modelos orientados a concebir el orden mundial no se agota y continúan dando nuevas e imaginativas maneras de crear una estructura estable de poder que sea el cimiento y la base para una estructura de paz universal de los principios, ideales y pautas de acción definidas por las Naciones Unidas, sustentadas en intereses comunes como el medioambiental, los estados políticos practican una política exterior y de seguridad orientada a lograr un posicionamiento favorable en un mundo dinamizado por la competitividad económica y comercial, con estados que se resisten a la globalización en los niveles político militar, y buscan por el contrario consolidar e incrementar más su poder político y militar.
En este marco mundial globalizado es que
Latinoamérica y Bolivia tienen ahora el reto de integrarse a través del ALCA,
el bloque
económico más grande del mundo.
¿Qué nos ofrecen?
Objetivos previstos en el proceso de la Cumbre de las América:
- Ampliación de mercados a través de la
eliminación o reducción de barreras arancelarias y no arancelarias.
- Un área de libre comercio ofrece reactivar el comercio exterior
- Atracción de inversiones
- Incrementar los empleos
- Fortalecimiento de la democracia
- La creación de prosperidad
- Realización del potencial humano
- Elevar los niveles de vida
- Mejorar las condiciones laborales de los pueblos de las Américas
- Mejorar los niveles de salud y educación
- Proteger el medio ambiente
CUESTIONAMIENTOS
Según críticos brasileros, el ALCA conducirá a que nuestros países pierdan su soberanía en decidir sus políticas económicas, subordinando y recortando sus fuerzas armadas y dejando sin autoridad a los poderes Judiciales.
Otros críticos, y no sin razón, opinan que es una estrategia para el control absoluto de todas las Américas en un tiempo donde Europa y parte de Asia cuestionan la hegemonía de los países del Norte.
Se cuestiona que, además del componente económico que es el ALCA, habrían otros componentes políticos, ideológicos y militares en esta estrategia para Latinoamérica.
Según "econoticias" "Los tiempos del 17/10/2001, acerca de la advertencia realizada en un seminario en La Paz por el economista estadounidense Jeff Faux, Presidente del "Economic Politic Institute"), para que no suceda lo que en el tratado del Nafta, tratado vigente entre Canadá, Estados Unidos y México, en el que se habría beneficiado exclusivamente a un grupo reducido de empresarios de esos tres países, mientras que la mayor parte de los trabajadores habrían perdido varios de sus derechos y mucho más de sus salarios, presionados para no perder su fuente de empleo.
Según Faux, los países más pobres del continente, como el nuestro, verán reducir sus niveles de autonomía y soberanía con relación a las poderosas empresas extranjeras, con deterioro del medio ambiente, una mayor e irracional explotación de los recursos naturales y una degradación de las condiciones de empleo y trabajo.
Para las economías grandes, la negociación casi siempre esta centrada en el aspecto arancelario, pero para los países más pequeños el tema radica en las barreras no arancelarias, como son las normas fitosanitarias y normas de calidad. Los países grandes con promesas logran a su favor avances reales que no siempre se han cumplido.
En la hora de negociar, nosotros, los países de economías pequeñas, vamos a terminar en desventaja; por eso, es vital obtener resultados más concretos que vayan mas allá de la retórica.
¿Creemos realmente que países como Bolivia con un PIB de $US 8.500 millones, podría competir contra gigantes, como Canadá con 612.000 millones o Estados Unidos con 8,7 billones de PIB($US)?. ¿Quienes creen que impondrán las reglas del juego. Si Brasil que es un gigante en el contexto latinoamericano con el 50% del producto bruto de toda la región (760.300 millones) poco podría hacer contra estos grandes en medio de una "competencia" como la que impone el ALCA?
Medidas que hay que tomar en cuenta:
Entendemos que los acuerdos a que lleguen serán por consenso de los países miembros, teniendo en cuenta el nivel de desarrollo y tamaño de las economías, y algún sistema de cooperación que ayude a los menos favorecidos para llevarlos rápidamente a un nivel de competitividad que sea beneficioso para el propio país y los otros miembros del ALCA, fomentando la generación de empleos, aumentando del nivel de vida, y reducción de la pobreza.
Toda asociación aunque sea de común acuerdo, conlleva derechos y obligaciones. Aquí es donde conviene ver bien no solo lo que nos beneficia, sino, cuales serán las obligaciones de nuestros países, sobre todo los pequeños como el nuestro.
Que la liberalización comercial vaya ligada a políticas de protección del medio ambiente y a la salud humana; que se respeten las normas fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidas.
El Estado tiene que tomar urgentes medidas para incrementar y diversificar la oferta exportable, alentar la inversión productiva e incentivar la exportación, invertir en capacitación y tecnología, si no hacemos nada de esto, la historia de no aprovechar los mercados se repetirá, pero esta vez amarrados a compromisos de reciprocidad que nos será difícil eludirlas, ya que otros países con accesos preferenciales si sabrán aprovecharlas.
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NO PODEMOS DEJAR A LA DERIVA AL SECTOR GENERADOR DE DIVISAS MÁS IMPORTANTE
Dr. Juan Armando Antelo Parada
PRESIDENTE
CONFEDERACION AGROPECUARIA NACIONAL - CONFEAGRO
Desde que se empezó a discutir respecto a la globalización, los diferentes sectores económicos y, fundamentalmente el sector primario, han venido sintiendo la necesidad de acelerar sus mecanismos de soporte a la producción en el afán de conseguir competitividad, puesto que el concepto generalizado de globalización es una derivación del concepto de economía de libre mercado; vale decir, una fuerte presión a la apertura de nuestras economías a zonas económicas o a países de mayor desarrollo y, por lo tanto, una intensa y constante carrera por competir en tiempos y precios en los diferentes mercados a los que la incipiente economía exportadora de Bolivia trata de llegar en teórica igualdad a con los demás países o empresas.
Sumado a estos conceptos, se piensa también que globalización es sinónimo de modernidad por lo que las tendencias en las políticas del Estado boliviano es a motivar la competitividad, sin considerar de manera integral los aspectos microeconómicos del que hacer productivo agropecuario. Referirnos entonces a los aspectos macroeconómicos, fija una primer posición del sector agropecuario, respecto a lo que debe ser prioridad para el Estado, y esto es construir una verdadera política de Estado que promueva el crecimiento económico para generar excedentes y motivar inversión, y por ende, consolidar la base productiva de la economía nacional.
La posición anterior conlleva una definición de "Visión de Estado" para establecer prioridades en la canalización de esfuerzos y recursos a los sectores que son en la actualidad la base y pilar fundamental en la economía nacional, además de ser los primeros generadores de empleo, como es el sector agropecuario, que en sus diferentes estratos de producción, con economías de subsistencia, excedentaria, y exportadora, genera un colchón que amortigua los efectos de la pobreza ocasionados por los problemas estructurales de la economía boliviana.
Cabe recordar la importancia del Sector Agropecuario, que en su conjunto, genera una oferta exportable que alcanza aproximadamente un tercio de las exportaciones totales nacionales, y a nivel Santa Cruz, dos tercios de las exportaciones departamentales, de manera que no podemos dejar a la deriva al sector generador de divisas más importante de la economía nacional, no sólo por lo que significa en términos monetarios, sino por el efecto multiplicador, reitero una vez más, en la generación de empleos directos e indirectos, y por ende una válvula de escape para la fuerte presión social que actualmente mantiene en inseguridad a gran parte de la población rural.
En la década de los 90's el Sector Agropecuario creció ha un ritmo sostenido del 12% al 15%, respecto al Producto Interno Bruto Nacional, es a partir del año 1998 donde se ha experimentado un estancamiento en el crecimiento debido a factores externos, fundamentalmente, por lo que hablar de desarrollo del sector agropecuario, entonces, no es solamente hablar de superficie, rendimientos y precios de los diferentes rubros, sino que tenemos que referimos necesariamente al desarrollo de las áreas rurales, por lo que expresamos la necesidad de profundizar en los indicadores de inversión, tanto en infraestructura productiva como en desarrollo humano, para tener una visión real de los múltiples problemas de los habitantes del campo.
Sin embargo, paradójicamente, las áreas rurales en el país son las de menor acceso a los servicios básicos, tanto a la salud, educación como al saneamiento, así lo refleja el último Censo de Población y Vivienda del año 2001: el 58% de la población en Bolivia, es pobre, y en el área rural el 80; en consecuencia, esto ha generado que el habitante del campo migre masivamente a las ciudades, logrando que el 63% de los bolivianos vivan en áreas urbanas.
En este sentido, es que demandamos la aplicación de políticas de desarrollo rural en sinergia con las políticas de comercio exterior de manera que se pueda promover y orientar el desarrollo agropecuario en procura de fortalecer la estructura productiva de Bolivia en base a la investigación tecnológica, los aspectos fito y zoo sanitarios, y de manera transversal, el acceso a los servicios básicos, pero, fundamentalmente, a los servicios financieros acordes a la realidad productiva puesto que no se tiene una política crediticia diferenciada que promueva desarrollo como lo tienen otros países que apuestan a la apertura o la globalización de sus economías con la nuestra, y por lo tanto, tenemos que referimos a nuestras desventajas competitivas respecto al financiamiento que en nuestro caso es de corto plazo (no mayor a seis meses) y a tasas que oscilan entre 15% y 30% anual. De manera que el crédito agropecuario en Bolivia es meramente comercial y constituye una categoría de alto riesgo, por lo que el sector financiero tiene muchos reparos para apostar en el largo plazo. En esas condiciones, no podemos hablar de competitividad, de integración económica, y mucho menos de globalización.
La consolidación de los mercados externos es fundamental, puesto que no se puede producir en la incertidumbre, dadas las fuertes inversiones que se realizan para generar una oferta exportable competitiva. Nuestros principales mercados deben ser consolidados, nuestra participación en la Comunidad Andina debe ser al más alto nivel; en este sentido, demandamos la intervención directa del Señor Presidente de la República de manera que se pueda garantizar la atención necesaria del aparato gubernamental a las negociaciones internacionales en materia de comercio exterior, dado que estas negociaciones son vitales para el sector productivo, puesto que se trata de países con economías complementarias y Bolivia tiene todo el potencial y las condiciones para proveer a la Comunidad Andina productos de origen agropecuario.
Es importante que Bolivia diversifique aceleradamente su producción para evitar la dependencia de nichos de mercados que en la actualidad son muy frágiles; para ello, el Sector Agropecuario tiene un alto potencial, considerando la diversidad de climas y microclimas, donde se pueden desarrollar muchas especies animales y vegetales. Pero la gran interrogante es, ¿qué producir? la respuesta está en la investigación de mercados. Necesitamos saber qué está demandando el mercado para orientar la producción agropecuaria, pero una producción con alto valor agregado.
Este aspecto también pasa por la construcción nuevamente de una "Visión de Estado" que en el futuro promueva al Sector Agropecuario a través de mecanismos claros de financiamiento y acordes a las estructuras productivas y comerciales del mercado interno.
El Sector Agropecuario, en su conjunto, adolece de mecanismos de soporte a la producción lo suficientemente sólidos como para pensar que la innovación tecnológica de la unidad productiva será la base para el crecimiento y competitividad, es incorrecto pensar que el productor o "empresario" agropecuario, sea este pequeño, mediano o grande, pueda llegar a ser competitivo sin que Bolivia como país sea competitivo. La insuficiente infraestructura vial, la fragilidad de sus servicios básicos, la carencia de servicios financieros diferenciados, el alto índice de analfabetismo, constituyen factores que dificultan todo nivel de competitividad y, por lo tanto, tendrían que frenar toda tendencia de apertura y liberalización.
Debemos también considerar otro aspecto que es atentatorio contra el aparato productivo nacional cuando se habla de la necesidad de globalizar al Sector Agropecuario y ponerlo en igualdad de condiciones con nuestro vecinos brasileños, argentinos, o chilenos, y es el de subsidios que nos pone una vez más, y aunque parezca reiterativo, en desigualdad de condiciones para producir. A este aspecto, hay que sumarle las barreras arancelarias y "paraarancelarias" que bajo el pretexto de medidas sanitarias merman las posibilidades de aperturar mercados.
En este contexto, la visión del Sector Agropecuario respecto a la globalización, pasa por asumir como Estado una política de desarrollo que priorice sectores económicos y que cree las bases para una sostenibilidad social, que de forma transversal, atienda la salud, educación y la capacitación. Esta definición de política debe sentar las bases del desarrollo del país y no así las corrientes externas o tendencias globalizadoras que tienen estructuras multinacionales intensivas en capitales y que muy difícilmente Bolivia llegue a compararse y a competir. Sin embargo, es inevitable, y debe afrontarse con acciones bien planificadas y de forma estructural para garantizamos sostenibilidad.
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¿POR DÓNDE CAMINA EL ALCA EN BOLIVIA?
Lic. Ramón Rada Velasco
PRESIDENTE
CAMARA NACIONAL DE EXPORTADORES DE BOLIVIA - CANEB
El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), es un tema que en América Latina se va poniendo color de hormiga, así lo demuestran algunos hechos de cuestionamiento que se expresan, especialmente, en los movimientos populares y en algunos sectores de la Iglesia. Estas posiciones están dando sus expresiones visiblemente en Venezuela, Ecuador, Brasil, y últimamente en nuestro país.
La Ley recientemente sancionada por el Congreso de los Estados Unidos de América, denominada ATPDEA, está destinada a beneficiar las exportaciones de algunos países de nuestra América (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú), conlleva un condicionamiento destinado a que nuestros gobiernos ratifiquen su compromiso y participación en el ALCA.
El trabajo elaborado está destinado a aclarar algunos aspectos de este polémico tema de manera que se pueda tener una visión más completa de lo que acontece en el ser o no ser parte de dicho proceso.
EL FENÓMENO DE LAS DESVENTAJAS:
1 . Las distorsiones en la competencia internacional originadas en los programas de subvenciones y subsidios que se encuentran vigentes especialmente en los Estados Unidos y Canadá, no harán posible un intercambio comercial en condiciones equitativas, lo que provocaría un desplazamiento de nuestra oferta exportable en mercados de exportación;
2. La desmedida concentración de ventajas y beneficios a favor de las empresas transnacionales del hemisferio que el ALCA otorgará a estas empresas, a saber, nuevos derechos, incluso en áreas supuestamente protegidas, tales como, salud, seguridad social, educación, servicios de protección ambiental, cultura, suministros de agua, protección de recursos naturales y otros servicios gubernamentales;
3. Los efectos económicos pueden resultar contraproducentes si no se logran acuerdos previos con los bloques económicos subregionales, como la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR);
4. El proceso de apertura de mercados que trae consigo este megaplan, impacta en lo que puede ser el mismo abastecimiento de los mercados internos, si nuestra industria local es insuficiente;
5. Bolivia no se encuentra preparada para el ALCA debido a que nuestros niveles de competitividad no son buenos. Para poder sacar provecho a la apertura de todos los mercados, es necesario contar con una excelente oferta exportable y un ambiente mínimo necesario para desarrollar procesos de inversión, de producción y exportación del país, que Bolivia no tiene en la actualidad;
6. Los sectores agrícola y agroindustrial boliviano se encuentran fuertemente amenazados por la política de subsidios existente en los Estados Unidos;
7. A nivel sectorial, la dependencia exportadora respecto de los mercados de destino amenazados tiende a ser muy alta;
NUESTRAS VENTAJAS SE APRECIAN ASI:
1. El proceso del ALCA favorecerá de manera especial a los países menos desarrollados, como Bolivia, en su propósito de dar un salto cualitativo en su desarrollo tecnológico;
2. Nos permite a los países menos desarrollados acceder a las grandes corrientes del conocimiento y captar inversiones para poder reactivar sus aparatos productivos, siempre y cuando tornemos atractivo el entorno para los inversionistas nacionales y extranjeros;
3. Es una gran oportunidad para poder posicionar competitivamente a nuestro país en el contexto de la globalización, tomando en cuenta la singularidad de sus ventajas económicas y culturales. Es decir, que es una oportunidad para consolidar y mejorar la inserción de nuestra economía al continente, al efecto, es impostergable que nos preparemos aprovechando el período de transición;
4. El ALCA es un espacio gigantesco donde podrían mejorar nuestras posibilidades de comercio con países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, México y otros países de nuestra América y no repitamos la triste historia de abrir mercados, sin aprovechar tales posibilidades por falta de oferta;
5. Las negociaciones del ALCA están de alguna manera influyendo para que al interior de la Comunidad Andina se acelere el proceso de adopción de medidas y normas andinas, precisamente para consolidar el espacio económico andino como plataforma de posicionarnos mejor hacia el resto de continente;
6. El ALCA puede coexistir con los acuerdos bilaterales y subregionales en la medida en que los derechos y obligaciones, bajo tales acuerdos, no excedan los derechos y obligaciones del ALCA, por lo que más bien deberíamos revisar y profundizar tales acuerdos antes del 2005;
7. Es un acuerdo que eliminará las barreras arancelarias y no arancelarias a todo tipo de comercio de bienes y servicios y a los flujos de inversión, y así mismo proveerá altos niveles de disciplina en las áreas tales como la de políticas de competencia, lo que nos debe llevar a pensar en mejorar drásticamente la institucionalidad en el sector público, al mismo tiempo que desarrollar una política comercial agresiva, al mismo tiempo que una de defensa comercial, en materia de aplicación de disciplinas;
8. El tamaño de las economías participantes y las diferencias existentes en los niveles de desarrollo de las mismas, está siendo tomado en cuenta durante las negociaciones para asegurar que los países más pequeños del continente, como Bolivia, se beneficien de igual manera. En todo caso, el aprovechamiento de las nuevas oportunidades y el golpe de los nuevos desafíos impacten más o menos al país, dependerá en gran manera de cómo nos preparemos para enfrentarlos.
Finalmente, para que Bolivia pueda tener un papel más decoroso y exitoso en lo que vendría a ser nuestra participación o no en el ALCA, es importante señalar tres aspectos necesarios de destacar:
a. El Gobierno de Bolivia ha estado participando en todas las reuniones del ALCA, desde sus orígenes, a través de representantes estatales en calidad de negociador principal. El sector empresarial, productivo y privado, exportador o no, que es la base del proceso de comercialización de productos, asiste en calidad de invitado, pero en la fila de atrás. Las decisiones no son de los productores y exportadores, sino que han estado a cargo de los gobernantes de turno. Este es un aspecto que tiene que ser corregido por el gobierno para evitar verdaderos descalabros en el resultado de estas acciones.
b. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha otorgado un fondo de 5 millones de dólares americanos, para el sector estatal destinados al fortalecimiento institucional y mejoramiento de la capacidad negociadora en el ALCA. Al sector empresarial privado no se le ha otorgado un solo dólar de este Fondo, lo que confirma que en el tema del ALCA las decisiones principales son unilaterales, sesgadas y peligrosas. Este es otro aspecto que el Gobierno debe revisar y manejar con criterios de mayor equilibrio, solvencia y seriedad.
c. Considero muy importante e impostergable que se debe crear la Comisión Nacional del ALCA, integrada por ciudadanos representativos nacionales, donde participen: el Poder Ejecutivo, los principales partidos políticos, presentes en el Congreso Nacional y el sector empresarial privado boliviano. Esta Comisión Nacional debe ser la responsable del manejo de toda la política y estrategia negociadora nacional e internacional; asimismo, la encargada de liderar las negociaciones de Bolivia, por supuesto apoyada por expertos y profesionales bolivianos.
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Actualizado el: 24/Feb/03